La startup suiza Vivent Biosignals desembarcará en Argentina en septiembre próximo como parte de su estrategia de crecimiento internacional. La empresa prevé comenzar a producir localmente hacia 2027 y proyecta convertir al país en su base regional para expandirse por América latina.

De hecho, la compañía eligió a Argentina por sobre Brasil para instalar sus operaciones en la región pese a que el mercado brasileño tiene una escala agrícola considerablemente mayor. La decisión responde tanto a la diversidad productiva del país como a su peso dentro del agro regional.

La firma desarrolla sensores que se colocan sobre el tallo de las plantas y registran su actividad eléctrica. A partir de esas señales, la empresa utiliza modelos de inteligencia artificial para detectar cambios asociados a estrés hídrico o térmico, enfermedades, patógenos o deficiencias nutricionales.

Según sus datos, la tecnología puede identificar algunas enfermedades entre cinco y 10 días antes de que aparezcan síntomas visibles.

“Cuando la planta tiene algún tipo de estrés, empieza a mostrar ritmos o patrones diferentes de actividad eléctrica. La empresa identifica esos patrones mediante inteligencia artificial que puede determinar a qué responden ya que llevamos monitoreadas billones de plantas de unos 20 cultivos. De esta manera, logramos decodificar qué necesita el cultivo”, explicó su CEO global, el argentino Fernando Derossi, y quien asumió este año para encarar la nueva etapa de expansión de la compañía.

La tecnología se utiliza en distintos tipos de producciones, desde frutales y vegetales hasta cultivos semintensivos como papa y caña de azúcar, y extensivos como maíz y soja.

Fernando Derossi, CEO de la empresa
Fernando Derossi, CEO de la empresa

En el desembarco local también pesan cuestiones logísticas y de costos. Para Vivent, instalarse en la Argentina permite avanzar sobre el país vecino desde un mercado que hoy presenta menores costos y nivel de complejidad para las importaciones y desde el cual puede atender, en particular, el sur brasileño.

“En tamaño Brasil es más grande. Sin embargo, estamos viendo que es más fácil y menos costoso operar desde la Argentina. Hoy nos facilita algunos temas logísticos por el nivel de complejidad que tiene Brasil y porque está con un mercado más cerrado. Y, hasta que empecemos a producir localmente, el producto lo tenemos que importar”, dijo Derossi.

Actualmente, Vivent Biosignals está presente en 25 países y trabaja con más de 200 clientes y distribuidores a nivel global.

En América latina ya tiene presencia en Brasil, Ecuador y Colombia a través de distribuidores. Allí trabaja con grandes empresas como Nestlé, Driscoll’s (uno de los mayores proveedores de frutos rojos en el mundo), la brasileña Agrícola Famosa, y Citrosuco (una de las más grandes productoras de jugo de Brasil).

“Al instalarnos en Argentina buscamos expandirnos más agresivamente en Brasil y llegar a Chile y Perú”, apuntó Derossi. En el país, la empresa se encuentra en conversaciones con productores, empresas elaboradoras de alimentos y citrícolas del norte.

El producto se ensambla en Suiza, donde tiene su casa matriz. Sin embargo, la empresa prevé comenzar a fabricar los sensores localmente para, desde Argentina, exportarlos a la región.

De acuerdo al ejecutivo, una empresa suele comenzar con dos kits de ocho sensores (cada una o dos hectáreas) que cuestan alrededor de 15.000 euros y tienen una duración estimada de entre tres y cuatro años.

En cultivos extensivos, esa relación suele ser menor debido a una cuestión de costos. “Estamos activamente analizando opciones de financiación para clientes, ya sea la empresa misma o a través de un fondo”, adelantó Derossi.

El desembarco local se produce mientras la compañía acelera su expansión fuera de Europa. Desde 2021 levantó u$s 11,5 millones de inversores y tiene más de 35 patentes. Además de su sede en Suiza, tiene una oficina comercial en Holanda desde donde atiende el norte de Europa.

En los últimos meses ingresó a Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda y Australia. El próximo paso será avanzar en África, con Marruecos como primer mercado y una posterior expansión hacia Sudáfrica. En el sudeste asiático, Vietnam será el primer país donde plantará bandera.

La empresa viene de un año de fuerte crecimiento: según sus propios datos, triplicó sus ingresos frente al año anterior y prevé cuadruplicar su volumen hacia 2027.