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Con el dólar en calma en torno a los $ 1520, la divisa “planchada” revive el debate eterno entre los economistas argentinos: ¿es necesario devaluar?
Es que, en los primeros siete meses del año, la divisa oficial subió poco menos de un 3%, una corrección muy detrás del 16,8% de inflación acumulado en el mismo período.
Por ello, la discusión sobre si la Argentina necesita una devaluación para destrabar sectores rezagados de la economía está en plena vigencia. El reclamo circula entre economistas y empresarios que piden un tipo de cambio más competitivo.
Frente a esto, el economista Agustín Etchebarne compartió su diagnóstico y criticó esta postura. Según el titular de la Fundación Libertad y Progreso “realmente es ridículo creer que con la devaluación vas a salir adelante”.
Para justificar esto, el economista repasó los datos de comercio exterior, cuestionó los intereses detrás del reclamo devaluatorio y proyectó cuándo podría recuperarse el crédito hipotecario en el país.

Por qué no hace falta una devaluación, según Etcherbarne
Etchebarne apoyó su rechazo a la devaluación en los números del comercio exterior. “Las exportaciones subieron 24% interanual, más de 24% interanual”, afirmó. Y agregó que las manufacturas de origen industrial también crecieron, incluso descontando el boom minero: “Sigue creciendo a dos dígitos, 11%, o sea la que realmente es la producción industrial”.
Para el economista, ese desempeño confirma un cambio de modelo: “Tenemos un modelo que está cambiando y es un modelo exportador”.
Consultado sobre a quién beneficia un dólar más alto, apuntó contra un reclamo puntual del empresariado: “Lo que más les gusta es el tipo de cambio diferencial, la brecha cambiaria. Ellos quieren la brecha, porque el amigo que consigue comprar al precio barato te vende al precio caro. Ahí ganás fortunas”.
En este sentido, el economista recordó el “shock fenomenal” de tasas de interés que sufrió el país el año pasado, que atribuyó a la campaña electoral y a quienes impulsaban una devaluación. Sostuvo que ese sector busca repetir la dinámica de 2025: “Están buscando una corrida como fue el año pasado. El año pasado fue una corrida de 50% de los pesos que se fueron al dólar”.
Sin embargo, descartó que se repita ese escenario: “¿Va a pasar eso el año que viene? Yo creo que no”. Como respaldo al rumbo actual, citó las compras de reservas del Banco Central: “Compró u$s 13.400 millones en los primeros siete meses del año. Es probable que siga comprando”.
Sobre el efecto de una devaluación en los ingresos, fue directo: “Cuando vos devaluás lo que lográs es bajar el salario real. Entonces la pregunta es: ¿los salarios reales en la Argentina están altos? No están altos”.

El economista también descartó que una devaluación reactive a sectores atrasados de la economía.
En particular, se refirió a la construcción, uno de los sectores señalados como “perdedores del modelo”. Rebatió así un argumento del economista Lucas Llach, expuesto días atrás en el mismo ciclo: “No estoy de acuerdo con esa aseveración, porque en realidad vos, cuando sos un inversor inmobiliario, lo que estás buscando es vender el departamento. Entonces tiene que haber crédito”.
El repunte del crédito hipotecario, para 2028
Etchebarne ubicó la recuperación de la construcción en la vuelta del crédito hipotecario, no en el tipo de cambio: “El boom va a venir precisamente cuando se recupere el crédito”. Y remarcó que el país nunca tuvo financiamiento privado de largo plazo sin subsidios estatales: “Argentina nunca tuvo crédito a largo plazo, a 20 años, sin subsidios del Estado”.
Sobre los tiempos de esa recuperación, fue específico: “¿Cuándo va a ocurrir eso? A mi juicio, en el 2028, después de la reelección de Milei”. La condición, explicó, pasa por el riesgo país: “Necesitás que baje el riesgo país. Ya bajó de 2600 a la zona de 440, 430. Ahora, no es suficiente. Tenés que bajar al nivel de nuestros vecinos: Uruguay, Chile, Perú. O sea, tener un riesgo país abajo de 200, abajo de 100 incluso”.
Con ese escenario, anticipó un círculo virtuoso: “Con el riesgo país tan bajo en esos niveles y la inflación mucho más baja, aparece un boom de crédito. Y ese boom de crédito es lo que te genera un boom de la inversión”.
Sobre el cierre, remarcó que los departamentos ya están baratos, pero eso no alcanza sin financiamiento: “Están baratos. ¿Por qué? Porque no hay crédito para comprarlos. Hay viviendas que podrías estar viviendo y sin embargo no las podés alcanzar porque no las podés comprar de contado”.













