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Un equipo internacional de científicos confirmó el hallazgo de un arrecife de coral vivo frente a las costas de Benín, en el golfo de Guinea. La expedición exploró las profundas aguas del océano Atlántico para desafiar una creencia científica arraigada durante décadas.

En la década de 1960, investigaciones previas habían detectado formaciones rocosas, pero concluyeron, sin confirmación visual directa, que estaban inertes. Ahora, la tecnología moderna demuestra que este ecosistema resiste en el lecho marino, abriendo un nuevo capítulo para la biodiversidad marina africana y la investigación subacuática regional.

Estudios realizados en la década de 1960 habían concluido que la formación coralina probablemente estaba muerta, un error que 60 años después la ciencia moderna logró corregir.
Estudios realizados en la década de 1960 habían concluido que la formación coralina probablemente estaba muerta, un error que 60 años después la ciencia moderna logró corregir.Estudio "First evidence of mesophotic coral reefs on the continental shelf of Benin", publicada en Frontiers

¿Cómo descubrieron este arrecife y sus dificultades?

La campaña de campo requirió un esfuerzo complejo y lleno de desafíos que quedaron registrados en el estudio “Primera evidencia de arrecifes de coral mesofóticos vivos en la plataforma continental de Benín”, publicado en julio de 2026 en la revista Frontiers in Marine Science y divulgado por Phys.

En ese sentido, el autor principal, Gérard Zinzindohoué, del Institut de Recherches Halieutiques et Océanologiques du Bénin, explicó: “Fue una mezcla de largas jornadas en el mar, problemas técnicos y mucha incertidumbre. Pero luego vimos estructuras en el sonar que parecían ser señales de arrecifes, lo que nos dio esperanzas de que estábamos cerca”.

¿Cómo es este nuevo arrecife descubierto en Benín y por qué es tan importante?

A diferencia de las formaciones costeras superficiales, las comunidades halladas se ubican en zonas con menor iluminación solar. Respecto a su naturaleza, Zinzindohoué detalló que se trata de un “ecosistema de coral mesofótico que vive a mayor profundidad que los arrecifes de coral someros habituales, en zonas donde la luz es mucho más limitada”.

En el artículo, detallaron que el área examinada está a más de 50 metros de profundidad, lejos de los arrecifes poco profundos. De esta manera, se encontraron con 8 tipos de coral y 8 especies de peces que utilizan este espacio como refugio y alimentación.

Ahora bien, la confirmación visual y tecnológica de la expedición marca un hecho inédito en esta región. “Hasta donde sabemos, este es el primer registro confirmado de un ecosistema de coral mesofótico vivo en la plataforma continental del Golfo de Guinea”, destacó Gérard.

Las imágenes obtenidas confirmaron la presencia de una comunidad de corales a más de 50 metros de profundidad frente a la costa de Benín.
Las imágenes obtenidas confirmaron la presencia de una comunidad de corales a más de 50 metros de profundidad frente a la costa de Benín.Estudio "First evidence of mesophotic coral reefs on the continental shelf of Benin", publicada en Frontiers

La barrera de coral podría extenderse por 40 kilómetros, según informes antiguos

El especialista mencionó que los informes históricos de la región sugieren que “podría tratarse de una barrera continua de arrecifes de coral que se extiende aproximadamente 40 kilómetros paralela a la costa”.

Justamente, solo se exploró una pequeña sección de la zona. “Si tuviera todos los fondos del mundo, lo primero que haría sería regresar al sitio con un programa adecuado de buceo científico y muestreo”, sostuvo el experto en gestión pesquera y acuicultura.

Los sistemas ocultos que faltarían por encontrar y qué sigue para los investigadores

Para el equipo investigador, el descubrimiento abre interrogantes sobre la cantidad de formaciones marinas que siguen sin explorarse. En ese sentido, el científico asegura: “Creo que lo que encontramos probablemente no sea una excepción”.

“Es más probable que refleje lo poco que aún sabemos sobre las regiones costeras de África Occidental y otras partes del mundo. Si pudimos encontrar este arrecife después de 60 años, ¿cuántos otros permanecen sin documentar o simplemente olvidados?“, reflexionó.

No obstante, Zinzindohoué entiende que no debe “dar por sentado” que estas formaciones abundan, sino que solamente están especulando.