

En esta noticia
BBVA México, Santander y Banorte quedaron identificados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) como las instituciones financieras con mayor riesgo sistémico del país, es decir, bancos cuyo eventual colapso podría generar afectaciones para toda la economía mexicana.
Por ello, las autoridades financieras elevaron las exigencias de capital para estas entidades, con el objetivo de fortalecer su capacidad para resistir escenarios de crisis financiera.
De acuerdo con la actualización publicada por la CNBV, BBVA México fue colocado en el grado IV de importancia sistémica, el nivel más alto de la clasificación, por lo que deberá mantener un suplemento adicional de conservación de capital de 1.5 puntos porcentuales sobre sus Activos Ponderados Sujetos a Riesgo Total (APSRT).
Santander México quedó en el grado III, con un requerimiento adicional de 1.2 puntos porcentuales, mientras que Banorte fue ubicado en el grado II, con una exigencia de 0.9 puntos porcentuales.
En tanto, Inbursa, HSBC México, Scotiabank, Banamex y Citi México fueron clasificados en el grado I, con un suplemento adicional de capital de 0.6 puntos porcentuales.
Los bancos “demasiado grandes para caer”
La clasificación de importancia sistémica local identifica a las instituciones financieras más relevantes para el funcionamiento del sistema bancario mexicano, debido a su tamaño, nivel de operaciones y conexión con el resto de la economía.
De acuerdo con Dafne Martínez, abogada especializada en entidades financieras, estas instituciones enfrentan reglas de capitalización más estrictas porque representan un riesgo relevante para la estabilidad financiera del país.
“Un colapso en cualquiera de ellas arrastraría a toda la economía nacional”, advirtió la especialista.
El objetivo de estos colchones adicionales de capital es que los bancos puedan absorber pérdidas en momentos de estrés financiero sin comprometer la estabilidad del sistema.
El caso Rocha Moya elevó la presión sobre el sistema financiero
La actualización de los bancos sistémicos ocurrió en medio de una etapa de mayor presión regulatoria y supervisión financiera en México, particularmente en temas relacionados con prevención de lavado de dinero y monitoreo de operaciones relevantes.
En este contexto, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ordenó recientemente el congelamiento preventivo de cuentas bancarias vinculadas a Rubén Rocha Moya y familiares, tras alertas emitidas por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Autoridades federales aclararon que la medida tuvo carácter preventivo y no representa una resolución definitiva de culpabilidad; sin embargo, el caso volvió a colocar bajo presión a Hacienda, la CNBV y al sistema financiero mexicano respecto a sus controles de supervisión, monitoreo de operaciones y prevención de riesgos.
Especialistas consideran que este tipo de casos también incrementan la presión sobre los grandes bancos para fortalecer sus mecanismos de cumplimiento y vigilancia, particularmente por la estrecha relación operativa entre instituciones financieras mexicanas y estadounidenses.















