Riesgo país por las nubes: qué es, cómo se mide y en qué afecta

El indicador de riesgo país de la Argentina volvió a superar en las últimas horas los 1800 puntos básicos, lo cual afecta de manera directa e indirecta al sector público y al privado.

Esta semana, el riesgo país superó los 1800 puntos básicos, de la mano de la fuerte caída que registran los bonos argentinos en dólares. De este modo, este índice se ubica en el nivel más elevado desde la reestructuración de la deuda con los acreedores privados, que se llevó a cabo en septiembre del año pasado.

Este concepto de riesgo país, que se maneja principalmente en el sector financiero y que no muchas personas conocen, tiene también implicancias en el crecimiento de los países y de las empresas, ya que de alguna manera termina afectando al desarrollo de la economía interna de un determinado lugar.

Qué es el riesgo país


El riesgo país es un indicador que tiene como función precisar qué tasa de interés se debe pagar al emitir deuda en el exterior. Esto abarca tanto al sector público como al privado de un país. Es decir, a gobiernos nacionales, provinciales y municipales y también a las empresas privadas de cualquier rubro.

Lo que expresa el índice es cuánto más de interés deben pagar los títulos de deuda pertenecientes a un país por encima de lo que rinden los bonos del Tesoro del país norteamericano.

Este instrumento empezó a utilizarse desde principios de los '90. El mismo surgió con la finalidad de que se pueda conocer el nivel de "peligro" que representa prestarle dinero a gobiernos o empresas privadas de diferentes países del mundo y, en función de eso, se determina la tasa de interés.

Por lo tanto, además de determinar las tasas que se deben pagar al tomar deuda en los mercados financieros internacionales, sirve como referencia para inversores y bancos comerciales para guiarse al momento de prestar dinero y conocer cuál es la probabilidad de que el emisor del crédito caiga en default.

Entre más elevada sea la cifra que esté marcando el riesgo país, peor es la calificación y más alta será la tasa de interés que los deudores o potenciales emisores de deuda pertenecientes a un determinado país deberán pagar por sus créditos en los mercados internacionales.

Quién lo mide


El riesgo país es un indicador elaborado por JP Morgan. El nombre técnico del índice de este banco de inversión es Embi+ (Emerging Bond Index Plus, es decir, Indicador de Bonos de Mercados Emergentes), el cual sigue de cerca el movimiento de los títulos de deuda y se actualiza con frecuencia en todas las jornadas. 

El Embi+ expresa el rendimiento de los países emergentes, como es el caso de la  Argentina, en comparación con los bonos de similar duración emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos. Estos últimos poseen una "tasa libre de riesgo", ya que el mercado considera que no hay posibilidad a una falta de pago.

Cómo se mide


Para realizar esta medición, JP Morgan toma el rendimiento que estén mostrando los títulos de deuda de un determinado plazo de vencimiento (ejemplo, a diez años) y lo compara con el rendimiento que esté otorgando un bono del Tesoro estadounidense que tenga el mismo plazo de vencimiento.

Por ejemplo, si ahora el bono del Tesoro de los EE.UU. a diez años rinde 1,6%, que implicaría 160 puntos básicos, a esta cifra habría que sumarle los casi 1820 puntos básicos en lo que se encuentra hoy el riesgo país argentino, que daría un total de 1980 puntos básicos. Es decir, la tasa sería de 19,8% en dólares.

En general, para medir el riesgo y la capacidad de pago, las calificadoras tienen en cuenta varios factores. Entre ellos, la situación económica general del país, en donde pesan algunas variables como el déficit fiscal, el crecimiento, la apertura comercial, entre otras. También se tienen en cuenta factores políticos, sociales e institucionales.  

Por qué es importante


Una de las principales consecuencias de tener un riesgo país alto es, debido a la elevada tasa de interés que le corresponde en dólares, la dificultad para el sector público y privado de tomar deuda en el exterior, lo cual en muchos casos es necesario para financiar proyectos e impulsar el crecimiento o afrontar crisis.

Asimismo, además de ser catalogado como un posible incumplidor en sus obligaciones financieras, puede influir también negativamente en la llegada de futuras inversiones extranjeras al país, lo cual también contribuye en el crecimiento y en la creación de puestos de trabajo.

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