

En vivo y exclusiva, Crónica mostró que el Puente Nicolás Avellaneda se convirtió en escenario de un particular problema de movilidad para quienes necesitan cruzar diariamente entre el Conurbano y la Ciudad de Buenos Aires.
La falta de funcionamiento de las escaleras mecánicas y del ascensor obliga a miles de vecinos a realizar un extenso recorrido a pie o buscar una alternativa por agua.
Según estimaciones, entre 5.000 y 10.000 personas atraviesan el puente cada día. Para muchos, el cruce forma parte del recorrido cotidiano.
Escaleras mecánicas fuera de servicio desde hace más de dos años y medio
El principal inconveniente, según denunciaron, se encuentra en los accesos peatonales. Las escaleras mecánicas permanecen fuera de funcionamiento desde hace más de dos años y medio, mientras que el ascensor tampoco está operativo.
De esta manera, quienes optan por cruzar por el puente deben utilizar las escaleras manuales, en un trayecto que implica subir el equivalente a unos cinco pisos antes de completar el cruce.
La situación representa una dificultad especialmente para adultos mayores, personas con movilidad reducida, quienes llevan cargas o simplemente aquellos que deben repetir el trayecto todos los días.

El “peaje acuático”: cuánto cuesta cruzar en bote
La otra alternativa es evitar las escaleras y pagar $700 por un viaje en bote para atravesar el Riachuelo y conectar ambos lados.
El precio genera malestar entre los usuarios, que lo consideran una suerte de “peaje acuático” para poder completar un trayecto de apenas unos 100 metros.
El costo tampoco resulta menor para quienes utilizan el servicio de manera habitual: $700 equivalen aproximadamente a un pasaje y medio de tren, por lo que el gasto se suma diariamente al presupuesto de transporte.
Miles de personas cruzan cada día entre Avellaneda y CABA
El Puente Nicolás Avellaneda constituye una conexión clave entre el partido de Avellaneda y la Ciudad de Buenos Aires. Por allí circulan diariamente entre 5.000 y 10.000 personas, según estimaciones sobre el flujo habitual de pasajeros.
La falta de funcionamiento de las instalaciones peatonales genera así dos opciones para quienes necesitan cruzar: subir y bajar cinco pisos por escaleras manuales o pagar $700 para hacerlo en bote.
Mientras las escaleras mecánicas y el ascensor continúan sin funcionar, el cruce cotidiano entre el Conurbano y CABA suma una dificultad inesperada: pagar para atravesar el Riachuelo o enfrentar una larga escalera para recorrer apenas 100 metros.













