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Aunque las estrategias de inversión que ajustan por CER (inflación) encabezaron los rendimientos de 2026 hasta la fecha, el 75% del patrimonio de los fondos comunes en pesos permanece en money market.
Así, la búsqueda de liquidez continúa imponiéndose sobre la posibilidad de obtener mayores retornos.
Los fondos comunes de inversión (FCI) que apostaron por instrumentos ajustados por CER se convirtieron en una de las alternativas más rentables del año.
Y es que en lo que va de 2026 acumularon una ganancia del 26,5%, con la que superaron por 7,2 puntos porcentuales a la inflación del período, estimada en 19,3%.
Sin embargo, el rendimiento no fue suficiente para cambiar significativamente las preferencias de los inversores.
Según datos aportados por Cocos Capital a El Cronista, aproximadamente el 75% del patrimonio de los fondos estrictamente en pesos continúa colocado en money market, las estrategias más conservadoras y líquidas de la industria.
La fotografía muestra una aparente contradicción: los fondos CER lideraron las ganancias, pero concentran apenas el 4% del patrimonio.
En cambio, tres de cada cuatro pesos permanecen en vehículos diseñados principalmente para administrar liquidez y rescatar el dinero de manera inmediata.

Detrás de esta elección existe una combinación de cautela, necesidad de disponibilidad y volatilidad financiera. Para empresas y ahorristas, resignar algunos puntos de rendimiento puede funcionar como costo de mantener el dinero accesible ante cualquier movimiento del dólar, cambio en las tasas o necesidad inesperada de caja.
Los fondos que le ganaron a la inflación
Los fondos CER no fueron las únicas estrategias que lograron superar el aumento de los precios. De acuerdo con los números de Cocos, los fondos de renta fija discrecional rindieron 21,4% durante 2026, mientras que los fondos T+1 avanzaron 20,2%.
De esta manera, los discrecionales obtuvieron una diferencia positiva de 2,1 puntos frente a la inflación, mientras que los T+1 apenas la superaron por 0,9 punto. En estos últimos casos, la ventaja fue considerablemente más estrecha y podría modificarse con los próximos datos inflacionarios.
El cuadro de rendimientos acumulados quedó compuesto de la siguiente manera:
- Fondos CER: 26,5%.
- Fondos discrecionales: 21,4%.
- Fondos T+1: 20,2%.
- Inflación acumulada: 19,3%.
- Fondos en dólares: alrededor de 10%.
La comparación con los fondos denominados en dólares requiere una consideración adicional: se trata de inversiones expresadas en monedas diferentes.
Por eso, un rendimiento nominal más alto en pesos no necesariamente implica una ganancia superior medida en dólares. El resultado final depende también del movimiento del tipo de cambio durante el período.

Para quien tuvo sus gastos y objetivos financieros en moneda local, los fondos CER fueron los que ofrecieron la protección más clara contra la inflación. Pero un inversor que buscó cobertura cambiaria, aun con menor rendimiento, enfrentó una decisión distinta.
El dinero sigue eligiendo liquidez
El universo de fondos estrictamente en pesos administra aproximadamente $ 70 billones y representa más del 62% del patrimonio total de la industria. Dentro de ese volumen, los money market clásicos y dinámicos concentran alrededor del 75%.
Muy por detrás aparecen los fondos T+1, con una participación del 13%, seguidos por los de renta fija discrecional, con 6,7%. Los fondos CER representan el 4% y los especializados en Lecap apenas el 1,5%.
La distribución permite entender que el inversor argentino no selecciona un fondo únicamente por su rendimiento. También evalúa cuánto tiempo deberá mantener el dinero inmovilizado, qué nivel de volatilidad está dispuesto a tolerar y con qué rapidez puede recuperar los fondos.
En los money market, el atractivo principal es la posibilidad de contar con el dinero prácticamente de inmediato.
Son utilizados para administrar saldos transitorios, pagos, capital de trabajo o ahorros que todavía no tienen un destino definido. Su función se parece más a la de una caja remunerada que a una inversión de mediano plazo.
Un mercado de $ 70 billones
La preferencia por los fondos de liquidez también aparece en los flujos. Los FCI en pesos registraron suscripciones netas por aproximadamente $12 billones durante 2026, más de la mitad de todo el dinero que ingresó a la industria.
De ese total, cerca de $7,1 billones fueron dirigidos hacia los money market. Es decir, casi seis de cada diez pesos netos captados por los fondos en moneda local terminaron en las estrategias de menor duración.
El movimiento refleja que el crecimiento de los fondos no necesariamente responde a un aumento de la tolerancia al riesgo. Una parte considerable del dinero ingresó para administrar liquidez, no para extender plazos o buscar ganancias de capital.
“Del patrimonio en pesos, el 75% sigue en money market”, destaca Tobías Sánchez, portfolio manager de Cocos. La cifra muestra que, incluso después de la desaceleración inflacionaria y la recuperación de los activos de renta fija, la disponibilidad inmediata continúa siendo el atributo más valorado.
Por qué hubo rescates en los fondos T+1
El informe también detecta un cambio durante el último mes. Los fondos T+1, incluidas estrategias con Lecap y bonos CER, registraron mayores rescates por el nivel ajustado de liquidez de la plaza.
Cocos relaciona este comportamiento con la absorción de pesos realizada a través de las licitaciones del Tesoro. Cuando el Gobierno retira liquidez del mercado, bancos, empresas e inversores pueden verse obligados a rescatar posiciones para cubrir sus necesidades de efectivo.
Esa dinámica afecta especialmente a fondos que requieren esperar un día hábil para disponer del dinero y que invierten en activos con mayor oscilación que los money market. Si la liquidez se reduce y las tasas cambian bruscamente, los inversores tienden a acortar sus posiciones.
Según el broker, la estrategia oficial de mantener una plaza con pocos pesos también buscó contener la presión sobre el mercado cambiario. El costo fue una mayor tensión sobre los instrumentos de corto plazo y una salida de recursos desde algunas estrategias T+1.
Así, la política diseñada para moderar el movimiento del dólar terminó influyendo en la composición de las carteras: frente a la escasez de pesos, los inversores privilegiaron nuevamente la liquidez.

Por Santiago Escobar
Redactor
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