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En la actualidad, factores como el estrés, la ansiedad y el uso frecuente de pantallas antes de ir a dormir pueden dificultar un descanso adecuado.

Los adultos necesitan descansar, en general, al menos siete horas por noche, pero ¿qué ocurre cuando el sueño queda por debajo de las seis horas?

La falta de sueño no solo genera cansancio durante el día, sino que también puede interferir en procesos fundamentales que ocurren mientras dormimos. Durante el descanso, el cerebro trabaja en la consolidación de la información aprendida y la formación de nuevos recuerdos, por lo que reducir de manera sostenida las horas de sueño puede afectar estas funciones.

Dormir menos de 6 horas puede dificultar la formación de recuerdos

Una revisión sistemática y un metaanálisis que se publicaron en Neuroscience & Biobehavioral Reviews analizó 39 estudios y 1.234 participantes para evaluar qué ocurre con la memoria cuando se restringe el tiempo de sueño.

Los investigadores compararon períodos de sueño restringido, de entre 3 y 6,5 horas, con períodos de descanso de entre 7 y 11 horas. El resultado mostró un efecto negativo sobre la formación de recuerdos en las personas que habían dormido menos.

Esto significa que dormir poco puede interferir en un proceso que permite que la información aprendida durante el día quede almacenada de manera adecuada.

El estudio señala que tanto el sueño de ondas lentas como el sueño REM podrían cumplir funciones complementarias en este proceso.

Qué significa la reducción del sueño para la memoria y el aprendizaje

La investigación no indica que una persona vaya a perder recuerdos por dormir poco una noche. El hallazgo apunta a que la restricción del sueño puede dificultar la formación de nuevos recuerdos, particularmente cuando el descanso insuficiente se convierte en un patrón.

Este resultado también permite pensar en una situación común entre estudiantes: restringir el sueño para estudiar toda la noche antes de un examen puede aumentar el tiempo dedicado a repasar, pero no significa que toda esa información vaya a almacenarse mejor.

Si la falta de sueño interfiere con la formación de recuerdos, reducir horas de descanso para seguir estudiando podría tener un costo sobre el mismo proceso que se busca mejorar.

Dormir menos de 6 horas también se relaciona con deterioro cognitivo

Restringir el sueño aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo a largo plazo (foto: Freepik).
Restringir el sueño aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo a largo plazo (foto: Freepik).

El segundo estudio, publicado en Scientific Reports en 2025, analizó los datos de 8.668 adultos de China, con una edad promedio de 56,3 años, que fueron seguidos durante un período de hasta nueve años.

Los investigadores encontraron una relación en forma de U -es decir, que el riesgo es más alto en los extremos y más bajo en el punto intermedio- entre la cantidad de sueño y el deterioro cognitivo. Las personas que dormían menos de seis horas por noche presentaron mayores probabilidades de experimentar deterioro cognitivo durante el seguimiento que quienes dormían entre seis y ocho horas.

El estudio encontró que el grupo que dormía menos de seis horas tenía un 17% más de probabilidades de presentar deterioro cognitivo incidente que el grupo de referencia.

El trabajo evaluó distintas funciones cognitivas, entre ellas la orientación, atención, memoria episódica y las habilidades visuoespaciales. La memoria episódica se midió mediante pruebas de recuerdo inmediato y diferido de palabras.

Qué puede pasar en el cuerpo cuando se duerme poco

La American Academy of Sleep Medicine recomienda que los adultos duerman 7 horas o más por noche de manera habitual para lograr una salud óptima.

Los especialistas señalan que dormir menos de manera regular está asociado con distintos resultados adversos para la salud, entre ellos aumento de peso y obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, accidente cerebrovascular y depresión.

Cómo dormir mejor para evitar la falta de sueño

Algunos hábitos cotidianos pueden ayudar a mejorar la calidad del descanso y a mantener un horario de sueño más regular.

Entre las principales recomendaciones para ajustar el sueño, se encuentran:

  • Mantener horarios regulares: intentar acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días, incluso durante los fines de semana.
  • Reducir el uso de pantallas antes de dormir: celulares, computadoras y televisores pueden dificultar la preparación del organismo para el descanso.
  • Evitar la cafeína durante las últimas horas del día: café, té, bebidas energizantes y otras fuentes de cafeína pueden interferir con el sueño.
  • Preparar un ambiente adecuado: mantener la habitación oscura, silenciosa y a una temperatura agradable puede favorecer el descanso.
  • Evitar comidas abundantes antes de acostarse: una cena muy pesada cerca de la hora de dormir puede dificultar el descanso.
  • Realizar actividad física con regularidad: mantenerse activo durante el día puede contribuir a una mejor calidad del sueño, aunque conviene evitar el ejercicio intenso inmediatamente antes de acostarse.