

Las profundidades del Atlántico nororiental esconden una enorme acumulación de residuos que comenzó a ser revisada de cerca por científicos. Durante una campaña realizada en 2026, un sumergible descendió hasta casi 4700 metros y permitió observar cientos de barriles que llevan décadas en el fondo oceánico.
La dimensión del depósito es considerable: más de 200.000 barriles fueron arrojados en esa región durante la segunda mitad del siglo XX. Ahora, los investigadores intentan determinar cuánto material permanece dentro de los recipientes, qué sustancias llegaron al sedimento y si la fauna de las profundidades está absorbiendo elementos radiactivos.
Qué encontraron los científicos a casi 4.700 metros
La investigación se desarrolló entre mayo y junio a bordo del buque Pourquoi Pas?, que trasladó a unos 30 especialistas. El sumergible Nautile realizó 20 inmersiones y permitió examinar directamente los contenedores, además de las comunidades de microorganismos, peces e invertebrados que viven alrededor.

Las imágenes mostraron barriles corroídos y señales de que algunos residuos escaparon de los recipientes. Entre las sustancias identificadas aparecen cobalto-60 y niobio-94, mientras que también se detectaron cesio-137 y americio-241, aunque estos últimos pueden tener otros orígenes.
El misterio que ahora buscan resolver bajo el océano
Uno de los principales objetivos es establecer de dónde procede cada radionúclido y hasta dónde se desplazó. El científico Javier Escartín había planteado antes de las inmersiones: “¿Los radionúclidos han escapado de los barriles y, si es así, en qué forma?“. La expedición confirmó que una parte logró salir de los contenedores.
Todavía no se puede determinar si existe un daño ecológico concreto. Los investigadores recogieron agua, sedimentos y organismos cercanos para estudiar la concentración de estas sustancias y comprobar si especies como anémonas, esponjas y cangrejos las incorporaron, mientras los análisis de laboratorio intentarán establecer su recorrido por el agua y el fondo marino.














