

En México, el efectivo no está desapareciendo, pero sí está perdiendo el control del dinero frente a las billeteras digitales, que avanzan para convertir el smartphone en la nueva “caja fuerte” de los usuarios, de acuerdo con datos del Finnovista Fintech Radar México 2026.
El reporte advirtió que el país siguió enfrentando uno de sus mayores retos estructurales: migrar hacia pagos digitales en una economía donde el uso de efectivo se mantuvo profundamente arraigado.
La batalla no va contra el ‘cash’, sino contra la fricción
Las billeteras digitales dejaron de ser solo una alternativa de pago y comenzaron a consolidarse como infraestructura financiera. El estudio identificó que el segmento de pagos y remesas donde operan las wallets entró en una fase de expansión acelerada y podría multiplicar sus ingresos 4.6 veces hacia 2028.
“El sector ya no está enfocado únicamente en digitalizar el efectivo, sino en construir infraestructura de pagos en tiempo real”, señaló el análisis.
Este cambio estuvo impulsado por tecnologías como los pagos cuenta a cuenta (A2A), sistemas como SPEI y DiMo, así como por nuevas soluciones como las stablecoins, que están redefiniendo la forma en que se mueve el dinero.
Fintech toma el control del terreno clave: la aceptación
El avance de los pagos digitales no solo ocurrió en las aplicaciones, sino en la infraestructura. El reporte destacó que las fintech lideraron la expansión de terminales punto de venta en el país, desplazando a la banca tradicional como principal motor de adopción.
Con millones de dispositivos desplegados en comercios, estos jugadores facilitaron que pagar sin efectivo fuera cada vez más viable, especialmente en entornos formales.
Este cambio marcó un punto de inflexión: la digitalización dejó de depender únicamente de los bancos y pasó a ser impulsada por empresas tecnológicas con mayor velocidad de ejecución.
El efectivo resiste por costumbre, no por eficiencia
A pesar del avance digital, el efectivo siguió dominando en gran parte del país. El informe subrayó que la migración a pagos digitales continuó siendo uno de los principales desafíos estructurales del sistema financiero mexicano.
“El país enfrenta uno de sus principales retos estructurales en la transición hacia pagos digitales”, advirtió el radar.
Factores como la informalidad, la desconfianza en las instituciones financieras y la facilidad de uso del efectivo explicaron su permanencia, incluso frente a opciones más rápidas y eficientes.
Un cambio silencioso, pero imparable
El Finnovista Fintech Radar México 2026 concluyó que el futuro de los pagos en México no estará definido por la desaparición del efectivo, sino por la capacidad de las billeteras digitales para integrarse en la vida cotidiana.
En ese proceso, el país avanza hacia un modelo híbrido, donde ambos sistemas convivirán, pero con una tendencia clara: el control del dinero ya comenzó a moverse del bolsillo al smartphone.














