Hideki (Dick) Komiyama, presidente de Sony Ericsson, admite que su trabajo actual es el más difícil que ha tenido. El joint venture de ocho años entre la japonesa Sony y la sueca Ericsson está acumulando pérdidas debido a la pronunciada caída en las ventas de teléfonos, y la situación no puede atribuirse únicamente a la recesión.

Komiyama, de 66 años, está lidiando con una compañía que no pudo seguirle el ritmo a los desarrollos tecnológicos en el negocio de los teléfonos móviles. En particular, Sony Ericsson hasta ahora no desarrolló un teléfono inteligente –un celular que sirva de mini computadora– para competir con el tan promocionado iPhone de Apple. Algunos analistas del sector aseguran que la empresa se arriesga a sufrir un derrumbe financiero si pronto no se pone a tono con los nuevos móviles de moda.

Komiyama, presidente de Sony Ericsson desde noviembre 2007 y veterano de Sony con 42 años de servicio, se encuentra en pleno proceso de cambios dentro la organización, tarea que se dificultó aún más debido a la recesión global. “Si no nos adaptamos a esta nueva estrategia o al nuevo escenario del mercado, vamos a perder , comentó desde la casa matriz de la compañía en Londres.

Su respuesta más visible a los profundos problemas de Sony Ericsson fue la reducción de su base de costos: eliminó 4.000 puestos de empleo, 30% de la fuerza de trabajo. Y el número uno del fabricante señaló que en principio el grupo estará vendiendo al menos dos nuevos teléfonos inteligentes a fines de este año, y un tercero a principios de 2010.