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La Fuerza Aérea Argentina realizó ejercicios de combate aéreo con sus nuevos cazas F-16 Fighting Falcon y utilizó aviones IA-63 Pampa II y III como adversarios simulados para entrenar a sus pilotos. Las actividades se desarrollaron durante octubre en el Área Material Río Cuarto, Córdoba, como parte de la preparación para operar el nuevo sistema de armas.

Las prácticas incluyeron maniobras de interceptación, escenarios de combate más allá del alcance visual y ejercicios de combate disimilar, una modalidad que enfrenta aeronaves con diferentes características y capacidades.

El objetivo es que las tripulaciones puedan responder a distintas situaciones tácticas y avanzar en su adaptación a los cazas incorporados desde Dinamarca.

Cómo fueron los ejercicios de combate entre los F-16 y los aviones Pampa

Durante las jornadas de entrenamiento, los IA-63 Pampa asumieron el papel de adversarios para recrear situaciones de combate aire-aire. La participación de estas aeronaves permite enfrentar a los pilotos de F-16 con escenarios tácticos variables, en los que deben aplicar procedimientos de detección, interceptación y respuesta.

Uno de los componentes centrales fue el combate disimilar, que consiste en entrenar con aviones de prestaciones diferentes. Este tipo de práctica permite ampliar las situaciones que enfrentan las tripulaciones y mejorar su capacidad para tomar decisiones durante una misión.

También se realizaron ejercicios BVR, sigla en inglés de Beyond Visual Range, que significa combate más allá del alcance visual. En estos escenarios, los pilotos deben gestionar la información disponible y ejecutar procedimientos tácticos sin depender exclusivamente del contacto visual directo con otra aeronave.

Las prácticas representan un avance en la fase de preparación de los aviadores argentinos, que deben familiarizarse con los sistemas, procedimientos y exigencias operativas del F-16 antes de alcanzar una mayor autonomía en el empleo del caza.

F-16 Fighting Falcon: qué cambia para la Fuerza Aérea Argentina

La incorporación de los F-16 Fighting Falcon constituye uno de los principales proyectos de modernización de la aviación militar argentina. El programa, denominado Peace Cóndor, contempla la adquisición de 24 aeronaves procedentes de Dinamarca.

A fines de septiembre de 2026, la Argentina recibió una segunda tanda de seis aviones. Con ese arribo, la Fuerza Aérea alcanzó un total de 12 cazas incorporados, la mitad de las unidades previstas en el acuerdo.

El proceso también requiere formar pilotos, capacitar a técnicos y especialistas, adaptar instalaciones y desarrollar los procedimientos para sostener las operaciones.

Río Cuarto, el centro de adaptación de los nuevos cazas

Caza F-16.
Caza F-16.Ministerio de Defensa

El Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, cumple un papel central en la recepción de los F-16, la preparación del personal y el desarrollo de las primeras etapas de operación del sistema de armas.

La instalación funciona como punto de apoyo para las aeronaves mientras avanzan los trabajos de su incorporación. En paralelo, la VI Brigada Aérea de Tandil, en Buenos Aires, está prevista como destino operativo definitivo de los cazas.

El adiestramiento con los Pampa suma otra herramienta a ese esquema: permite practicar la coordinación entre los distintos sistemas de armas de la Fuerza Aérea y desarrollar ejercicios que requieren seguimiento de objetivos y respuesta ante diferentes situaciones tácticas.