La teoría predominante sobre el origen de la Luna sostiene que, hace unos 4.500 millones de años, un protoplaneta del tamaño de Marte llamado Theia colisionó contra una Tierra joven.

Durante décadas, la comunidad científica asumió que este impacto destruyó a Theia y generó un disco masivo de escombros y roca fundida que tardó años en agruparse gradualmente hasta consolidar el satélite que conocemos en la actualidad.

Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista Astrophysical Journal Letters plantea un escenario radicalmente distinto: mediante complejas simulaciones digitales, los astrofísicos descubrieron que la Luna pudo haberse formado apenas cinco horas después de la colisión.

El rol determinante de la temperatura y la resistencia rocosa

La clave de este descubrimiento radica en el modelado de las propiedades físicas de los cuerpos celestes involucrados. Los modelos anteriores trataban a los planetas principalmente como estructuras fluidas e ignoraban la resistencia mecánica de sus rocas.

En este nuevo estudio, liderado por la investigadora Adeene Denton, se incorporaron parámetros térmicos y de rigidez material para medir el comportamiento real durante el impacto.

Científicos descubrieron cómo se formó la Luna y el resultado sorprende: el satélite habría nacido en solo cinco horas
Científicos descubrieron cómo se formó la Luna y el resultado sorprende: el satélite habría nacido en solo cinco horas

Los resultados demostraron que la temperatura previa de la Tierra y Theia determinó el desenlace del evento:

  • Mundos más cálidos: Presentan menor resistencia física y tienden a desintegrarse por completo, esparciendo un denso anillo de material volátil a su alrededor.
  • Mundos más fríos: Conservan mayor rigidez estructural, lo que permite que el núcleo del cuerpo impactante sobreviva en gran medida y se configure como un satélite intacto en cuestión de horas.

Respuestas a la composición química y la datación del impacto

Este hallazgo aporta valiosa información para resolver algunos de los mayores interrogantes sobre la física lunar, como la presencia y distribución de materiales volátiles en su interior.

Según especialistas en origen planetario como el Dr. Robin Canup, relacionar la estructura actual de la Luna con el estado térmico de la Tierra primitiva permitirá determinar con mayor precisión el momento exacto de la historia cósmica en que ocurrió el choque.

Asimismo, la investigación aborda la similitud geoquímica casi idéntica entre nuestro planeta y su satélite. Una de las hipótesis más sólidas sostiene que la Tierra y Theia nacieron en la misma región del disco protoplanetario de gas y polvo, compartiendo material de origen.

A diferencia de Marte, que se formó en una zona más distante del sistema solar y posee una composición diferente, la Luna y la Tierra comparten una relación compositiva tan estrecha que los científicos las definen como verdaderos “gemelos” astronómicos.