

El barrio y el entorno cotidiano tienen un papel fundamental en la forma en que las personas envejecen, ya que pueden facilitar o dificultar el mantenimiento de la autonomía y la capacidad funcional. En esta línea, desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revelaron cuáles son las mejores zonas para envejecer, teniendo en cuenta ciertos factores.
En el marco del panel “Envejecer en el barrio: espacio público para las personas adultas mayores”, del Seminario Ciudades para todas las Personas del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), la investigadora de la UNAM Isalia Nava Bolaños explicó que la calidad de vida durante la vejez no depende únicamente de las condiciones individuales, sino también del lugar donde se vive.

“La calidad de vida de quien envejece se construye territorialmente”, afirmó. En ciudades como Ciudad de México, agregó, analizar las condiciones a escala de manzana -entendida como el espacio urbano delimitado por calles- permite identificar desigualdades que pueden pasar desapercibidas cuando se estudia el territorio de manera general.
Nava Bolaños destacó que pensar en la calidad de vida de las personas mayores implica ampliar la perspectiva: pasar de la vivienda a la manzana, de la manzana al barrio y del barrio a la ciudad. En este contexto, el espacio público se convierte en un elemento fundamental para que las personas puedan:
- Permanecer en sus comunidades
- Desplazarse
- Acceder a servicios
- Mantener vínculos sociales
- Evitar el aislamiento
Un entorno adecuado, explicó la especialista en demografía y economía, favorece la participación comunitaria, la conservación de las relaciones sociales y la posibilidad de cubrir las necesidades cotidianas.
La UNAM reveló cuáles son las zonas con mejor calidad de vida para ancianos en México
Monterrey y Ciudad de México son las dos ciudades con mejor calidad de vida para los ancianos: concentran una mayor oferta de servicios y oportunidades, por lo que desde la UNAM consideran que son las mejores zonas para envejecer en México. En contraposición, en entidades como Oaxaca y Chiapas persisten condiciones más desfavorables para las personas mayores.
Dicha desigualdad representa uno de los principales desafíos para las instituciones mexicanas, que deberán prepararse para atender a una población con una estructura demográfica diferente en las próximas décadas.
En este contexto, el lugar donde se vive influye de forma directa en la manera en que se envejece. La vivienda, el entorno inmediato, la disponibilidad de espacios públicos, la movilidad y las redes de apoyo social pueden marcar diferencias significativas en la calidad de vida y el grado de autonomía durante la vejez.
Población adulta mayor en México
El envejecimiento de la población representa un desafío creciente para México. Nava Bolaños señaló que hoy en día la mayoría de las entidades del país se encuentran en una etapa inicial, con entre 7% y 13% de su población de 60 años o más. Sin embargo, las proyecciones apuntan a un escenario diferente para 2070, con una población considerablemente más envejecida debido al crecimiento tanto absoluto como porcentual de las personas en edades avanzadas.
La especialista explicó que este proceso es consecuencia de los cambios en distintos componentes de la dinámica demográfica, entre ellos la fecundidad y la mortalidad, pero subrayó que no se trata de un fenómeno exclusivo de México, sino de una transformación que ocurre a nivel global.
Japón es uno de los ejemplos más destacados: alrededor del 30% de su población tiene 65 años o más, de acuerdo con datos de Naciones Unidas. También presentan elevados niveles de envejecimiento:
- Italia, con 24.5%
- Finlandia, con 23.6%
- Puerto Rico, con 23.4%
- Portugal, con 23.3%
- Grecia, con 23.1%
- Croacia y Alemania, con 22.7% cada uno
En México, el 14.7% de la población tiene 60 años o más, según los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Aunque el país todavía se encuentra por debajo de los niveles registrados en algunas de las naciones más envejecidas, el ritmo al que avanza esta transformación representa un desafío para las ciudades.
Una de las principales diferencias, explicó Nava Bolaños, está en el tiempo disponible para prepararse. Mientras algunos países tardaron cerca de dos siglos en alcanzar los niveles de población mayor que tienen actualmente, México llegará a porcentajes similares en menos de cuatro décadas.
Esta velocidad plantea la necesidad de adaptar las ciudades y sus espacios públicos a una población cada vez más longeva, con entornos que permitan a las personas mayores:
- Conservar su autonomía
- Desplazarse
- Acceder a servicios
- Continuar vinculadas con sus comunidades
En el panel también participó María Eugenia Prieto Flores, del Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales de Mendoza, Argentina. La moderación estuvo a cargo de Mariana Sánchez Vieyra, coordinadora de Difusión y Educación Continua del PUEC.
















