

La experiencia de vuelo no siempre es igual y, según un análisis reciente, hay rutas donde el movimiento en el aire supera ampliamente el promedio.
El informe anual de Turbli, un sitio que estudia turbulencias con datos en tiempo real, evaluó más de 10.000 vuelos en los principales aeropuertos del mundo y confirmó un dato que sorprende: el tramo con más turbulencia en todo el planeta está en Sudamérica y dura menos de una hora.
Un cruce corto, pero muy agitado
Según el reporte, el vuelo que une Mendoza (Argentina) con Santiago (Chile) encabeza el ranking global de turbulencia.
El trayecto recorre apenas 195 kilómetros, pero atraviesa la Cordillera de los Andes, una zona donde los vientos cambian de forma brusca, el aire se vuelve inestable y la atmósfera puede modificar su comportamiento de un minuto a otro.
El estudio asigna a cada ruta un valor basado en la tasa de disipación de remolinos (EDR), un indicador que mide cómo se rompe la estructura del aire cuando aparece turbulencia.
En este caso, la calificación llegó a 22,98 puntos, un nivel que ubica al vuelo en el rango de turbulencia ligera a moderada, aunque la percepción del pasajero depende siempre del clima del día.
¿Cómo se mide la turbulencia y por qué la zona andina lidera el ranking?
La EDR permite comparar rutas sin importar el tipo de avión. Turbli clasifica la turbulencia en cinco niveles: ligera, moderada, moderada-severa, severa y extrema.
La Cordillera, por su estructura montañosa y la presencia frecuente de vientos cruzados, crea ondas de montaña, un fenómeno que los pilotos conocen bien y que vuelve inestable el cruce.
Este comportamiento explica por qué la ruta Mendoza–Santiago aparece todos los años entre las más exigentes para la aviación comercial.
El vuelo más turbulento de Estados Unidos
El informe también destaca cuáles son los trayectos con más movimiento en Norteamérica. El más desafiante es el que une Denver (Colorado) con Jackson Hole (Wyoming).
Este tramo, famoso entre los pilotos estadounidenses, debe atravesar zonas montañosas que generan fuertes remolinos de aire y cambios de altitud.
Su índice de turbulencia promedio fue de 18,18 puntos, y por la fuerza de sus ráfagas muchos lo conocen como la “ola de montaña”.

En la lista norteamericana también figuran rutas como:
- Jackson Hole – Salt Lake City
- Denver – Salt Lake City
- Boise – Salt Lake City
- Bozeman Yellowstone – Salt Lake City
- Las Vegas – Albuquerque
Todas comparten un patrón: vuelan sobre cordilleras o cerca de grandes sistemas montañosos, lo que aumenta la inestabilidad del aire.
¿Por qué la turbulencia es tan difícil de anticipar?
La FAA describe la turbulencia como un movimiento de aire invisible que puede surgir sin aviso. Las causas son variadas: presión atmosférica, corrientes en chorro, frentes fríos o cálidos, tormentas eléctricas e incluso zonas despejadas donde el aire se vuelve inestable.
Por eso la predicción nunca es exacta y continúa siendo una de las preocupaciones más comunes entre los pasajeros frecuentes.
¿Qué aporta el estudio a viajeros y aerolíneas?
Con su informe, Turbli permite que los pasajeros sepan qué rutas tienen más chances de presentar movimiento. A la vez, las aerolíneas pueden ajustar estrategias de vuelo, revisar protocolos y planificar recorridos alternativos cuando las condiciones extremas lo exigen.
Y aunque el cruce entre Mendoza y Santiago siempre estuvo en la mira por su complejidad, este año volvió a reafirmarse como el más intenso del mundo, lo que coloca a la región andina como un punto clave para entender cómo se comporta la atmósfera en zonas montañosas.













