

Marcos Fabián Erise tenía 43 años y vivía en la localidad chubutense de Dolavon. El hombre sintió un fuerte malestar en la boca y decidió ir a la guardia del hospital local pasadas las nueve de la noche junto a su hermano.
Los profesionales de turno atendieron al paciente en la guardia. Un médico y un enfermero le aplicaron una inyección en la pierna para calmar el dolor. La familia cree que le administraron Diclofenac, pero aguardan las confirmaciones oficiales. Luego de la inoculación, el hombre recibió el alta y se retiró caminando.
El conflicto después de la inyección y el final fatal
El regreso a su casa se volvió difícil a los pocos metros del hospital cuando el paciente mostró signos de agitación y tuvo que frenar varias veces. Al llegar a una plaza cercana, le pidió agua a su hermano que fue a buscar la botella, pero al regresar lo encontró sin vida.
La desesperación invadió a la familia en medio de la calle cuando intentaron llamar al centro de salud para pedir auxilio, pero nadie respondió el teléfono. Así, la Policía llegó primero al lugar mientras la ambulancia demoró unos treinta minutos.
¿Cómo sigue la investigación?
La hermana de la víctima radicó la denuncia en la comisaría local. Además, la familia exigió realizar la autopsia correspondiente antes del entierro para determinar la causa del deceso. Mientras tanto, la Justicia aguarda los resultados de los estudios toxicológicos para saber qué sustancia ingresó a su cuerpo.

Por otro lado, los investigadores buscan analizar las cámaras de seguridad del hospital y de la vía pública. El objetivo es reconstruir el recorrido exacto de Marcos desde su ingreso a la guardia hasta su colapso. Así, intentarán determinar si hubo negligencia o mala praxis durante la atención.
Hasta el momento, las autoridades sanitarias de Chubut no emitieron ningún comunicado oficial. Por su parte, los peritos remarcan que aún no hay un vínculo confirmado entre el medicamento inyectado y el fallecimiento.

















