GUERRA RUSIA-UCRANIA

¿Guerra nuclear en Ucrania? Agitan el fantasma de la opción atómica

En tan sólo una semana desde que Rusia desató la guerra contra Ucrania, las centrales y armas nucleares se convirtieron en la peor amenaza latente. Qué pasó con las bombas atómicas después de la Guerra Fría.

Desde que Rusia abrió la guerra contra Ucrania hace casi una semana, el fantasma de las armas nucleares se convirtió en una amenaza explícita, tanto por la avanzada rusa sobre dos centrales nucleares en territorio ucraniano como por declaraciones que hicieron los máximos líderes rusos. 

Apenas el sábado, Rusia publicó el primer video que muestra la ocupación rusa sobre la planta de Chernobyl, que a fines de los '80 protagonizó una de los accidentes nucleares más importantes de la historia. El domingo, el presidente Vladímir Putin ordenó poner en "alerta especial de combate" a las fuerzas rusas de disuasión nuclear tras decir que potencias de la OTAN habían hecho "declaraciones agresivas" y que países occidentales habían sancionado a Rusia.

La planta de Chernobyl

Rusia ya tomó la central nuclear más grande del mundo y hay temor

Rusia publicó imágenes de Chernobyl luego de su captura

El martes, el canciller ruso Sergei Lavrov apeló a Estados Unidos para que retire sus armas nucleares de Europa, mientras participó virtualmente de la Conferencia de Desarme de la ONU.  "Ya va siendo hora", dijo, al tiempo que calificó de "inaceptable" la presencia de las mismas.

Lavrov y Putin

Hoy, Lavrov, entrevistado por Al Jazeera, indicó que en una "tercera guerra mundial" sería "nuclear y destructiva". En paralelo, Rusia le confirmó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que su ejército había tomado el control del territorio alrededor de la central de energía nuclear Zaporiyia de Ucrania, que es la más grande de Europa. Poco después, el OIEA convocó una reunión extraordinaria en Viena

DESDE LA GUERRA FRÍA

Tras la Guerra Fría, las potencias apostaron por un desarme progresivo, aunque Rusia y Estados Unidos siguen teniendo en sus arsenales herencias de una estrategia militar que concebía arrasar con el enemigo a cualquier precio.

Las armas nucleares se utilizaron en guerra en dos ocasiones, ambas por las fuerzas de Estados Unidos. Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y sus decenas de miles de muertos llevaron en el escenario del postconflicto a repensar dónde debían estar las líneas rojas en caso de enfrentamientos armados.

La primera resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 1946, estableció una Comisión para tratar los posibles efectos colaterales la energía atómica, y a partir de ahí la comunidad internacional trabajó en favor de compromisos tangibles de los que, sin embargo, las grandes potencias siempre han sido recelosos.

El Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) es la piedra angular de estos esfuerzos globales: entró en vigor en 1970 y cuenta con la firma de 191 países, entre ellos Estados Unidos y Rusia. También se adoptaron otros textos como el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN), que entró en vigor hace más de un año y está considerado el primer instrumento de Derecho Internacional Humanitario para mitigar las consecuencias humanitarias catastróficas derivadas del uso y el ensayo de armamento atómico.

MÁS DE 2000 ENSAYOS NUCLEARES

Naciones Unidas estima que se hicieron más de 2000 ensayos nucleares e insistió históricamente en dejar este tipo de armas fuera de cualquier pulso político. 

En enero de 2022 las grandes potencias nucleares -Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia- firmaron un comunicado inédito para subrayar que las guerras nucleares "no pueden ganarse ni deben librarse".

DESARME LENTO

El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) estima que los nueve países que tienen -o al menos se sospecha- armas nucleares sumaban entre todos más de 13.000, un ligero descenso en relación a los datos de 2020.

QUÉ ES EL ESTADO DE ALERTA OPERATIVA ALTA

Pero la tendencia se invierte si se consideran sólo las armas desplegadas en fuerzas operativas, ya que en 2021 aumentaron ligeramente, hasta superar las 3800. De ellas, unas 2000 -prácticamente todas en Rusia y Estados Unidos- permanecían en lo que se conoce como un estado de alerta operativa alta, es decir, más fácilmente desplegables en caso de recurrir a ellas.

En el caso de Rusia, el SIPRI apunta que aumentó su arsenal nuclear general en unas 180 ojivas, principalmente por el despliegue de más misiles balísticos intercontinentales terrestres con múltiples ojivas (ICBM) y misiles balísticos de lanzamiento submarino (SLBM).

El SIPRI explicó que, pese a estas cifras, las fuerzas atómicas estratégicas desplegadas por las dos grandes potencias aún están dentro Tratado para la Reducción de Armas Estratégicas Ofensivas (Nuevo START), firmado en el año 2010 por Barack Obama y Dimitri Medvedev, quienes por aquel entonces eran presidentes de Estados Unidos y Rusia, respectivamente.


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