

La reducción de la jornada laboral en México comenzará a hacerse efectiva de manera gradual a partir de enero de 2027. Después de que el límite actual de 48 horas semanales se reduzca a 46 horas, el objetivo será avanzar de forma progresiva hasta llegar a una jornada máxima de 40 horas en 2030.
El cambio representa un desafío tanto para las empresas como para los trabajadores, ya que implicará reorganizar las jornadas y mejorar el aprovechamiento del tiempo sin que esto signifique una reducción de salarios o de derechos laborales.

El cambio en el sistema nacional de empleo está contemplada en la Ley Federal del Trabajo (LFT), la cual también presenta un tiempo destinado al descanso durante la jornada.
A partir de enero de 2027, los trabajadores realizarán un máximo de 46 horas a la semana
La reforma que establece la reducción de la jornada laboral comenzó su implementación el 1 de mayo de 2026, coincidiendo con el Día Internacional de los Trabajadores. El cambio será progresivo y la primera reducción se aplicará el 1 de enero de 2027, cuando el límite máximo pase de 48 a 46 horas semanales.
A partir de entonces, la jornada se reducirá dos horas cada año: será de 44 horas en 2028, de 42 en 2029 y finalmente llegará a las 40 horas semanales en 2030.
De esta manera, las empresas deberán adaptar sus esquemas de trabajo para cumplir con los nuevos límites, al tiempo que mantienen sus niveles de productividad.
Tiempo de descanso contemplado en LFT
La reducción de la jornada no implica la eliminación de los derechos laborales que ya tienen los trabajadores. Entre ellos se encuentra el descanso establecido en el artículo 63 de la Ley Federal del Trabajo, que señala que durante una día continuo debe concederse un periodo de descanso de al menos media hora.
A su vez, el artículo 64 establece que cuando el empleado no puede salir del centro de trabajo durante ese periodo, el tiempo de descanso debe contabilizarse como parte de la jornada laboral, debido a que permanece a disposición del patrón.
Por ello, reducir la jornada laboral no significa que las empresas puedan simplemente eliminar ese periodo de descanso o utilizarlo para ampliar el tiempo efectivo de trabajo. Cualquier modificación a estas condiciones requeriría cambios en las disposiciones legales correspondientes.
El gobierno sostiene que no se perderán derechos
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social señaló que la transición hacia una jornada de 40 horas no implica eliminar derechos laborales adquiridos. Por ello, mientras se mantenga la redacción actual de los artículos 63 y 64, las empresas deberán cumplir tanto con la reducción progresiva de la jornada como con los periodos de descanso establecidos por la legislación.
En otras palabras, el reto para los empleadores será reorganizar las actividades y aprovechar mejor las horas de trabajo sin trasladar el ajuste a los derechos de los empleados.
















