

La Argentina ocupa el segundo lugar a nivel global en sensibilidad del turismo a las variaciones del tipo de cambio, según el Travel Report 2026, elaborado por el Mastercard Economics Institute (MEI). Esto quiere decir que cada vez que el peso argentino pierde valor frente a otras monedas, el país gana atractivo para los viajeros extranjeros y aumenta la llegada de turistas internacionales. De hecho, el informe revela que una depreciación del 10% se traduce en un incremento del 9,5% en la llegada de turistas internacionales, una cifra casi cuatro veces superior al promedio mundial.
Ya no se trata únicamente de cuántos visitantes llegan al país, sino también de cómo gastan, qué consumen y qué valor generan durante su estadía. En ese sentido, los datos muestran diferencias significativas según el origen de los viajeros.
Los brasileros, principal mercado emisor hacia Argentina, concentran el 37,3% de su gasto en alojamiento y el 27,1% en restaurantes. Los visitantes británicos, en tanto, destinan la mayor proporción de su presupuesto a gastronomía, con un 34,9% del gasto total en restaurantes, mientras que los turistas chilenos destacan por el peso que tienen los bares dentro de su consumo, con una participación del 20,8 por ciento.

Para la industria turística, estos patrones son cada vez más relevantes. Hoteles, operadores, aerolíneas y destinos ya no compiten únicamente por atraer viajeros, sino también por determinados perfiles de consumo.
El informe también demuestra que la competencia regional está cambiando. Brasil, por ejemplo, está construyendo parte de su atractivo sobre las experiencias más que sobre el alojamiento. Allí, los turistas destinan casi el 29,5% de su presupuesto a restaurantes y bares, mientras que apenas el 17,8% se dirige a hospedaje.
Otro de los cambios que arroja el estudio es la transformación de los viajes corporativos en América Latina. Ciudades como Brasilia y Guadalajara aparecen entre las 20 de mayor crecimiento global en turismo de negocios: “Este resultado refleja una diversificación de la demanda de viajes de negocios más allá de los tradicionales centros financieros de América Latina y el Caribe, como São Paulo y Ciudad de México”, indica el informe.
La conectividad aérea también aparece en la nueva geografía turística regional. Ciudad de Panamá lidera el crecimiento de capacidad aérea para la temporada de verano del hemisferio norte, por delante de centros tradicionales como Buenos Aires, Bogotá o São Paulo. El avance consolida a la capital panameña como el principal hub de conexión de América Latina y el Caribe.
Para la Argentina, el informe deja una conclusión clara. Y es que la competitividad turística sigue estrechamente vinculada a la evolución del tipo de cambio, pero el desafío ya no pasa únicamente por atraer visitantes gracias a un país más accesible en dólares, sino en convertir esa ventaja en mayor gasto por turista, experiencias de mayor valor agregado y una oferta capaz de capturar más ingresos dentro de la economía local.
















