

El uso diario del calzado deportivo o urbano, sumado a la acumulación de humedad y sudor, genera el ambiente idóneo para la proliferación de bacterias que causan olores desagradables.
Lavar las zapatillas en lavarropas de manera frecuente suele ser la primera opción, pero la exposición repetida al agua y a los centrífugados desgasta las suelas, descola los bordes y deforma los materiales sintéticos o de tela.
Ante este problema, existe un truco casero simple que aprovecha las propiedades naturales de las plantas para absorber la humedad interna y devolver la frescura al calzado sin someterlo a lavados agresivos.
Las propiedades del té para combatir la humedad y el mal olor
El secreto de este método radica en las características químicas propias de las hojas de té seco y su alta capacidad de absorción.
El té contiene taninos, unos compuestos naturales con propiedades astringentes y antibacterianas que ayudan a neutralizar las bacterias responsables del mal olor acumulado en la plantilla.

Asimismo, el material seco dentro de la bolsa actúa como un deshumidificador natural, extrayendo la humedad remanente que queda atrapada en las fibras internas de la zapatilla tras su uso prolongado.
El paso a paso para aplicar el truco de manera correcta
Para poner en práctica este remedio casero no se requieren elementos complejos ni insumos costosos dentro del hogar:
- Elección del té: Se recomienda utilizar saquitos de té negro o té verde secos (sin usar), ya que poseen la mayor concentración de taninos y capacidad de absorción.
- Colocación interna: Introducir de dos a tres saquitos secos en el interior de cada zapatilla, empujándolos hacia la zona de la puntera, que es donde más se concentra la humedad.
- Tiempo de reposo: Dejar actuar los saquitos durante toda la noche o por un mínimo de 12 horas seguidas en un ambiente ventilado.
- Potenciar el aroma (opcional): Se puede añadir una gota de aceite esencial de lavanda o eucalipto sobre el saquito seco antes de colocarlo para dejar una fragancia fresca.
Recomendaciones para mantener el calzado en buen estado
Además de recurrir al truco de los saquitos, mantener una rutina básica de cuidado prolonga la vida útil de cualquier tipo de calzado.
Es fundamental evitar guardar las zapatillas inmediatamente después de usarlas en placares cerrados o bolsas plásticas.
Dejarlas airear a la sombra en un espacio bien ventilado, alternar el uso de distintos pares durante la semana y retirar las plantillas periódicamente para que se sequen por completo son hábitos clave para prevenir la reaparición de bacterias.














