

Un telescopio de última generación instalado en el norte de Chile comenzó a operar con una misión que podría transformar la astronomía: confirmar la existencia del llamado “Planeta 9”.
Se trata de un objeto aún teórico que, de comprobarse, podría cambiar la comprensión actual del Sistema Solar.
El telescopio que busca el misterioso Planeta 9
El proyecto está impulsado por investigaciones iniciadas en 2016 por los científicos Constantine Batygin y Michael Brown, de la Universidad de California. Ambos detectaron anomalías en las órbitas de objetos lejanos y concluyeron que solo un planeta masivo podría explicar esos comportamientos.

Según sus cálculos, este hipotético mundo tendría una masa hasta diez veces mayor que la de la Tierra y una órbita extremadamente lejana, incluso más allá de Neptuno y completar una vuelta alrededor del Sol podría llevarle hasta 20.000 años, lo que complica su detección directa.
“Si Planeta 9 no existiera, muchos fenómenos extraños quedarían sin explicación”, afirmó Brown en una entrevista reciente.
Ahora bien, la dificultad principal radica en que el planeta reflejaría muy poca luz solar y tendría una órbita inclinada, lo que lo vuelve casi invisible para los métodos tradicionales de observación.
Por qué este hallazgo podría cambiar la ciencia
Las evidencias que sostienen esta teoría incluyen modelos computacionales y el análisis de órbitas irregulares en cuerpos celestes ubicados en los límites del Sistema Solar. Estas anomalías sugieren la presencia de una influencia gravitacional aún no identificada.

El nuevo telescopio, equipado con la cámara digital más avanzada del mundo, tiene la capacidad de escanear grandes porciones del cielo con una precisión sin precedentes.
Asimismo, los astrónomos esperan que en los próximos años permita detectar miles de objetos lejanos, incluidos posibles nuevos planetas, abriendo una etapa completamente nueva en la exploración del universo.
La NASA halló un mineral desconocido en Marte que revela si hubo vida o no
Un equipo de científicos vinculado a la NASA y al Instituto SETI identificó en Marte un mineral que podría ser completamente nuevo. Se trata de un hidroxisulfato férrico, una sustancia formada bajo condiciones específicas de calor, agua y oxígeno.
El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, aporta datos clave sobre la evolución geológica del planeta rojo. Según los investigadores, este tipo de compuesto solo puede generarse mediante procesos químicos complejos que implican temperaturas superiores a los 100 °C.
Además, los restos de este mineral fueron detectados en regiones como Valles Marineris y Aram Chaos, zonas donde también se identificaron antiguos canales de agua.
Esto, por su parte, refuerza la hipótesis de que Marte tuvo un pasado mucho más dinámico, con presencia de agua líquida y actividad geotérmica más reciente de lo que se creía.












