

Cristóbal Colón es una de las figuras más intrigantes y enigmáticas de la historia. Su nombre ha quedado grabado en la memoria colectiva como el del navegante que abrió las puertas de América a Europa y conectó los dos continentes.
Sin embargo, el hombre que descubrió América para Europa en 1492 probablemente no se llamaba Cristóbal Colón. Esa es la conclusión a la que apuntan décadas de investigación histórica, análisis documentales y, más recientemente, estudios de ADN.
Lo que sí está documentado es que el navegante cambió su nombre de forma deliberada al llegar a Portugal, que nunca firmó sus documentos como “Cristóbal Colón” y que su propio hijo, Hernando Colón, evitó revelar en la biografía que escribió sobre él cuál era su lugar de nacimiento.
El misterio no es menor. Su nombre en ligur —la lengua que habría hablado de ser realmente genovés— era Cristoffa Corombo. En italiano, Cristoforo Colombo. El nombre que conoce el mundo es una castellanización que él mismo adoptó y que, según varios investigadores, formaba parte de una identidad construida conscientemente para ocultar su origen real.

Por qué Colón cambió su nombre al llegar a Portugal
La versión más extendida sitúa el momento del cambio en 1476, cuando Colón llegó a las costas de Portugal tras sobrevivir a un naufragio frente al cabo de San Vicente, donde la flota genovesa en la que viajaba fue atacada por corsarios franceses. Según los registros biográficos, alcanzó la costa a nado y se instaló en Lisboa, donde comenzó a trabajar como agente comercial.
Fue en Portugal donde adoptó el nombre con el que pasaría a la historia. El investigador portugués Fernando Branco, del Instituto Superior Técnico de Lisboa, sostiene en su libro Cristóbal Colón, Noble Portugués (2012) que el cambio de nombre respondió a una razón de seguridad.
El verdadero Colón habría sido el hidalgo luso Pedro Ataíde, dado por muerto en la batalla naval del cabo de São Vicente de 1473, que logró sobrevivir y ocultó su identidad porque la familia Ataíde estaba siendo perseguida en Portugal tras participar en una conjura contra el rey João II.
Branco recogió en su libro más de 63 coincidencias entre la vida del navegante y la de Pedro Ataíde. Una de las más llamativas es la firma: “Nunca escribió su nombre como Cristóbal Colón. Firmaba como almirante o con una firma encriptada en la que se pueden leer varias cosas, entre ellas ‘Pedro Colón’”, explicó Branco a EFE.

Las teorías sobre su origen: de Génova a Galicia pasando por Valencia
La hipótesis genovesa sigue siendo la más aceptada por la mayoría de los historiadores. Los documentos que la respaldan incluyen registros notariales y contratos mercantiles que vinculan al navegante con actividades comerciales en Génova desde joven, y una carta de 1493 en la que se refiere a esa ciudad como “su patria”. Sin embargo, el consenso nunca ha sido unánime.
La teoría gallega fue postulada en 1898 por el investigador pontevedrés Celso García de la Riega, que defendió el origen del navegante en Pontevedra basándose en documentos, toponimia y rasgos lingüísticos de sus escritos.
Fue silenciada en 1928 por presiones políticas ante la inminente Exposición Iberoamericana de Sevilla, pero el Instituto del Patrimonio Cultural de España legitimó en 2013 parte de los documentos que la sostenían.
La teoría valenciana, respaldada por el historiador Francesc Albardaner, sitúa el origen de Colón en el seno de una familia de judíos conversos tejedores de seda de Valencia.
Un estudio de ADN impulsado por el profesor José Antonio Lorente de la Universidad de Granada, cuyos resultados preliminares se hicieron públicos en 2024, apuntó a que la huella genética de Colón tiene raíces en el Mediterráneo occidental, en una región que coincide con la Sefarad hebrea —el término con el que los judíos denominaban a la península ibérica.
El estudio de ADN que podría resolver el enigma
El análisis de ADN se ha convertido en la vía más prometedora para zanjar el debate. El equipo de la Universidad de Granada logró extraer ADN mitocondrial de los huesos atribuidos a la familia de Colón conservados en Sevilla, incluyendo los restos de su hermano Diego y de su hijo Hernando, y los comparó con muestras de distintas poblaciones europeas y mediterráneas.
En paralelo, los investigadores portugueses de la Universidad de Coimbra y el Instituto Superior Técnico de Lisboa trabajan en comparar el ADN de Hernando Colón con el de un primo directo de Pedro Ataíde, para verificar si existe relación biológica entre ambos. La prueba depende de que los huesos del primo de Ataíde, cuya ubicación los investigadores mantienen en secreto, se conserven en buen estado.
El único dato que nadie discute: Colón no quería que nadie supiera quién era
Independientemente del resultado de los análisis de ADN, hay un elemento en el que todas las investigaciones coinciden: Cristóbal Colón hizo todo lo posible para ocultar su origen. No hay ningún documento en el que afirme de forma explícita y verificable haber nacido en Génova. Su propio hijo evitó decirlo.
Sus diarios están escritos en castellano pero salpicados de expresiones portuguesas y catalanas. Y su firma, que nunca fue simplemente su nombre, sigue siendo objeto de interpretaciones encontradas.














