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Los bonos soberanos argentinos ocupan un lugar central en las carteras de buena parte de los inversores locales, ya sea a través de los títulos en dólares como los Bonares (ley argentina, como el AL30) y los Globales (ley Nueva York, como el GD30) o bien de los instrumentos en pesos que emite el Tesoro para financiarse en el mercado local.
En todos los casos, se trata de instrumentos relativamente simples de entender: se conoce el valor nominal, la tasa de interés que pagan y las fechas en que se abonan los cupones. Esa aparente simplicidad, sin embargo, esconde una particularidad en la forma en que se liquidan las operaciones.
A diferencia de una acción, cuyo precio de cotización es, en general, el mismo importe que se paga o se cobra al cerrar la operación, en los bonos esa equivalencia no siempre se cumple, y ahí es donde muchos inversores nuevos se encuentran con una sorpresa. Se mira la pantalla, se ve un precio, se decide comprar y, al llegar el resumen de cuenta, el monto debitado es mayor al que se tenía en mente.
En la gran mayoría de los casos, sin embargo, no hay ningún error ni ningún cobro adicional: lo que está ocurriendo es que el precio que se ve en pantalla y el importe que efectivamente se paga son, técnicamente, dos cosas distintas. Veamos por qué, y cómo evitar interpretar mal el costo real de una inversión en bonos soberanos argentinos, tanto en dólares como en pesos.
Dos precios, no uno
En el mercado de bonos, conviene distinguir entre el precio limpio y el precio sucio.
El precio limpio es el que habitualmente se muestra en las plataformas de negociación. No incluye los intereses que el bono fue generando día a día desde el último pago de cupón.
El precio sucio, también llamado precio de liquidación o full price, es el importe que efectivamente se paga al comprar o se cobra al vender. Incluye el precio limpio más los intereses ya devengados y todavía no pagados.

La diferencia entre ambos es el cupón corrido, también llamado interés corrido o accrued interest. En otras palabras, cuando comprás un bono entre dos fechas de pago, no solo pagás por el precio de mercado del título, sino también por la parte del interés que ya se generó desde el último cupón y que todavía no fue cobrada por nadie.
Qué es el cupón corrido
Un bono paga intereses en fechas determinadas, por ejemplo cada seis meses o cada año, según sus condiciones de emisión. Entre un pago de cupón y el siguiente, el bono sigue generando interés todos los días.
Ese interés acumulado, pero todavía no efectivamente pagado, es el cupón corrido.
Este mecanismo existe por una razón económica simple: si un inversor vende un bono a mitad de camino entre dos pagos de cupón, ese vendedor fue el titular del bono durante una parte del período en el que el interés se fue generando. Por eso, al momento de la venta, el comprador debe compensarlo por esa porción de interés ya devengada.
Es decir, el cupón completo no “nace” de golpe el día del pago, sino que se va formando día a día. El cupón corrido refleja justamente esa acumulación.
Cómo se calcula
La relación básica es esta:
Precio sucio = Precio limpio + Cupón corrido
El precio limpio expresa el valor de mercado del bono, es decir, lo que los inversores están dispuestos a pagar por sus flujos futuros, sin contar el interés ya acumulado. El cupón corrido representa la porción de interés generada desde el último pago y todavía pendiente de cobro. La suma de ambos da el precio sucio, que es el monto real que cambia de manos en la operación.
El cálculo exacto del cupón corrido depende de la convención de conteo de días que use cada bono. Algunas emisiones aplican criterios como Actual/Actual, 30/360 o Actual/360, entre otros. Por eso, aunque el concepto es universal, el resultado numérico exacto puede variar levemente según el instrumento y la forma en que el mercado computa los días.
Veamos un ejemplo
Supongamos un bono soberano argentino en dólares con estas características:
- Valor nominal: USD 1.000.
- Tasa de cupón anual: 8%.
- Frecuencia de pago: semestral.
- Cada cupón semestral equivale a USD 40.
- Precio limpio observado en pantalla: 98, es decir, USD 980 por cada USD 1.000 de nominal.
- Días transcurridos desde el último pago de cupón: 90.
- Días totales del período entre cupones: 180.
Si usamos una fórmula simplificada, el cupón corrido sería:
Cupón corrido = USD 40 x (90 / 180) = USD 20
Entonces: Precio sucio = USD 980 + USD 20 = USD 1.000
En este ejemplo, si el inversor solo mirara el precio limpio, podría pensar que la operación le costará USD 980. Pero en realidad el débito total sería de USD 1.000, porque a ese precio de mercado hay que sumarle el interés ya devengado.
En la práctica, el cálculo exacto depende de la convención de días aplicable a cada bono y de la fecha de liquidación de la operación.
El inversor no pierde ese dinero
El cupón corrido no es una pérdida, tampoco es un pago extra que desaparece. Es, en realidad, una parte del cupón que se adelanta al comprar el bono.
Siguiendo el ejemplo anterior, en la próxima fecha de pago el nuevo titular del bono cobrará el cupón completo, es decir, los USD 40. Pero una parte de ese cupón ya fue compensada al vendedor mediante el cupón corrido pagado al momento de la compra.
Por lo tanto, ese importe no se “pierde”, simplemente se redistribuye entre quien tuvo el bono antes y quien lo tiene después.
Por eso, el mecanismo no genera una ganancia ni una pérdida adicional por sí mismo. Solo reparte el interés de manera proporcional entre los titulares sucesivos del bono.
Qué pasa entre dos pagos
Entre una fecha de cupón y la siguiente, el interés corrido crece día a día. Eso hace que el precio sucio suba gradualmente, aun cuando el precio limpio no cambie. En cambio, el precio limpio puede moverse por razones de mercado, como cambios en las tasas, en el riesgo percibido del emisor o en la liquidez del bono.
En el día en que se paga el cupón, el interés acumulado se liquida en su totalidad y el cupón corrido vuelve a cero. A partir de allí comienza a devengarse un nuevo período. Por eso, es normal ver una baja del precio sucio alrededor de la fecha de pago: no significa necesariamente que el bono haya perdido valor, sino que se pagó el interés que ya estaba devengado.
Fechas de corte y bono ex cupón
En el caso de los Bonares y Globales, como en otros bonos, puede existir una fecha de corte o período ex cupón. Desde ese momento, quien compre el bono ya no tendrá derecho a cobrar el cupón que está por vencer, sino recién el siguiente.
Este detalle operativo varía según cada serie y cada calendario de pagos. Por eso, antes de operar conviene revisar la fecha exacta de corte, la fecha de pago y la fecha de liquidación. No todos los bonos soberanos argentinos siguen el mismo esquema ni pagan en las mismas fechas.
Lo que conviene mirar al operar
Mirar solo el precio limpio puede llevar a errores de cálculo. Si lo que se busca es estimar cuánto dinero hace falta para comprar un bono, el dato relevante es el precio sucio, no el limpio. Y si lo que se quiere es comparar alternativas, también hay que considerar en qué punto del ciclo de cupón está cada bono.
Además, el rendimiento al vencimiento debe calcularse sobre el desembolso real de la operación, es decir, sobre el precio sucio. Eso permite reflejar correctamente el costo efectivo de compra y el retorno esperado del instrumento.
También conviene recordar que, además del cupón corrido, pueden existir otros costos asociados a la operación, como comisiones del bróker, gastos de liquidación o impuestos. Esos conceptos son independientes del mecanismo del cupón corrido y deben evaluarse por separado.
Si llegaste hasta acá, es clave recordar que el precio que suele verse en pantalla al operar un bono es el precio limpio. El importe que efectivamente se paga o se cobra al cerrar la operación es el precio sucio, que surge de sumar el cupón corrido al precio limpio.
Entender esta diferencia evita confusiones muy comunes entre los inversores que empiezan a operar bonos soberanos argentinos. También ayuda a interpretar correctamente el costo real de la inversión, el importe que se debita al comprar y el rendimiento que realmente puede esperarse del instrumento.
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