

Cuando pensamos en electrodomésticos con cucarachas, lo primero que se nos viene a la cabeza es el microondas o la cafetera.
Sin embargo, el verdadero refugio de estos insectos suele ser la heladera.
Por qué la heladera es el escondite perfecto
Las cucarachas buscan lugares oscuros, húmedos y con acceso a comida dentro del hogar. La parte trasera de la heladera cumple con las tres condiciones a la vez.
Ahí se acumulan restos de humedad, polvo y, en algunos casos, pequeñas fugas de agua del motor. Además, las grietas del gabinete son ideales para que depositen huevos sin que nadie las vea.

Algunas señales de que hay una plaga instalada:
- Manchas oscuras o puntitos negros en los rincones traseros.
- Olor rancio o a humedad que no desaparece con la limpieza habitual.
- Ruidos leves durante la noche, cuando estos insectos son más activos.
- Encontrar una cucaracha viva cerca del motor o las rejillas.
Cómo limpiar la heladera para evitar la plaga
Para prevenir o eliminar el problema, conviene seguir estos pasos:
- Desenchufar la heladera antes de mover cualquier estante o revisar la parte trasera.
- Limpiar con un trapo húmedo los restos de comida y polvo acumulados.
- Lavar las superficies con agua caliente y detergente para eliminar posibles huevos.
- Revisar grietas o rendijas y sellarlas con masilla si es necesario.
- Colocar trampas adhesivas cerca de la zona para monitorear la plaga.
Un tip extra es mantener la zona alrededor de la heladera siempre seca y libre de restos de comida, ya que la humedad es el principal factor que atrae a estos insectos.
Una heladera limpia por fuera no garantiza que esté libre de cucarachas por dentro.

















