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Las stablecoins, conocidas en Argentina principalmente como una alternativa para dolarizar ahorros, empiezan a ganar otro terreno: el de las operaciones financieras de las empresas. El pago a proveedores del exterior, las transferencias internacionales y la gestión de tesorería son algunos de los usos que están impulsando la adopción de dólares digitales en el ámbito corporativo.
Sobre esa oportunidad apuesta Jeeves, una plataforma global, con casa matriz en Estados Unidos, de infraestructura financiera para empresas que acaba de iniciar operaciones en Argentina. La compañía abrió oficinas en Buenos Aires, incorporará talento local y busca superar los 100 clientes enterprise durante 2026.
Su propuesta combina cuentas internacionales, tarjetas corporativas, gestión de gastos, tesorería y pagos transfronterizos, con las stablecoins (popularizadas en Argentina como dólar cripto) como uno de los rieles para mover dinero entre distintos mercados.
“Jeeves está enfocando su propuesta en empresas con operaciones internacionales y necesidades de pagos transfronterizos, especialmente aquellas que buscan una infraestructura financiera más ágil para gestionar sus operaciones globales”, explicó Federico Javin, Global Head of Stablecoins de Jeeves.
La compañía apunta especialmente a sectores como travel & hospitality, software y servicios de cloud, logística y transporte, e-commerce y fintech. En esos negocios, uno de los principales problemas consiste en mover fondos entre países de manera frecuente, con costos y tiempos previsibles.
El costo y la velocidad de los pagos internacionales
La principal oportunidad que Jeeves identifica está en reemplazar parte de la infraestructura tradicional utilizada para transferencias internacionales. Una operación bancaria vía SWIFT desde Argentina puede demorar entre dos y cinco días hábiles en acreditarse, mientras que los rieles fintech tradicionales reducen el plazo a entre 24 y 72 horas.
Los corredores basados en stablecoins, en cambio, pueden liquidar operaciones en segundos o minutos y funcionan las 24 horas, los siete días de la semana, sin depender de horarios bancarios ni de una cadena de bancos corresponsales.
El costo también puede ser significativamente diferente. Según los datos proporcionados por Jeeves, una transferencia bancaria internacional puede incluir una comisión fija cercana a u$s 35 y un spread cambiario de entre 2% y 5%. Como referencia, la empresa cita al Banco Mundial, que ubica alrededor del 6,5% el costo promedio global de un envío internacional.
En los corredores basados en stablecoins, Jeeves estima un rango de entre 0,01% y 1%, incluso considerando los corredores menos líquidos.

“Las stablecoins permiten reducir fricciones en los pagos internacionales y avanzar hacia operaciones más rápidas y eficientes que mediante parte de la infraestructura financiera tradicional. Para las empresas, esto puede traducirse en una mayor agilidad para mover fondos entre mercados y gestionar pagos internacionales”, señaló Javin.
En el caso específico de Jeeves, el modelo de cobro no contempla un monto fijo por transferencia, sino un porcentaje por la conversión de moneda, informado al cliente antes de realizar la operación.
“De esta manera, el costo puede ser hasta un 90% menor que realizar el mismo envío a través de la banca tradicional”, afirmó el ejecutivo.
La diferencia, por lo tanto, no se limita a pagar con una criptomoneda en lugar de una transferencia bancaria. La apuesta consiste en utilizar una infraestructura diferente para la liquidación y, alrededor de ella, ofrecer herramientas destinadas a las áreas financieras de las compañías.
Pagos internacionales: qué buscan resolver las empresas
Entre los principales casos de uso detectados por Jeeves aparecen los pagos internacionales a proveedores y la gestión y rendición de gastos corporativos.
Una empresa puede, por ejemplo, emitir tarjetas corporativas segmentadas por proveedor o motivo de gasto y mantener esas operaciones dentro de un mismo flujo de gestión. Esto permite establecer límites, seguir los consumos y contar con mayor trazabilidad.
“Muchos de nuestros clientes emiten a través de Jeeves tarjetas segmentadas por proveedor o motivo de gasto, dentro de un mismo flujo de pagos internacionales o gestión de los mismos. Esto les permite tener mayor control y trazabilidad sobre sus gastos y reducir significativamente los casos de fraude”, explicó Javin.
De esta manera, Jeeves intenta diferenciarse de una plataforma dedicada exclusivamente a comprar, vender o transferir criptomonedas. Las stablecoins forman parte de una solución financiera más amplia, destinada a CFOs y equipos de tesorería.
La plataforma permite además acceder a cuentas en dólares y euros sin necesidad de constituir una entidad en Estados Unidos y realizar pagos programáticos con stablecoins en más de 190 países.

Por qué Jeeves llega a la Argentina
Para Jeeves, Argentina presenta condiciones particulares para este tipo de expansión. La compañía destaca el desarrollo del ecosistema fintech local, la disponibilidad de talento y, especialmente, la adopción que alcanzaron las soluciones basadas en dólares digitales.
“Argentina representa un mercado estratégico dentro de la expansión de Jeeves en América Latina por el desarrollo de su ecosistema fintech, el talento local y la adopción que han alcanzado las soluciones basadas en dólares digitales”, sostuvo Javin.
La empresa considera que existe una ventaja frente a otros mercados: una parte de las compañías argentinas ya está familiarizada con las stablecoins y con sus posibles usos financieros.
Esto permite que la discusión empresarial pase de la simple adopción de un activo digital a cuestiones más concretas, como cuánto cuesta pagar a un proveedor en otro país, cuánto demora la operación y cómo se integra ese movimiento a la administración de la compañía.
La estrategia local también tiene una dimensión regional. Jeeves busca utilizar la Argentina como centro de operaciones para impulsar su negocio de stablecoins y posteriormente expandirse hacia otros mercados latinoamericanos donde todavía no tiene presencia.
Dos tipos de clientes y una apuesta de u$s 500 millones
La compañía proyecta alcanzar un volumen anualizado de u$s 500 millones en operaciones con stablecoins en Argentina. Se trata de una previsión sobre el ritmo de actividad, no de un monto que necesariamente vaya a procesarse durante todo 2026.
El cálculo contempla dos grandes fuentes de negocio. Según Jeeves, aproximadamente 70% del volumen provendría de empresas argentinas que operan en distintas monedas y necesitan soluciones para administrar su tesorería y realizar pagos internacionales. El 30% restante correspondería a compañías extranjeras que pagan a proveedores o contratistas locales.
El segundo flujo es especialmente relevante para entender el potencial del negocio. Una empresa extranjera que debe pagar regularmente a proveedores argentinos también puede beneficiarse de una infraestructura que reduzca los tiempos y costos de las transferencias internacionales.
A nivel global, Jeeves asegura que procesó más de u$s 700 millones mediante stablecoins durante los siete meses anteriores a su desembarco local. Entre enero y marzo de 2026, además, el volumen procesado en este segmento se triplicó.
De las criptomonedas a la infraestructura financiera
La apuesta de Jeeves apunta a que las stablecoins dejen de ser vistas únicamente como instrumentos utilizados por personas familiarizadas con el ecosistema cripto y pasen a integrarse en los procesos financieros de las compañías.
Para lograrlo, la empresa busca combinar los beneficios de los dólares digitales (velocidad, disponibilidad permanente y potencialmente menores costos) con herramientas corporativas de control y administración.
“Jeeves busca consolidarse como una plataforma de infraestructura financiera para empresas que permita gestionar de manera integrada sus operaciones locales e internacionales. Dentro de esa estrategia, las stablecoins ocupan un lugar central para facilitar pagos corporativos transfronterizos y acompañar a empresas que operan en múltiples mercados”, afirmó Javin.
La compañía ya permite realizar pagos en más de 190 países y pretende desarrollar nuevas alianzas para acelerar la adopción corporativa en Argentina.
La meta para 2027 es todavía más ambiciosa: u$s 2.000 millones de volumen anual y 500 clientes enterprise a nivel de la estrategia proyectada por la compañía.
“La idea también es utilizar a Argentina como centro de operaciones para luego expandirnos en el resto de los países de LatAm en los que aún no estamos operando”, anticipó Javin.
Para las empresas, el atractivo de esta tendencia estará menos en la etiqueta “cripto” que en sus resultados concretos: cuánto cuesta mover dinero, cuánto tarda en llegar y cuánto control puede tener una compañía sobre sus pagos internacionales.
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