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El riesgo país arranca este martes en 517 puntos básicos y extiende así su descenso a mínimos recientes. La baja de 11 puntos en el día, 93 en la última semana y 67 en el mes refleja un cambio de tono más estructural.
Detrás de este movimiento aparece, en primer lugar, un contexto global más favorable. La descompresión del riesgo geopolítico en Medio Oriente alivia la presión sobre tasas y reactiva el apetito por activos de riesgo.
En ese marco, la deuda argentina, por su perfil de alto beta, amplifica el flujo y muestra una compresión más agresiva que otros emergentes.
A nivel local, el mercado comienza a validar una mejora en el frente financiero. La acumulación de reservas por parte del Banco Central y una dinámica cambiaria más estable en el corto plazo reducen parcialmente la percepción de riesgo.
Esto se traduce en subas más firmes en los bonos soberanos, especialmente en el tramo medio y largo de la curva, donde se concentra la apuesta a compresión.
En ese sentido, los bonos soberanos argentinos en dólares operan este martes en verde y con subas consistentes a lo largo de toda la curva. Los globales muestran avances que se ubican en su amyoría entre 0,3% y 0,7% en el día, con mejor desempeño en el tramo medio y largo, GD35, GD38 y GD41, lo que confirma que el mercado vuelve a estirar duration.
La compresión de rendimientos acompaña dado que las yields ya se mueven en un rango de 7,3% a 9,5%. En la curva ley local, el movimiento es incluso más firme. Los bonares registran subas más marcadas, en varios casos por encima del 0,8% e incluso algunos superan el 1%, lo que refuerza la idea de compresión del spread entre legislación local y extranjera.

Cuando se compara con el resto de emergentes, la Argentina vuelve a destacarse. Mientras bonos de países comparables como Ecuador, Egipto o Nigeria suben entre 0,5% y 1%, el tramo argentino muestra una beta más alta y una reacción más agresiva al cambio de clima.
Sin embargo, la foto de rendimientos marca distancia con la deuda argentina todavía con tasas cercanas al 9%-10% en varios tramos, muy por encima de pares como Brasil (5,8%) o incluso Turquía (6%-7%), lo que indica que, a pesar del rally, el mercado pricea riesgo elevado.
Al respecto, Eric Ritondale economista, jefe de PUENTE, dijo a El Cronista que la compresión del riesgo país hacia los niveles actuales se explica por un combo claro:
- acumulación de reservas y estabilidad cambiaria, con un tipo de cambio oficial en mínimos desde octubre.
- Hacia adelante, el recorrido adicional depende de tres drivers en marcha:
- Ingreso de la cosecha y mejores precios de commodities, que deberían acelerar la oferta de dólares;
- Menos ruido externo y legal (geopolítica + caso YPF), que mejora la percepción relativa frente a emergentes;
- Reapertura del mercado internacional, clave para financiarse y habilitar un cambio de régimen monetario.
“Si se sostienen disciplina fiscal y acumulación de reservas, hay margen para seguir comprimiendo spreads y avanzar en la normalización de la deuda”, concluyó el experto.
Por su parte, desde Criteria señalaron que: “Durante la segunda semana de abril, se consolidó un cuadro de estabilización financiera de corto plazo, apoyado en una combinación de: apreciación cambiaria, fuerte participación del BCRA en el mercado de cambios y una compresión generalizada de tasas y spreads”.
También y como consigna el documento que elaboraron, Comité de Inversión, “el frente monetario muestra exceso de liquidez y caída de tasas en mínimos, mientras que la desinflación avanza más lentamente que lo esperado, generando tensiones en tasas reales implícitas y ajuste al alza en expectativas de inflación”.
Por último, desde la Alyc concluyeron que: “En el plano real, la actividad evidencia debilidad en industria y construcción, junto con un deterioro en las condiciones financieras de los hogares y aumento de la mora, reflejando tensiones en los balances privados pese a la mejora en activos financieros”.
Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, pone el foco en lo concreto: la compresión del riesgo país no responde a narrativa ni “optimismo Milei”, sino a la mejora efectiva en los flujos de dólares y la posición financiera.
En su visión, el mercado mira una sola cosa: la capacidad del Banco Central de sostener compras netas de divisas en el tiempo, sin que ese proceso se revierta.
Sardans explica que ese driver se apoya hoy en tres pilares bien definidos. El primero, y más relevante, es un BCRA que volvió a ser comprador neto de dólares: “En 2026 ya acumula más de u$s 4000 millones en el MULC, con reservas brutas en torno a los u$s 45.000 millones y una mejora significativa en las netas, aunque todavía en terreno negativo”.
La clave, agrega, no es el nivel puntual, sino la consistencia: “Una racha de más de 60 ruedas compradoras que el mercado premia con compresión de spreads”.
El segundo factor es la cosecha gruesa, que actúa como catalizador en el corto plazo. Si bien el volumen total proyectado de divisas para el año no implica un salto respecto a 2025, sí se concentra entre abril y junio, cuando se liquida la mayor parte de soja y maíz.
Y advierte que ese flujo previsible, que históricamente explica hasta el 70% de los agro-dólares, “es lo que le permite al Central seguir comprando con agresividad”.
El tercer eje pasa por el financiamiento del Tesoro, que consigue en las últimas licitaciones rollover elevado y colocaciones en dólares y pesos que reducen la presión sobre las reservas. “En la práctica, esto implica menos necesidad de asistencia del BCRA y, en algunos casos, ingreso de divisas frescas”, analizó el experto.
Con este esquema, Sardans ve margen para que la compresión continúe en el corto plazo. “Si se sostienen estos flujos, el riesgo país podría acercarse a la zona de 400-450 puntos básicos en los próximos meses, en línea con una eventual normalización de las reservas netas hacia terreno neutral”, anticipó.
Sin embargo, también marca un límite claro: “Mientras las reservas sigan siendo negativas, el piso de compresión será difícil de perforar de forma sostenida”.
Hacia adelante, el mercado ya descuenta buena parte de estos factores. Por eso, más que un rally explosivo, lo que se espera es una baja gradual, sensible a cualquier cambio en el flujo de dólares o en las necesidades de financiamiento del Tesoro.
Renta variable argentina
Los ADR argentinos en Wall Street operan este martes con una dinámica mixta y alta dispersión sectorial. Del lado positivo, el tono está sostenido por algunos nombres puntuales. Bioceres lidera con una suba de 3,5%. También se destacan MercadoLibre (1,2%) y los bancos, con Galicia (1,1%) y Macro (0,6%), que acompañan el mejor clima global y cierta compresión en riesgo país.
Sin embargo, el resto de la pantalla muestra otra historia. El sector energético, que venía como líder indiscutido, hoy corrige con fuerza y marca el sesgo de la rueda. YPF cae 3,1%, Pampa Energía 2,3%, Central Puerto 3% y Transportadora de Gas del Sur se desploma 4,7%.
También se observa debilidad en otros papeles más vinculados al ciclo local, como Cresud (3,1%) y Edenor (-1,5%), mientras que Supervielle retrocede (0,4%) y BBVA Argentina queda prácticamente neutro.
En Buenos Aires, el S&P Merval en dólares cede a u$s 2.022,21, aunque es una sesión más verde para las acciones del Panel Líder el índice medido en CCL corrige por tipo de cambio. Las subas son para Banco de Valores, BYMA y Banco Macro.
El mercado compra paz
Wall Street extiende las subas este martes impulsado por señales de distensión en el conflicto en Medio Oriente y una batería de resultados corporativos que ayudaron a sostener el apetito por riesgo.
Según trascendió, Estados Unidos e Irán podrían retomar conversaciones en Pakistán para poner fin a la guerra, mientras que el presidente Donald Trump aseguró que Teherán busca avanzar en un acuerdo.
En ese contexto, el mercado volvió a reaccionar con rapidez: cualquier indicio, incluso incipiente, de una salida negociada alcanza para recomponer el sentimiento inversor.
Desde Guardian Capital señalaron que Wall Street ya recuperó todo lo perdido desde el inicio de la guerra.
“La renta variable estadounidense logró recomponerse en tiempo récord: el S&P 500 revirtió por completo las pérdidas acumuladas durante el conflicto tras tocar su piso anual el 30 de marzo, en pleno pico de tensión geopolítica. Desde ese mínimo, el índice acumula una suba del 6,8%, en una recuperación rápida y sostenida”, señaló el broker.
De todos modos, el equilibrio es frágil: cualquier escalada en el frente geopolítico podría frenar el rally, en un contexto donde persisten dudas sobre el impacto económico del conflicto, algo que quedó reflejado en el recorte de las proyecciones de crecimiento global por parte del FMI.
A esto se suma la atención del mercado sobre la Reserva Federal, cuyos funcionarios continúan evaluando las implicancias del conflicto sobre la política monetaria.
En paralelo, la temporada de balances empieza a tomar protagonismo y ofrece una guía más micro para los inversores. Resultados sólidos en el sector financiero —con subas en BlackRock y Citigroup— contrastaron con reacciones más negativas en nombres como Wells Fargo, mientras que las tecnológicas y las aerolíneas lideraron los avances.
En conjunto, el flujo de noticias corporativas empieza a desplazar parcialmente el foco desde la macro hacia los fundamentos, en un mercado que busca sostener la recuperación sin perder de vista los riesgos globales.
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