

Un ingrediente que la mayoría tiene guardado en la alacena se convirtió en la solución casera preferida para un problema típico: las moscas de la fruta.
Se trata de las hojas de laurel, que colocadas dentro del frutero cumplen una función que va mucho más allá de condimentar guisos.
Por qué el laurel espanta a las moscas de la fruta
El motivo tiene una explicación química concreta. El laurel contiene eugenol, un compuesto aromático con propiedades repelentes que también está presente en el clavo de olor y la canela.

Ese aroma, agradable para las personas, resulta intenso y desagradable para la Drosophila melanogaster, el nombre científico de la mosca de la fruta. Por eso, alejan el vuelo de estos insectos sin necesidad de aerosoles ni trampas.
Las moscas de la fruta aparecen sobre todo cuando las piezas maduran o entran en descomposición, ya que se sienten atraídas por los compuestos volátiles que liberan, como el etanol. La humedad ambiente también favorece su aparición.
Cómo usar el laurel en el frutero
El procedimiento es simple y no requiere gastar dinero extra:
- Trozar dos o tres hojas de laurel secas con la mano.
- Distribuirlas entre las frutas, sin necesidad de que estén en contacto directo con ellas.
- Renovarlas cada cuatro o cinco días para mantener el aroma activo.
- Para potenciar el efecto, se puede sumar medio limón con algunos clavos de olor clavados, ya que ambos también liberan eugenol.
Además del laurel, otras hierbas aromáticas como la albahaca, el romero o la lavanda cumplen una función similar si se colocan cerca del frutero.
Sin embargo, este truco funciona como complemento y no reemplaza los cuidados básicos. Conviene revisar la fruta con frecuencia y retirar aquellas piezas que ya estén demasiado maduras, porque son las que más atraen a los insectos.
En conclusión, mantener el frutero limpio, ventilado y con algunas hojas de laurel entre las frutas es una forma económica y natural de evitar que las moscas se conviertan en una molestia recurrente en la cocina.
















