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El WiFi lento muchas veces no es un problema de la señal ni del proveedor. La causa está en dónde está ubicado el router en tu casa.

Existe una regla simple que recomiendan los especialistas en redes domésticas: mantener el módem o router a al menos 30 centímetros de distancia de paredes, techos, pisos, muebles y dispositivos electrónicos. El resultado puede ser inmediato.

Por qué la ubicación del router afecta la velocidad de Internet

Las señales WiFi viajan en forma de ondas de radio. Cuando el router está pegado a una pared, apoyado sobre un mueble de madera o rodeado de electrónicos, esas ondas rebotan, se absorben o se interfieren antes de llegar a los dispositivos.

La regla de los 30 centímetros es una de las soluciones más simples y más ignoradas para mejorar el WiFi sin gastar un peso.
La regla de los 30 centímetros es una de las soluciones más simples y más ignoradas para mejorar el WiFi sin gastar un peso.

Los materiales que más bloquean la señal son:

  • Paredes de hormigón o ladrillo
  • Espejos y vidrios grandes
  • Microondas y hornos eléctricos
  • Televisores y monitores
  • Heladeras y electrodomésticos con motor

Cada uno de estos elementos reduce la potencia de la señal. Si el router está en contacto o muy cerca de alguno, la velocidad cae aunque el plan de Internet sea bueno.

Cómo aplicar la regla de los 30 centímetros paso a paso

El cambio no requiere herramientas ni conocimientos técnicos. Alcanza con reubicarlo:

  1. Colocá el router en posición elevada, preferentemente sobre un estante o repisa a mitad de la habitación.
  2. Asegurate de que haya al menos 30 centímetros libres en todas las direcciones: arriba, abajo, a los costados y atrás.
  3. Orientá las antenas en vertical si el router las tiene externas.
  4. Evitá encerrarlo en cajones, cajas decorativas o detrás del televisor.
  5. Alejalo de otros dispositivos inalámbricos como teléfonos inalámbricos o altavoces Bluetooth.

Si tu casa tiene más de un piso, el router debería estar en el centro geométrico del espacio, no en un extremo.

Un detalle extra: si el módem y el router son dispositivos separados, aplicá la misma distancia entre ambos. La interferencia entre equipos propios también reduce la velocidad.

La regla de los 30 centímetros es una de las soluciones más simples y más ignoradas para mejorar el WiFi sin gastar un peso.