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La cocina se transformó en el espacio del hogar donde se concentran los electrodomésticos que usamos cada día: el frigorífico, la cafetera, la tostadora o el microondas son solo algunos de los más populares.
Sin embargo, hay uno que se destaca como el electrodoméstico con mayor impacto por el consumo de energía: horno eléctrico. Si bien se suele utilizar menos tiempo, su potencia lo convierte en un desafío para el ahorro hogareño.
Cada vez que se utiliza, puede llegar a demandar la misma energía que 65 heladeras funcionando en simultáneo, una cifra que sorprende a los usuarios.
La clave del problema no es la duración del uso, sino la potencia de trabajo. Mientras una heladera eficiente consume unos 70 watts, un horno eléctrico puede alcanzar los 4.500 watts. Esta diferencia explica por qué un uso ocasional genera un impacto económico tan grande.
¿Por qué el horno eléctrico gasta tanto?
Uno de los errores más frecuentes es el precalentamiento excesivo. Muchas personas encienden el equipo con 20 o 30 minutos de anticipación por costumbre. Sin embargo, los especialistas indican que, para la mayoría de las preparaciones, bastan entre 10 y 15 minutos para llegar a temperatura.
Otro hábito que dispara el consumo es abrir la puerta constantemente para revisar la comida. Cada apertura provoca una pérdida de calor acumulado, obligando a las resistencias a trabajar a máxima potencia para recuperar el nivel térmico, lo que incrementa el gasto de electricidad.

Claves para reducir el consumo de energía
Para optimizar el uso, los expertos recomiendan precalentar solo el tiempo estrictamente indicado en la receta. Evitar las aperturas innecesarias de la puerta durante la cocción es fundamental para mantener la eficiencia térmica del equipo y no forzar el sistema eléctrico.
Otra estrategia inteligente de ahorro es aprovechar el calor residual. Apagar el horno unos minutos antes de finalizar la cocción permite que la preparación se termine con la temperatura remanente.
Asimismo, cocinar varias comidas en forma sucesiva es altamente eficiente. Al estar el horno ya caliente, se aprovecha la energía utilizada inicialmente, evitando nuevos ciclos de precalentamiento. Finalmente, mantener el interior limpio también es vital para que el calor se distribuya de manera uniforme.
Aunque no esté prendido todo el día, su altísima potencia exige una atención especial para que cada encendido sea aprovechado al máximo y no afecte la economía del hogar. Por eso, el uso con criterio puede marcar una diferencia significativa en el consumo mensual de energía.














