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Al caminar por las calles de una ciudad es posible encontrar baldosas con relieves, líneas o pequeños puntos en su superficie. Aunque para muchas personas pasan inadvertidas, estas piezas cumplen una función fundamental dentro del diseño de los espacios públicos.

Se trata del pavimento podotáctil, un sistema pensado especialmente para facilitar el desplazamiento de personas con discapacidad visual y brindarles mayor autonomía y seguridad al circular por veredas, calles y otros espacios urbanos.

¿Qué significa el pavimento podotáctil y para qué sirve?

El pavimento podotáctil es un sistema de señalización instalada en el suelo que puede ser percibida mediante el tacto de los pies o con un bastón.

Su objetivo principal es ofrecer referencias que permitan a las personas con discapacidad visual orientarse, seguir un recorrido y detectar posibles cambios o situaciones de riesgo durante un desplazamiento.

Las baldosas pueden encontrarse en veredas, cruces peatonales, estaciones de transporte, accesos a edificios y otros sectores de circulación pública.

Además de facilitar la orientación, su utilización forma parte de las estrategias de accesibilidad urbana, ya que permite que distintos espacios puedan ser utilizados de manera más segura e independiente.

Pavimento podotáctil.
Pavimento podotáctil.Gemini IA.

Quién inventó el pavimento podotáctil

El origen de este sistema se encuentra en Japón. El inventor japonés Seiichi Miyake desarrolló en 1965 un sistema de baldosas con relieve conocido originalmente como Tenji blocks.

Según los registros históricos, Miyake financió el desarrollo de estas piezas con la intención de ayudar a una persona cercana que estaba perdiendo la visión.

El primer lugar donde se instaló este sistema fue Okayama, Japón, en 1967, cerca de una escuela para personas con discapacidad visual. Con el paso de las décadas, la idea se extendió a numerosos países y comenzó a formar parte del diseño de calles y espacios públicos.

¿Qué significan las líneas y los puntos en las baldosas?

No todos los relieves tienen la misma función. Existen principalmente dos tipos de pavimento podotáctil, que pueden utilizarse de manera complementaria.

Pavimento podotáctil de dirección

Las baldosas con líneas o barras longitudinales en relieve funcionan como una guía.

Estas franjas permiten identificar un recorrido y ayudan a mantener la dirección durante el desplazamiento. Por eso suelen instalarse formando una línea continua a lo largo de determinados sectores de la vereda o en espacios donde resulta necesario marcar un camino.

Pavimento podotáctil de advertencia

Las baldosas que presentan pequeños puntos o botones en relieve cumplen otra función: advertir sobre una situación que requiere especial atención.

Pueden utilizarse, por ejemplo, antes de un cruce, una escalera, un cambio de nivel, el borde de una plataforma o algún otro punto en el que sea necesario extremar las precauciones.

De esta manera, las personas pueden detectar mediante el tacto que están llegando a una zona en la que deben detenerse, cambiar de dirección o prestar atención.

El pavimento podotáctil es un sistema pensado especialmente para facilitar el desplazamiento de personas con discapacidad visual.
El pavimento podotáctil es un sistema pensado especialmente para facilitar el desplazamiento de personas con discapacidad visual.Unsplash,

Por qué el pavimento podotáctil suele tener colores llamativos

Además del relieve, estas baldosas suelen presentar un contraste de color respecto del resto de la vereda.

Esto no es simplemente una cuestión estética. El contraste visual puede facilitar su identificación a personas con baja visión, mientras que el relieve permite que el sistema también pueda ser percibido mediante el tacto.

Así, el pavimento combina diferentes recursos para mejorar la accesibilidad del espacio público.

Por qué es tan importante para las ciudades

La incorporación de elementos accesibles permite que las personas puedan desplazarse por la ciudad con mayor autonomía y seguridad.

El pavimento podotáctil es una de las herramientas que contribuyen a crear entornos urbanos más inclusivos, junto con otros recursos como las rampas, los cruces peatonales accesibles, la señalización multisensorial, los semáforos adaptados y las superficies diseñadas para facilitar la circulación.

Por eso, esas baldosas con líneas o puntos que aparecen en las veredas no están colocadas al azar: forman parte de un sistema de orientación y advertencia pensado para hacer más accesibles los espacios públicos.

Entender qué significa cada relieve permite reconocer que un detalle que puede pasar desapercibido para muchos peatones cumple, en realidad, una función esencial para que miles de personas puedan trasladarse de manera más independiente por la ciudad.