

La suspensión de un bar en Puebla por cobrar el 20% de propina de forma obligatoria reabrió una discusión que divide a trabajadores y consumidores.
El debate de las propinas en Puebla enfrentó a meseros que viven de ellas y clientes que no quieren pagarlas a la fuerza
¿Deberían ser obligatorias las propias?

Meseros y trabajadores de bares en Puebla aseguran que las propinas pueden representar desde el 20% hasta más del 100% de su salario semanal.
Operan con salario mínimo, sin prestaciones, y en muchos establecimientos deben además repartir ese ingreso con otras áreas del servicio.
“La mayoría del público no sabe que las propinas se distribuyen entre diferentes departamentos. Nosotros repartimos entre el 5 y el 8% con compañeros de otras áreas”, explicó María del Socorro Pérez, de 55 años y mesera en el zócalo de Puebla, a El Sol de Puebla.
Eduardo Valdez, de 35 años y trabajador de un bar en el Centro Histórico, lo resume con claridad: “Las propinas prácticamente duplican el sueldo. Tenemos salario mínimo y no contamos con prestaciones. Por eso tratamos de dar un mejor servicio para ganar algo extra”.

Profeco suspendió un bar por cobrarla a la fuerza
El detonante del debate se instaló luego que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) suspendiera el bar Miches y Litros Una y Ya.
El comercio sobre la 29 Sur en la colonia La Paz cobrabá automáticamente un 20% de propina sin el consentimiento de los clientes.
Ninguno de los trabajadores consultados respalda esa práctica, aunque sí piden más flexibilidad para el sector.
Cuál es la portura de los clientes
Del otro lado del mostrador, los comensales reconocen el trabajo del personal pero consideran que las malas condiciones laborales del sector son un problema que deben resolver empleadores y autoridades.
“Uno como consumidor va a comer y no sabe lo que hay detrás de la empresa. No es justo que eso recaiga en nosotros”, opinó Larisa, de 18 años.
José Juan de la Cruz, de 38 años, coincidió: “Muchos sí dejamos propina porque valoramos el trabajo, pero a veces se abusa. Nosotros no tenemos por qué cargar con la situación laboral de los trabajadores; para eso reciben un salario y eso debe recaer en empresarios y autoridades.”















