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Cuando el estómago está irritado o sensible, tanto el arroz blanco como la pasta refinada se digieren mejor que sus versiones integrales, ya que exigen menos esfuerzo al intestino.

Sin embargo, cuando el foco no es aliviar el malestar y la pregunta es, ¿cuál de los dos cae mejor? La respuesta es clara.

El arroz blanco tiene una ligera ventaja en ese escenario: aporta cerca de 1 gramo de fibra por taza cocida, frente a los 3 gramos de una taza de espagueti refinado. Por eso suele recomendarse en cuadros de diverticulitis o de intestino irritable cuando se indica una dieta baja en fibra.

Si el malestar aparece con la pasta, conviene comerla sin salsas pesadas. Ingredientes como el ajo, la cebolla, el tomate o el queso pueden activar molestias digestivas, incluso en personas sin intolerancias diagnosticadas.

Qué opción conviene a largo plazo

Cuando la prioridad ya no es aliviar un malestar puntual sino sostener una buena salud digestiva en el tiempo, el foco cambia hacia la fibra.

Ahí la pasta integral y el arroz integral superan largamente a sus versiones refinadas.

Algunos datos concretos sobre el aporte de fibra:

  • Una taza de espagueti integral cocido aporta 7 gramos de fibra.
  • Una taza de arroz integral cocido aporta cerca de 4 gramos.
  • Las mujeres deberían consumir entre 25 y 28 gramos de fibra por día.
  • Los hombres deberían consumir entre 28 y 34 gramos de fibra por día.

La fibra insoluble, presente en la harina integral, el salvado de trigo y las legumbres, ayuda a que los alimentos avancen por el tracto digestivo.

La fibra soluble, en cambio, retrasa la digestión y prolonga la sensación de saciedad. Ambas son necesarias para prevenir el estreñimiento.

La pasta integral y el arroz integral superan largamente a sus versiones refinadas.
La pasta integral y el arroz integral superan largamente a sus versiones refinadas.

La digestión, de todos modos, no depende solo de elegir entre pasta o arroz. La hidratación, la actividad física regular y el consumo de alimentos con probióticos también inciden en el funcionamiento del sistema digestivo y en el equilibrio de la microbiota intestinal.

Para quienes tienen sensibilidad al gluten, tanto la pasta tradicional como la integral pueden generar molestias. En esos casos, existen alternativas como la pasta de arroz integral, de garbanzo, de lenteja o de quinoa.

Otro factor a tener en cuenta: sensibilidades puntuales

Más allá de la fibra, hay casos particulares donde la respuesta cambia. Aunque es poco frecuente, algunas personas pueden tener sensibilidad o alergia al arroz, lo que también genera molestias digestivas, y en esos casos conviene consultar a un especialista en alergias para confirmarlo con pruebas específicas.

Con la pasta ocurre algo distinto, ya que el problema muchas veces no está en el alimento en sí sino en lo que lo acompaña. Salsas con mucha grasa, quesos fuertes o condimentos picantes pueden generar el mismo malestar que después se le atribuye erróneamente al plato de fideos.

En conclusión, no hay un ganador único entre pasta y arroz: la mejor opción depende de si el objetivo es calmar un estómago sensible o sostener la salud digestiva a largo plazo.