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Después de más de una década investigando los secretos del planeta rojo, una de las misiones más importantes de la NASA llegó a su fin. La agencia espacial confirmó oficialmente la pérdida de la sonda Maven, que dejó de comunicarse con la Tierra tras un incidente ocurrido a fines del año pasado y que ya no podrá ser recuperada.

La noticia pone punto final a un proyecto que permitió realizar descubrimientos clave sobre la atmósfera marciana y que durante años colaboró con otras misiones activas en la superficie de Marte.

Qué ocurrió con la nave Maven

La sonda Maven fue lanzada en 2013 con el objetivo de estudiar la evolución de la atmósfera de Marte y comprender cómo el planeta perdió gran parte de los elementos que alguna vez podrían haber favorecido la presencia de agua líquida.

Sin embargo, a comienzos de diciembre la nave dejó de enviar señales después de quedar temporalmente oculta detrás de Marte durante una de sus maniobras orbitales habituales.

Los análisis posteriores indicaron que el vehículo espacial habría sufrido una rotación descontrolada que modificó su trayectoria y provocó un consumo crítico de energía, dejando inutilizados sus sistemas de comunicación.

Tras varios meses de evaluaciones, una comisión técnica convocada por la NASA concluyó que la misión no puede ser recuperada y recomendó darla por terminada de forma definitiva.

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El legado científico que deja la misión

Durante más de diez años de operaciones, Maven aportó información fundamental para comprender la historia climática de Marte y la transformación de su atmósfera a lo largo del tiempo.

Los datos obtenidos permitieron a los científicos reconstruir procesos que explican cómo el planeta pasó de tener condiciones potencialmente más favorables a convertirse en el mundo frío y árido que se observa en la actualidad.

Además de sus investigaciones atmosféricas, la nave desempeñó un papel estratégico como enlace de comunicaciones para los vehículos que exploran la superficie marciana, entre ellos los rovers Curiosity y Perseverance.

La misión también participó en la observación de fenómenos astronómicos poco frecuentes, incluido el paso de un cometa interestelar por las proximidades de Marte.

Qué pasará ahora con la nave

Aunque ya no responde a los comandos enviados desde la Tierra, la sonda continuará orbitando Marte durante varias décadas.

Las estimaciones de la NASA indican que permanecerá alrededor del planeta entre 50 y 100 años antes de perder altitud gradualmente y terminar impactando contra la superficie marciana.

Los especialistas aclararon que esta situación no representa riesgos para otras misiones actualmente activas alrededor de Marte.

La reacción de la NASA

Desde la agencia espacial reconocieron el fuerte impacto emocional que generó el final de una misión considerada histórica por la comunidad científica.

Los responsables del proyecto destacaron que, más allá de la pérdida de la nave, el trabajo realizado durante más de una década permitió obtener información valiosa que seguirá siendo analizada durante años.

Mientras tanto, otras cuatro naves que actualmente orbitan Marte continuarán brindando soporte a las misiones de exploración que permanecen activas en la superficie del planeta rojo, garantizando la continuidad de las investigaciones científicas.