En esta noticia
Un nuevo informe del INDEC, basado en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al cuarto trimestre de 2025, puso en evidencia la compleja realidad de la contratación en el país. La foto actual muestra un nivel de empleo que se mantiene, pero con cambios en su composición que reflejan un deterioro en la calidad del trabajo.
Actualmente, el universo de ocupados asciende a 13,5 millones de personas. De ese total, el 71,5% (9,7 millones) son asalariados, mientras que el 28,5% (3,8 millones) trabaja de forma independiente o no asalariada. A la vez, unos 1,1 millones de argentinos se encuentran desocupados, lo que eleva la tasa de desempleo al 7,5%.
Un mercado laboral que resiste, pero no mejora
Los indicadores generales muestran cierta estabilidad, pero sin mejoras sustanciales. La tasa de actividad alcanzó el 48,6% y la tasa de empleo se ubicó en el 45%, sin cambios significativos en la comparación interanual.

Sin embargo, la desocupación creció: subió del 6,4% al 7,5% en un año, con un impacto más fuerte entre los jóvenes. En particular, la tasa de desempleo aumentó más de 3 puntos porcentuales tanto en mujeres como en varones de entre 14 y 29 años, lo que evidencia las dificultades de inserción laboral para las nuevas generaciones.
Empleo en blanco vs. informalidad: una brecha persistente
Uno de los principales desafíos del mercado laboral argentino sigue siendo la informalidad. Aunque la tasa se mantuvo relativamente estable en el último año, el número absoluto continúa siendo elevado: alrededor de 5,8 millones de personas trabajan en condiciones precarias o no registradas.
En paralelo, los registros administrativos muestran una caída del empleo formal. Entre fines de 2023 y fines de 2025, se perdieron cerca de 185.000 puestos asalariados en el sector privado y otros 72.000 en la administración pública.

Este desplazamiento no implica necesariamente una caída directa en la ocupación total, sino un traslado hacia formas más inestables de trabajo, como el cuentapropismo o la informalidad.
Más monotributo y menos estabilidad
Este cambio en la dinámica laboral fue definido por la consultora EconViews, de Miguel Kiguel, como una “Revolución Rappi”, en la que el empleo formal pierde terreno frente a estrategias de supervivencia económica.
En ese sentido, el monotributo sumó 146.000 nuevos inscriptos en los últimos dos años, lo que refleja el crecimiento del trabajo independiente. Sin embargo, este fenómeno muchas veces esconde situaciones de precarización, con menores ingresos y sin acceso a derechos laborales básicos.
Sectores que crecen y sectores en retroceso
El desempeño del empleo varió significativamente según el sector económico, tanto en volumen como en calidad de la contratación.

Entre los rubros que más crecieron se destacan hoteles y restaurantes, salud y comercio, aunque impulsados principalmente por el trabajo no asalariado.
- Hoteles y restaurantes: sumaron trabajadores informales (+60 mil) y no asalariados (+97 mil), mientras cayeron los registrados.
- Salud: mostró un fuerte aumento del trabajo independiente (+143 mil), con caída en el empleo formal e informal.
- Comercio: creció en empleo registrado (+14 mil) y no asalariado (+29 mil).
En contraste, los sectores más golpeados fueron:
- Industria: fuerte caída en todas las categorías (-103 mil informales, -59 mil registrados y -47 mil no asalariados).
- Administración pública: pérdida de 41 mil empleos formales.
- Construcción: caída de 64 mil puestos registrados.
Gastronomía y delivery: el nuevo motor del empleo
El sector gastronómico se convirtió en el principal generador de empleo en los últimos años, con 141.000 nuevos ocupados entre 2023 y 2025. Sin embargo, este crecimiento tiene características particulares.

Gran parte del aumento se explica por actividades informales o independientes:
- Cerca de 101.000 personas trabajan en delivery
- Unas 80.000 generan ingresos mediante la venta de comida desde sus hogares
Estas modalidades, que antes representaban una porción mínima del empleo, duplicaron su participación en el total de ocupados. Más que un proceso de inversión empresarial, se trata de hogares que transforman recursos propios en una fuente de ingreso.
El costo de esta tendencia son menores ingresos. Mientras quienes trabajan en estas actividades perciben en promedio $ 500.000, los empleados formales del sector gastronómico rondan los $ 800.000 mensuales.
Más trabajos, menos ingresos: el auge del pluriempleo
Ante este escenario, muchos argentinos optaron por multiplicar sus fuentes de ingreso. El pluriempleo pasó del 8% en 2017 al 11% a fines de 2025.
Tener un solo trabajo ya no alcanza para cubrir los gastos básicos, lo que llevó a una creciente diversificación de actividades, muchas veces en condiciones informales.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.

















