Federico Furiase

"Hay un alto riesgo de que el veranito cambiario se interrumpa"

Furiase, director de EcoGo, afirmó que para bajar la brecha y que el BCRA compre reservas, será clave que el Gobierno cierre un acuerdo con el FMI que compre el mercado

Arrancó el 2021 con los mismos desafíos económicos, fiscales, financieros y monetarios con los que había finalizado el 2020. El mercado espera señales fiscales en medio de un acuerdo con el FMI para generar expectativas positivas. Aún dichas señales no se materializaron. Para tener un panorama sobre la actualidad y futuro macroeconómico, El Cronista conversó con Federico Furiase, director de la consultora EcoGo y profesor de la Maestría en Finanzas de UTDT, quien advirtió que no se puede afirmar que en Argentina haya un proceso de desinflación, a la vez que señaló que será clave que el mercado compre la historia de un acuerdo con el FMI para poder bajar la brecha cambiaria a niveles razonables.

- ¿Hay un proceso de desinflación en Argentina?

- No me arriesgaría a llamarlo como un proceso de desinflación, ya que eso requiere de que estemos en un proceso sostenible esta baja de la inflación que vemos en 2020 respecto de 2019. Si se compara diciembre 2020 contra la de 2019 nos da 36% anual. De todos modos, si se ve el último trimestre del año, estamos más cerca del 50% de inflación. No es un proceso estable.

- ¿Por qué bajó la inflación en 2020?

- Bajó porque tuvimos congelamiento tarifario, puja distributiva contenida por la recesión que generó la pandemia, porque tuvimos una recesión fuerte y porque se desplomó la velocidad de dinero. Esto último permitió que toda la emisión monetaria llevada a cabo en 2020 no tuviera un traslado rápido a los precios. Además, todo lo que tiene que ver con la cuarentena quedaron precios fuera del relevamiento por lo que 2020 dejó muchos precios escondidos debajo de la alfombra.

- Pasó el 2020 pero igualmente el 2021 arranca complicado...

- Exacto. Hacia adelante hay un gran desafío que es como tratar de mantener estable las variables nominales cuando se arranca el año 2021 con un 2020 que en la última parte deja una inflación anualizada del 50% y con inflación reprimida. Se vendieron reservas, seguro de cambio y bonos para controlar el dólar, además de que hay una brecha del 70%. Habrá inflación monetaria que se tendrá que esterilizar y tendremos que ver un ajuste de paritarias y tarifas. No es un proceso de desinflación ya que no es sostenible y para que lo sea, el Gobierno va a tener que corregir estos desequilibrios.

. ¿Cómo ves a la estabilidad cambiaria de corto plazo?

- Hay un alto riesgo de que el veranito actual empiece a interrumpirse. Diciembre suele haber un aumento estacional en la demanda de pesos por la Navidad, las empresas venden dólares para pagar aguinaldos, las familias tienen pesos para los gastos de fin de año. Eso se empieza a desarmar en la segunda mitad de enero y comienzo de febrero. Además tenemos una tasa de plazo fijo que sube por escalera y las expectativas de devaluación e inflación suben por ascensor, lo cual es otro riesgo para que se recaliente la brecha. Por otro lado, la segunda ola de Covid genera mayor expectativa de mayor déficit fiscal y emisión monetaria. Finalmente, otro riesgo es que no llueva lo suficiente en enero y febrero y genere menor expectativa de dólares para la cosecha gruesa. Si esos riesgos se consolidan, puede haber mayor presión sobre la brecha.

- Cayeron las expectativas de devaluación mirando las tasas de Rofex, ¿coincidís con esa expectativa?

- No veo que el Gobierno encare una devaluación (salto discreto del dólar), en año electoral y que hay cepo. La ecuación macroeconómica en año electoral va a ser, usar a las tarifas y dólar oficial como semi ancla para tratar de que el salario le gane a la inflación. El problema que tiene es que no hay reservas ni un mercado de deuda abierto para colocar deuda y obtener financiamiento. Por ello es clave que el Gobierno logre un acuerdo exitoso con el FMI y que el mercado compre esa historia. Si no se logra ese plan, será difícil lograr estabilidad cambiaria.

- ¿Cuánto aporta el rally de la soja a la estabilidad cambiaria?

- Es muy importante ya que es un factor precio que genera precio a favor en la cosecha. El problema es que la suba del precio de la soja tiene que ver con tres factores. El debilitamiento del dólar a nivel global, lo cual es bueno para emergentes y argentina en particular. Tiene que ver una mayor demanda de China que se está recuperando y compra más materias primas. También el precio de la soja sube porque hay riesgo de sequía en el Hemisferio Sur, y por lo tanto el beneficio de la suba del grano podría verse contrarrestado por una disminución en las cantidades. El resultado final lo veremos en marzo con el final de la cosecha y la venta de la soja.

- ¿Creés que el BCRA estará en condiciones de acumular reservas en 2021?

- Ese va a ser uno de los puntos críticos en la negociación con el FMI. Para acumular reservas tiene que bajar la brecha cambiaria, la cual debería estar por debajo del 35% para cuando ingresemos al inicio de la cosecha gruesa en abril. El Gobierno no va a estar dispuesto a corregir la brecha con un salto del dólar oficial en un año de elecciones. El ajuste se debe hacer vía un ajuste del déficit fiscal creíble en el marco de un acuerdo con el FMI y que le brinde una expectativa positiva al mercado, para que este también lo compre. Guzmán tiene el problema de negociar con el FMI en medio de una restricción política producto de las elecciones. Si no compra el mercado esa historia, difícil que los bonos suban y que la brecha caiga.

- ¿El riesgo país caerá si hay un acuerdo con el FMI?

- Creo que lo que puede terminar pasando es que haya un acuerdo con el FMI pero que el mercado no compre, ya que no es un acuerdo que generó fondos frescos para financiar el déficit de 2021 o porque el mercado no cree el objetivo fiscal para este año. Si es un acuerdo que compra el mercado, creo que los bonos podrían ir desde u$s 35 a u$s 45 o u$s 46. Para que el mercado compre la historia, va a ser una decisión política. Si se dilata la negociación o el mercado no compra como un compromiso de consolidación fiscal, hay riesgo de que la brecha vuelva a pegar un salto.

- Mirando la inflación y la suba del dólar en 2020 ¿Vamos a ver mayores subas de tasas del BCRA este año?

Hoy la tasa está rezagada. La inflación se mueve al 4% mensual, el dólar oficial se mueve al 3,5%. En ese entorno la Leliq está el 3,2% y la Badlar en 2,9%. Es decir, la tasa va por escalera y todo lo demás por ascensor. Hay una presión alcista en la tasa. El BCRA tiene una aritmética monetaria complicada ya que perdió reservas y aumentó sus pasivos monetarios. Si sube la tasa el Central pero no recompone reservas, habrá un problema ya que el mercado podría ver mayor emisión monetaria para pagar intereses, lo cual es mayor emisión monetaria futura. El BCRA deberá subir la tasa y absorber parte de la liquidez que se inyectó en diciembre. Todo eso lo debe hacer en un programa de estabilización con el FMI y una consolidación fiscal que, nuevamente, compre el mercado y que permita bajar la brecha. Una suba de tasas sin un programa de consolidación fiscal detrás, va a agudizar el problema estructural del BCRA en la hoja de balance. 

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