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Tras el Tedeum del 25 de Mayo y luego de semanas de enfrentamientos entre distintos sectores del oficialismo, la Mesa Política volvió a reunirse en Casa Rosada. El Gobierno busca retomar la iniciativa legislativa con un deadline inevitable que ya asoma en el horizonte mientras intenta encauzar una interna que llegó a incomodar al propio Javier Milei.

Según explicaron desde Rosada, el objetivo en la previa dela cita de hoy era doble: ordenar la estrategia parlamentaria de las próximas semanas, pensar en el plan de la segunda etapa del año y enviar una señal de normalización interna después de varias semanas marcadas por la escalada de tensiones entre algunos de los principales referentes del oficialismo.

La selfie de todos los participantes en modo distendido va en línea con la colección de imágenes que regaló ayer adrede la plana mayor de La Libertad Avanza, en su paso por la Plaza de Mayo y luego desde el balcón de la Casa Rosada. Difícilmente eso aplaque las broncas cruzadas pero el objetivo, de fondo, es transmitir que no impactan en la dinámica del Ejecutivo.

Salió todo en un muy buen orden. Por suerte y para el bien de todos”, catalogó uno de los testigos directos de la dinámica de la mesa. Otra fuente no dejó pasar el arribo demorado del titular de Diputados a la reunión, convocada para las 11. “Llegó media hora después de lo pautado”, detalló.

El encuentro se desarrolló durante dos horas en el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, apenas un día después de la reunión ampliada de Gabinete encabezada por Javier Milei, donde el Presidente volvió a repasar prioridades de gestión y a reclamar foco en la agenda de reformas.

Según trascendió, no hubo referencias a la disputa intestina en la Libertad Avanza en el Día de la Patria. Más bien el Presidente se cuidó de mostrarse a los abrazos, rodeado de sus principales alfiles, como si nada ocurriera. Incluso abrazó a la jefa de los senadores, Patricia Bullrich, frente a todas las cámaras, luego de la información que circuló -y nadie desmintió- sobre el clima áspero de la última reunión de Gabinete.

Sobre los acontecimientos se fingió demencia”, deslizaron desde uno de los vértices involucrados en la pulseada de los últimos diez días, al evocar la reunión de hoy de la Mesa Política. Si la meta era terminar de descomprimir la pelea que divide al oficialismo desde hace tiempo y que explotó como nunca la última semana, todos parecen haber hecho su esfuerzo en esa dirección.

Amor y paz”, describió un interlocutor del vértice opuesto del Triángulo, frente a la consulta de este medio. Dato curioso -o coincidente-, la misma frase a la que otra fuente del entramado violeta había apelado, semanas atrás, al ser sondeada sobre esta grieta. No negó, no obstante, que el fastidio sigue vigente. Nada cambió de fondo, solo se trata de sobrellevarlo y que deje de trabar la gestión.

De la reunión participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el subsecretario de Gestión, Eduardo “Lule” Menem.

Más allá del temario formal, la foto política no pasó inadvertida. La reunión volvió a sentar en la misma mesa a Santiago Caputo y Martín Menem después de una semana de máxima tensión entre Las Fuerzas del Cielo y el sector alineado con los Menem, una disputa que se trasladó a las redes sociales, dejó expuestas acusaciones cruzadas y obligó al propio Milei a intervenir para intentar bajar el tono del conflicto.

Esta vez, la cita fue sin el jefe de Estado como mediador. De ahí la tensión de la previa. Caputo había estado de viaje en la última cita de la Mesa Política. A su vuelta, desató la tormenta de espadas sobre los Menem, con Martín como blanco principal.

A lo largo de estos diez días, la pelea dejó de ser una diferencia soterrada para convertirse en una confrontación abierta que impactó sobre el funcionamiento político del oficialismo. Incluso después de los llamados a la tregua, continuaron los mensajes cruzados y las ironías públicas entre dirigentes y operadores de ambos sectores.

Fuentes oficiales reconocieron que uno de los objetivos implícitos de la convocatoria fue precisamente volver a reunir a los principales actores de la estructura política libertaria y evitar que las diferencias internas sigan monopolizando la conversación pública en detrimento de la agenda de gestión.

El Gobierno busca recuperar la iniciativa a contrarreloj: qué proyectos tendrán prioridad

Según coincidieron distintos participantes del encuentro, la prioridad estuvo puesta en revisar el estado de situación de todos los proyectos legislativos pendientes y coordinar la estrategia para los próximos meses. Trabajan a contrarreloj con el Mundial, a sabiendas que la etapa posterior puede alterar la dinámica de alianzas frente a la proximidad del año electoral.

La intención de la Casa Rosada es acelerar el envío de iniciativas al Congreso para recuperar centralidad política y reforzar la agenda reformista del Gobierno. En ese esquema se repasó el estado de los proyectos ya presentados y de aquellos que todavía se encuentran en elaboración.

Entre las iniciativas recientemente anunciadas aparece el denominado Súper RIGI, un esquema de promoción de inversiones para sectores considerados estratégicos como litio, uranio, hidrógeno verde, vehículos eléctricos y paneles solares. También forman parte del paquete la regulación de la actividad de lobby, una ley vinculada a la ludopatía y modificaciones al régimen de etiquetado frontal de alimentos.

A ellos se suman una batería de iniciativa con diverso grado de madurez en las dos cámaras del Congreso. La reforma a la Propiedad Privada es una de las más trascendentales, porque incluye cambios al régimen de propiedad de la tierra, entre otras cuestiones. También el acuerdo pendiente con los hold outs, que volvió a comisión y ya tuvo una nueva extensión de vida.

La estrategia oficial apunta a sostener un flujo permanente de proyectos legislativos para mantener presencia en la agenda pública y consolidar el perfil reformista de la administración Milei. No obstante, en Casa Rosada admiten que algunas de esas iniciativas pesan más que otras a la hora de generar las condiciones para la inversión privada.

Fuentes del oficialismo señalaron además que continúan trabajando en otras iniciativas de mayor complejidad técnica y política. Asoma, por caso, una eventual reforma de la Ley General de Sociedades, aunque dentro del propio Gobierno admiten que todavía no existe una definición sobre los tiempos de presentación de un proyecto de este tenor que no es la primera vez que se discute como propuesta.

La sombra de la interna y el factor Adorni

La reunión se produjo además en un contexto donde persisten interrogantes sobre la situación política de Manuel Adorni, cuya situación judicial continúa siendo observada con atención por distintos sectores del oficialismo.

Aunque el jefe de Gabinete logró ganar tiempo gracias a la prórroga otorgada por la Oficina Anticorrupción para la presentación de su declaración jurada patrimonial, la evolución del expediente sigue funcionando como un factor de ruido interno.

En paralelo, la conducción libertaria intenta evitar que la disputa entre Las Fuerzas del Cielo y el sector de los Menem vuelva a escalar. El malestar que generó en Javier Milei tener que referirse públicamente al conflicto sigue siendo mencionado en los despachos oficiales como una señal de hasta qué punto la pelea había adquirido una dimensión incómoda para la Casa Rosada.

Por eso, además de la agenda legislativa, la reunión de este martes dejó otra definición política: el Gobierno intentará que las diferencias internas vuelvan a procesarse lejos de la exposición pública mientras busca concentrarse en la etapa de reformas que pretende impulsar en el Congreso durante la segunda mitad del año.