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En los últimos años, el interés por las finanzas personales creció de forma acelerada en la Argentina. La expansión de las plataformas de inversión, el acceso a más información a través de redes sociales y el mayor interés por hacer rendir los ahorros impulsaron a cada vez más personas a capacitarse sobre inversiones y mercados.

En ese contexto, también comenzó a ganar protagonismo una profesión que hasta hace algunos años era poco conocida fuera del ámbito financiero: la del asesor financiero independiente. Cada vez son más quienes ven en esta actividad una oportunidad para desarrollar una carrera vinculada al mundo de las inversiones y, al mismo tiempo, trabajar de manera autónoma.

Sin embargo, detrás de la imagen de libertad e ingresos en dólares que suele asociarse con esta profesión, existe una realidad mucho más compleja. Así lo explicó el economista y asesor financiero Nahuel Bernués, fundador y CEO de Quaestus Advisory, quien compartió en un hilo de X los principales aprendizajes que le dejó su experiencia y los errores que, según él, conviene evitar desde el primer día.

Los cuatro pilares para construir una carrera como asesor financiero

A partir de su experiencia, Bernués sostiene que la profesión se apoya sobre cuatro pilares fundamentales que requieren tiempo y desarrollo constante.

Formación

El especialista remarca que el conocimiento técnico no se adquiere de un día para otro. Considera que la formación continua es indispensable para construir criterio, generar confianza y ofrecer un asesoramiento de calidad.

En su caso, además de estudiar Economía, realizó una maestría en Finanzas y obtuvo la certificación CFA, uno de los programas de mayor prestigio internacional en el sector.

Sin una formación seria, no hay criterio ni confianza. Y sin confianza, no hay clientes”, explica en su posteo.

Experiencia

El mercado no se aprende. Se vive”, indica el especialista.

Cada crisis, cambio regulatorio o episodio de volatilidad aporta enseñanzas que ningún curso puede reemplazar. Desde procesos inflacionarios hasta devaluaciones o eventos inesperados, atravesar distintos ciclos económicos permite desarrollar una capacidad de análisis que solo se adquiere con los años.

“Hoy llevo cientos de reuniones. Crisis. Decisiones difíciles. Clientes que confían. Esto no lo da un libro. Gimnasio puro de la calle, te da otra musculatura”, concluye en este punto.

Contactos

Otro de los aspectos clave es construir una red de relaciones. El asesor explica que conseguir clientes depende, en gran medida, de generar confianza y desarrollar vínculos a largo plazo.

Quienes no cuentan con una red inicial deberán construirla participando en eventos, espacios de networking, clubes o comunidades profesionales. “Si querés vivir de esto, movete”, subraya.

Fuente: ShutterstockShutterstock

Además, sostiene que la ética, la coherencia y la capacidad de escuchar terminan siendo mucho más importantes que cualquier estrategia comercial de corto plazo.

El paso del tiempo

El cuarto pilar, según Bernués, es el más difícil de acelerar. “El pilar más lento. El más jodido. El más valioso”, indica en su posteo.

Con los años llegan habilidades que resultan esenciales para la profesión, como comprender mejor a cada cliente, transmitir tranquilidad en momentos de incertidumbre, acompañar decisiones complejas y saber cuándo intervenir y cuándo simplemente escuchar.

Asesorar no es impresionar con términos técnicos. Es ayudar a tomar decisiones difíciles con serenidad”, resume.

¿Cuántos clientes necesita un asesor financiero para vivir de la profesión?

Al final del hilo Bernués realizó un cálculo sobre los ingresos necesarios para vivir exclusivamente del asesoramiento financiero.

Como ejemplo, planteó el objetivo de obtener ingresos equivalentes a u$s 2500 mensuales en Argentina.

Para alcanzar esta cifra, estimó que un asesor necesitaría administrar aproximadamente 100 clientes, con un AUM (Activos Bajo Gestión) promedio de u$s 30.000 cada uno. Eso implicaría gestionar activos por alrededor de u$s 3 millones y obtener una remuneración anual cercana al 1% sobre ese capital, sin contemplar los gastos asociados a la actividad.

El especialista aclara que alcanzar ese volumen es posible, aunque demanda años de trabajo, construcción de confianza y crecimiento sostenido.