

Canadá avanza en la construcción del buque de guerra más poderoso del continente americano.
La Armada canadiense celebró la ceremonia de colocación de la quilla del futuro HMCS Fraser, el primero de los quince destructores clase River que renovarán su flota de superficie en la próxima década.
El acto se realizó en el marco de la Estrategia Nacional de Construcciones Navales (National Shipbuilding Strategy) y marcó el inicio formal de un programa que posiciona a Canadá como la potencia naval más avanzada del hemisferio occidental, después de Estados Unidos.
Qué capacidades tiene el destructor clase River
El HMCS Fraser tendrá una eslora de 151 metros y un desplazamiento de casi 7.800 toneladas. Su alcance operacional llega a las 7.000 millas náuticas, suficiente para operar de forma autónoma en cualquier punto del Atlántico o el Pacífico.
El sistema de propulsión combina motores diésel-eléctricos con turbinas de gas en configuración CODLOG, lo que le otorga eficiencia en crucero y potencia máxima ante amenazas de alta velocidad.
Su arsenal es uno de los más completos de la OTAN:
- Sistema de combate AEGIS y radar SPY-7.
- Misiles SM-2 para defensa antiaérea de largo alcance.
- Misiles ESSM para amenazas a corta distancia.
- Misiles Tomahawk para ataque terrestre de precisión.
- Naval Strike Missile para combate antibuque.
- Cañón Leonardo de 127 mm para fuego de apoyo.
- Sonares de casco y remolcado para guerra antisubmarina.
El diseño está basado en la fragata Tipo 26 de BAE Systems, plataforma que también construye el Reino Unido para su propia armada, lo que garantiza interoperabilidad plena con los aliados de la OTAN.
Cuándo estará listo y qué impacto tiene para el continente
Las actividades de construcción sobre el módulo de producción arrancaron en junio de 2024, la producción a ritmo completo comenzó en abril de 2025 y la entrega del HMCS Fraser está prevista para comienzos de los años 2030.
El programa contempla un total de quince unidades que reemplazarán los retirados destructores clase Iroquois y las actuales fragatas clase Halifax, concentrando múltiples capacidades en un único diseño multipropósito.
Para la Argentina, el programa es un punto de referencia directo: la Armada Argentina estudia desde hace años la renovación de sus propias capacidades de superficie, y el modelo canadiense, basado en un diseño europeo probado y adaptado a requisitos soberanos, representa una hoja de ruta posible para flotas medianas con ambiciones de modernización.

















