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Las zapatillas acumulan transpiración, humedad, suciedad y bacterias después de cada uso, especialmente cuando permanecen muchas horas cerradas.

Por eso, existe un sencillo truco casero que consiste en utilizar vinagre blanco diluido para ayudar a mantenerlas limpias y reducir los olores desagradables.

¿Para qué sirve rociar vinagre en las zapatillas?

El principal objetivo del truco es combatir los malos olores que pueden quedar impregnados en el interior del calzado.

La transpiración de los pies genera humedad y, cuando las zapatillas no se ventilan correctamente, puede favorecer el crecimiento de bacterias y hongos que producen olores desagradables.

El vinagre blanco contiene ácido acético y puede utilizarse como parte de determinadas rutinas de limpieza. De hecho, algunas marcas de calzado contemplan el uso de una solución diluida de vinagre para determinados materiales y manchas.

Sin embargo, no reemplaza una limpieza profunda ni garantiza eliminar todos los microorganismos presentes en el calzado.

El truco del vinagre para las zapatillas que se puede hacer una vez por semana

Para aplicar este método, lo importante es no empapar las zapatillas. Una solución demasiado concentrada puede afectar determinados materiales y dejar humedad en el interior.

Una alternativa sencilla consiste en:

  • Mezclar una parte de vinagre blanco con una parte de agua.
  • Colocar la preparación en un pulverizador.
  • Retirar los cordones antes de aplicar el producto.
  • Rociar una cantidad pequeña en el interior de las zapatillas.
  • Aplicar también sobre los cordones, si el material lo permite.
  • Dejar que todo se seque completamente en un lugar ventilado antes de volver a utilizarlas.

El objetivo es que el calzado quede apenas humedecido y no empapado.

¿Por qué recomiendan hacerlo una vez por semana?

La frecuencia semanal funciona como una rutina de mantenimiento, especialmente para las personas que utilizan el mismo par de zapatillas con mucha frecuencia.

No obstante, no existe una regla universal que indique que todas las zapatillas deban recibir vinagre exactamente una vez por semana. La frecuencia depende del uso, la transpiración, el material y el estado del calzado.

Lo más importante es dejar que las zapatillas se sequen por completo después de utilizarlas. Los especialistas señalan que las bacterias asociadas al mal olor proliferan con mayor facilidad en ambientes húmedos y poco ventilados.

El secreto también está en los cordones

Los cordones suelen quedar fuera de las rutinas de limpieza, aunque están en contacto permanente con la suciedad y pueden acumular transpiración.

Para limpiarlos, Nike recomienda retirarlos de las zapatillas y lavarlos por separado, utilizando una solución de limpieza adecuada para el material.

Si se decide utilizar vinagre, puede aplicarse una pequeña cantidad de una solución diluida y luego dejar los cordones completamente secos antes de volver a colocarlos.

Una limpieza periódica permite evitar que la suciedad y los olores se acumulen durante semanas.

Cómo evitar que las zapatillas vuelvan a tener mal olor

El vinagre puede formar parte de una rutina de limpieza, pero existen otros hábitos que resultan fundamentales.

Uno de los más importantes es ventilar el calzado después de cada uso. Guardar inmediatamente las zapatillas húmedas dentro de un placard, bolso o mochila puede favorecer la acumulación de humedad y olores.

También es recomendable:

  • Dejar las zapatillas secar completamente antes de volver a utilizarlas.
  • No usar siempre el mismo par si permanece húmedo.
  • Cambiar las medias con frecuencia.
  • Limpiar las plantillas cuando sea posible.
  • Evitar guardar el calzado en lugares cerrados mientras todavía está húmedo.
  • Seguir siempre las indicaciones de limpieza del fabricante.