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Con el dólar calmo, el economista Miguel Kiguel se refirió al esquema cambiario y a los costos que implicaría una eventual devaluación del peso.
“Una devaluación creo que siempre es traumática en la Argentina”, analizó en una entrevista con FM Now.
Citó como ejemplo extremo la crisis de 2001, cuando el tipo de cambio pasó “de 1 a 3,50” y calificó ese proceso como muy “traumático” para la economía argentina.
Sin embargo, diferenció ese escenario de un movimiento más gradual de la cotización y consideró que un tipo de cambio más alto, sin escaparse, podría ayudar a ciertos sectores productivos.
Dólar más alto: los principales beneficiarios, según Kiguel
Los principales beneficiarios serían los sectores que compiten con las importaciones, golpeados por la apertura comercial y la falta de financiamiento, los cuales “no han tenido tiempo de ajustarse” ni “mucho crédito”, según el análisis del economista.
Kiguel remarcó que el país tiene hoy un tipo de cambio real bajo, es decir, que resulta costoso en dólares vivir en la Argentina.

El especialista atribuyó ese fenómeno a la abundancia de divisas que generan las exportaciones. “Argentina tiene que ser cara porque es un país que produce muchos dólares por otras razones”, explicó.
Además, relacionó ese fenómeno con el proceso de desinflación en curso, al que definió como “costoso”. “Hay pocas experiencias donde la inflación cae sin ningún tipo de costo. Y si bien el primer año, la caída no fue traumática, ahora estamos en un proceso donde para bajarla hay que sudar la gota gorda”, advirtió.
¿Inflación más baja o dólar más alto?
Kiguel sostuvo que el Gobierno enfrenta una disyuntiva entre sostener el esquema cambiario actual o convalidar un dólar más alto para darle aire a la actividad económica.
En esta línea, aseguró que Javier Milei prioriza la baja de la inflación por sobre otros objetivos de política económica. “Eso pareciera que es la gran obsesión, sobre todo de Milei”, afirmó.
El economista indicó que ese objetivo “requiere un tipo de cambio más bajo y, a lo mejor, tasas de interés más altas”, lo que deja poco margen de acción cambiaria en el corto plazo.
“Si uno quiere que la inflación empiece con cero antes de fin de año, no hay mucho espacio para mover el tipo de cambio”, advirtió.
Consultado sobre si el año electoral podría modificar la estrategia oficial, Kiguel descartó que el Gobierno resigne el equilibrio fiscal o el esquema cambiario para ganar votos.
Recordó que Milei ya defendió el dólar “a capa y espada” durante la campaña del año pasado, pese a la fuerte suba de tasas de interés que generó esa decisión.

“Prefiero morir con las botas puestas a dejar mis principios para ganar la elección”, citó Kiguel, en referencia a declaraciones previas del Presidente sobre su política económica.
El economista concluyó que, mientras la prioridad oficial sea contener la inflación, el esquema cambiario actual tiene pocas chances de sufrir modificaciones significativas antes de las elecciones legislativas del año próximo.














