Los activos argentinos volvieron a quedar bajo presión y el riesgo país superó la barrera de los 500 puntos básicos. El indicador elaborado por JP Morgan trepó este martes hasta los 511 puntos, con una suba de 4,7% en la jornada, mientras los bonos soberanos en dólares, las acciones locales y los ADR volvieron a operar mayormente en terreno negativo.

El movimiento amplió el deterioro que comenzó a observarse durante las primeras ruedas de agosto. El riesgo país había terminado julio en 430 puntos básicos, por lo que desde entonces acumuló un incremento de 81 unidades, equivalente al 18,8%. El cierre de julio en 430 puntos está registrado tanto por las series históricas como por las cotizaciones de aquel día.

El cambio de tendencia resulta más marcado si se considera que durante julio el indicador había llegado a tocar los 402 puntos, el menor registro de la gestión de Javier Milei.

La tensión se reflejó este martes en prácticamente todo el tablero financiero. El S&P Merval cayó 1,89%, mientras que en Wall Street los ADR argentinos operaron mayormente en rojo. Entre las bajas se destacaron YPF, con 3,83%; Banco Macro, 3,49%; BBVA, 3,28%; Supervielle, 3,26%; y Grupo Financiero Galicia, 2,99%.

Los bonos soberanos tampoco escaparon a la tendencia. Según las pantallas del mercado, los títulos argentinos registraron retrocesos generalizados, con pérdidas que se profundizaron en algunos de los vencimientos más largos.

Por qué volvió a subir el riesgo país

Para Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, el comportamiento de los bonos argentinos empieza a mostrar una particularidad: el deterioro ya no puede atribuirse exclusivamente a un escenario internacional adverso.

“Si bien el contexto externo está duro, hace ya unas semanas que los bonos soberanos argentinos se han desacoplado de sus pares comparables”, explicó. Según señaló, los títulos incluso perdieron las ganancias que habían conseguido después de las mejoras en las calificaciones de la deuda argentina.

El economista remarcó que el movimiento se produjo sin la publicación de datos relevantes ni cambios significativos en los fundamentos del país, por lo que considera que el nuevo precio de los activos puede estar relacionado principalmente con expectativas del mercado o con factores técnicos.

Wall Street (Imagen ilustrativa El Cronista - generada con inteligencia artificial)
Wall Street (Imagen ilustrativa El Cronista - generada con inteligencia artificial)

La presión tampoco se limita a los instrumentos en dólares. En las curvas en pesos, la escasa liquidez provocó una suba de las tasas de interés y caídas en buena parte de los activos, particularmente en los plazos más largos, según explicó Ritondale.

Bonos argentinos, desacoplados de los emergentes

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, también pone el foco en el comportamiento diferencial de la deuda argentina.

Según explicó, mientras los bonos de otros mercados emergentes se mantuvieron relativamente estables, los títulos argentinos acumulan una caída cercana al 5% en dólares desde comienzos de agosto.

A ese factor se suma, según el analista, una demanda de cobertura cambiaria que comenzó a aparecer con anticipación.

Aunque todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales de 2027, Lazzati sostiene que el mercado comenzó a incorporar el factor electoral y a demandar instrumentos de cobertura. El Tesoro, agregó, acompañó ese movimiento en sus últimas licitaciones mediante una mayor presencia de títulos dólar linked.

También entraron en el radar otros dos elementos: la inflación de julio, que interrumpió la tendencia descendente, y un Banco Central que está comprando dólares a un ritmo menor que el observado durante el mes anterior.

La combinación termina golpeando especialmente a la renta variable. Según los cálculos de Lazzati, el Merval acumula una caída cercana al 9% en dólares en lo que va del mes.

Tasas más altas para contener al dólar

Otro de los focos de tensión pasa por las tasas de interés. Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap, destacó que la tasa de caución comenzó la rueda en la zona del 24% al 25%, pero desde las 15 aceleró hasta superar el 30%. Finalmente, terminó con una tasa promedio cercana al 26%, frente al promedio del 23% de las últimas cinco ruedas.

Para Filippini, el comportamiento responde a que el Gobierno continúa priorizando el fortalecimiento de los anclajes del programa económico, particularmente el cambiario.

“Mantener condiciones de fondeo más ajustadas contribuye a contener la dolarización, aunque al costo de sostener tasas más elevadas”, explicó.

Para Lazzati el balance de riesgos comenzó a inclinarse hacia una mayor presión alcista. La menor compra de divisas del Banco Central combinada con una demanda creciente de cobertura podría sumar tensión, una expectativa que, según señaló, empieza también a reflejarse en el mercado de futuros.

El contexto internacional tampoco ayuda. El Brent operaba este martes en US$91,27 por barril, con una suba de 0,44%, de acuerdo con la pantalla de mercado de las 16.59 que acompañó la rueda.

Sin embargo, para los analistas consultados, la explicación del deterioro argentino no pasa exclusivamente por el exterior. El dato central es justamente el desacople de los bonos soberanos respecto de otros emergentes.

Ante el nuevo escenario, Lazzati recomienda aumentar la cobertura de las carteras. Para los inversores más conservadores, plantea reducir la exposición a bonos cortos en pesos a tasa fija y pasar a instrumentos que ajustan por inflación, como las Lecap/Lecer con vencimiento en 2027, como protección frente a un escenario en el que la inflación tarde más en retomar la baja y las tasas vuelvan a subir.

Para perfiles más agresivos, destaca los bonos duales que ajustan por TAMAR con vencimiento en 2029, porque permiten cubrir simultáneamente dos escenarios: una corrección cambiaria o una fuerte suba de tasas destinada a evitarla.

En dólares, en tanto, mantiene la preferencia por los bonos soberanos de menor plazo. Para inversores más conservadores, menciona obligaciones negociables corporativas, entre ellas las de Vista Energy y Edenor.

El mercado entra así en una etapa diferente a la que había mostrado durante buena parte de julio, cuando el riesgo país había conseguido acercarse a los 400 puntos y llegó a marcar un mínimo de 402 unidades el 10 de julio.