

Un importante sistema de corrientes del océano Atlántico, fundamental para regular el clima global, podría debilitarse mucho más de lo previsto hacia fines de siglo. Especialistas advierten que este fenómeno tendría impacto directo en temperaturas, lluvias y niveles del mar en distintas regiones del mundo.
La nueva advertencia surge de una investigación publicada en Science Advances y difundida por Semana, que analizó el comportamiento de la llamada Circulación de Retorno del Atlántico Meridional (AMOC, por sus siglas en inglés), una pieza central del equilibrio climático planetario.
¿Qué es la AMOC y por qué preocupa a los científicos?
La AMOC funciona como una gran cinta transportadora oceánica que mueve aguas cálidas desde los trópicos hacia el norte del Atlántico y devuelve aguas frías en profundidad. Ese mecanismo ayuda a distribuir calor y estabilizar patrones meteorológicos en Europa, América y África.
Cuando este sistema pierde fuerza, se alteran lluvias, temperaturas y corrientes marinas. Por eso, los expertos consideran que su debilitamiento puede generar consecuencias globales.

El estudio que encendió las alarmas para 2100
Hasta ahora, muchos modelos climáticos estimaban una desaceleración promedio cercana al 32% para finales de siglo. Sin embargo, la nueva investigación proyecta una reducción del 51% para 2100 en un escenario intermedio de emisiones contaminantes.
El climatólogo Valentin Portmann, autor principal del trabajo, sostuvo que el resultado fue más severo de lo esperado y alertó que el sistema estaría acercándose a un punto crítico.
Qué efectos podría generar en el planeta
Entre los impactos señalados por la comunidad científica aparecen cambios severos en varios continentes:
- Inviernos más intensos en el norte de Europa.
- Sequías más frecuentes en el sur de Asia.
- Menores lluvias en la región africana del Sahel.
- Aumento del nivel del mar en la costa este de América del Norte.
- Mayor inestabilidad climática a escala global.
Estos efectos no necesariamente ocurrirían de forma simultánea, pero muestran el alcance que tendría una alteración fuerte de las corrientes atlánticas.
El debate científico sigue abierto
Investigadores consultados remarcan que existe consenso en que la circulación oceánica se desacelerará, aunque todavía se discute cuán rápido y hasta qué punto.

Incluso el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) indicó en informes previos que la AMOC probablemente disminuirá durante este siglo, aunque sin asegurar un colapso total antes de 2100.
Las señales del cambio climático ya están presentes
Otros especialistas advierten que, más allá del debate puntual sobre la AMOC, el calentamiento global ya está provocando transformaciones visibles en el planeta: eventos extremos más frecuentes, océanos más cálidos y modificaciones en ecosistemas enteros.
Por eso, la recomendación de numerosos científicos es prepararse desde ahora con políticas de adaptación, reducción de emisiones y planificación frente a riesgos climáticos crecientes.












