

Las empresas pueden perder hasta 10% de sus ingresos por fallas en los procesos de pagos digitales sin siquiera detectarlo, aseguró Juan Felipe Cadena, Founder & CEO de Hula, al advertir que estas fugas se han convertido en un problema estructural en el crecimiento del ecosistema fintech.
El directivo explicó que, aunque en la práctica las pérdidas suelen oscilar entre 0.1% y 0.5% del revenue, el impacto económico puede ser millonario.
“Hemos visto casos reales de compañías que pierden hasta u$s 4 millones en un año. Ese 0.1% suena poco, pero puede representar muchísimo dinero”, afirmó en una entrevista a El Cronista.
Este fenómeno ocurre en paralelo a un crecimiento acelerado de los pagos digitales. A nivel global, el mercado crece a una tasa anual de 15%, mientras que en América Latina alcanza 20%, impulsado por la migración de pagos offline a online y la proliferación de nuevos métodos de pago.
“Las compañías vienen migrando a una velocidad muy grande de pagos offline a pagos online y eso abre una oportunidad enorme de crecimiento”, señaló.
Un crecimiento que esconde pérdidas
Detrás del auge digital, las empresas enfrentan un problema poco visible: la falta de control sobre sus flujos de dinero.
Cadena explicó que, en los pagos digitales, los recursos no llegan directamente a las cuentas de los comercios, sino que pasan por múltiples intermediarios como procesadores, pasarelas y distintos métodos de pago.
“Las empresas no sabían dónde estaba su dinero. Operacionalmente era un caos tener control de los flujos y del revenue”, dijo.
Esta fragmentación se intensifica cuando las compañías operan en varios países o integran múltiples proveedores.
“Si tienes 20 o 30 proveedores de pago manipulando tu dinero, ese proceso de control se vuelve muy complicado”, advirtió.
Más opciones de pago, más complejidad
El crecimiento de wallets, transferencias y esquemas de financiamiento como “buy now, pay later” ha ampliado el acceso a pagos digitales, pero también ha incrementado los riesgos operativos.
“Todo el crecimiento de métodos de pago es una gran noticia, pero trae desafíos crecientes en materia de control”, explicó.
A mayor número de métodos de pago, mayor es la dificultad para asegurar que cada transacción se procese, liquide y registre correctamente.
Conciliación, el punto crítico
Uno de los principales focos de estas fugas es la conciliación de pagos, es decir, el proceso para verificar que las transacciones coincidan con el dinero recibido.
De acuerdo con el directivo, muchas empresas aún dependen de procesos manuales o herramientas que no están diseñadas para este fin.
“Muchas compañías tienen procesos in-house con Excel o lo delegan a un ERP, pero estas herramientas no están hechas para conciliar ni para proteger el revenue”, señaló.
Esto provoca que errores, comisiones incorrectas o pagos no liquidados pasen desapercibidos.
México crece, pero enfrenta barreras
En México, uno de los mercados clave en América Latina, el avance de los pagos digitales es significativo, pero aún enfrenta obstáculos estructurales.
Entre ellos, la baja bancarización, la penetración desigual de internet y el alto nivel de fraude en la región.
“Latinoamérica es la región del mundo con mayor fraude en pagos digitales, lo que genera desconfianza en los usuarios”, explicó.
Además, los sistemas antifraude también afectan la conversión al rechazar transacciones legítimas.
“Hay comercios con niveles de aprobación del 80%; es decir, de cada 10 personas, dos no logran pagar, muchas veces por falsos positivos”, indicó.
El reto: no perder dinero mientras se crece
Para Cadena, el principal desafío para las empresas no es solo crecer en canales digitales, sino evitar pérdidas conforme escalan sus operaciones.
“La conciliación de pagos no tiene nada que ver con la misión del negocio, pero es clave para evitar pérdidas. Hoy la mayoría de compañías no lo tiene bien afinado”, afirmó.
En este contexto, Hula busca posicionarse como una capa tecnológica que automatiza la conciliación de pagos y permite detectar fugas en tiempo real.
“Nosotros ayudamos a prevenir, identificar y resolver fugas de dinero durante todos los flujos de pago, para que las compañías puedan escalar de manera segura”, explicó.
El directivo concluyó que, en un entorno donde los pagos digitales seguirán expandiéndose, las empresas que no resuelvan estos problemas operativos estarán expuestas a pérdidas crecientes, invisibles pero constantes.













