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El reconocido mecánico Juan José Ebenezer advierte desde su taller que un descuido tan simple como no revisar la presión de los neumáticos de nuestro coche puede salir muy caro y terminar provocando un grave accidente. Como bien señala el experto en su short de YouTube, “mucho cuidado con la presión de neumático porque te puede causar un accidente”.

De esta manera, también explicó por qué una mala medición de aire deforma la estructura interna del caucho, cuáles son los riesgos ocultos según Michelin y por qué el mantenimiento preventivo es vital para proteger tu vida al volante.

¿Qué consecuencias provoca una presión demasiado baja en la rueda?

Llevar una presión inadecuada altera por completo la pisada del vehículo sobre el asfalto. De acuerdo con el análisis de Juan José, “llevar una presión muy baja en los neumáticos no solo es peligroso para la conducción, sino que provoca un desgaste irregular: la parte central se hunde y los laterales sufren un desgaste excesivo”.

Además, la marca de neumáticos advierte que rodar con un déficit de aire del 20% reduce drásticamente la vida útil de la cubierta y genera un sobrecalentamiento interno que, a alta velocidad en ruta, puede desencadenar un reventón repentino.

El déficit de aire deforma la cubierta y concentra el desgaste en los flancos, reduciendo drásticamente su vida útil.
El déficit de aire deforma la cubierta y concentra el desgaste en los flancos, reduciendo drásticamente su vida útil.@juanjoseebenezer

¿Cómo afecta el exceso de aire al rendimiento de los neumáticos?

Así como la falta de inflado destruye los hombros del neumático, la situación opuesta presenta un problema igual de crítico para la estabilidad del vehículo. “Ocurre lo contrario si hay demasiada presión; el neumático se ‘ahueva’ y se desgasta principalmente en la zona central, dejando los laterales intactos”, señaló Juan José.

Esto reduce de forma drástica el área de contacto con el pavimento, disminuye la adherencia en curvas y sobrecalienta el centro de la banda de rodamiento, acortando la vida útil del caucho y afectando la distancia de frenado.

Los daños internos ocultos que no se ven a simple vista

El mayor peligro de descuidar el mantenimiento preventivo radica en los daños estructurales que no se perciben exteriormente. “Un neumático con baja presión puede sufrir daños graves ocultos, como rajas profundas o roturas en las fibras y alambres internos que soportan la carga y la presión del aire”, contó el experto.

Justamente, el neumático tiene hierro por dentro, el cual sirve para “retener la presión”. Cuando la estructura interna cede debido a la fatiga y a la falta de aire, la presión interior busca una vía de escape.

A raíz de esto, indicó que “si las fibras internas se rompen, pero la goma exterior e interior no se han dañado, la presión del aire busca la salida más débil, formando una burbuja o bollo en el lateral”.

Para evitar este tipo de fallas catastróficas, Michelin aconseja revisar la presión de forma mensual con las llantas frías y utilizar un medidor o compresor portátil propio.