El oro acumula una caída aproximada de 13% en lo que va de marzo. Esto responde a que el conflicto en Oriente Medio provocó un aumento de los precios de la energía y avivó el temor inflacionario en el mundo. Así, se confirmó que los principales bancos centrales mantendrán altos los costos de financiación y eso golpea el mercado de los metales. ¿Cómo impacta en la Argentina la caída en el precio de la onza?
El oro al contado cayó un 3,9% a u$s 4629,29 por onza el jueves y volvió a perder más de 1%, a los u$s 4582,55 la onza este viernes, su nivel más bajo desde comienzos de febrero. Los futuros del metal estadounidense con vencimiento en abril bajaron un 5,7%, a u$s 4592,04.
Las razones de la baja del oro
“Esta toma de ganancias luego de alcanzar niveles récord se da en un contexto de fortalecimiento del dólar y de una suba de la trayectoria esperada para la tasa de interés en EE.UU. debido a las presiones inflacionarias derivadas de la disparada del precio del crudo”, informó a El Cronista Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía.
Y es que el oro es apreciado como cobertura frente a la inflación y la inestabilidad geopolítica, pero, dado que no genera intereses, tiende a perder atractivo en períodos en los que las tasas de interés son altas. La plata al contado cayó un 5,9% a us$s 70,89 la onza
“Los metales retroceden tras el discurso más restrictivo de la Reserva Federal (FED). Un escenario de mayor inflación global, impulsado por un conflicto en Medio Oriente más prolongado de lo esperado, podría llevar a los bancos centrales a frenar —o incluso revertir— los recortes de tasas“, dijo Federico Kisza, economista de Analytica.
El analista señaló que esto presiona al alza los rendimientos de los bonos soberanos, que compiten directamente con el oro como activo de refugio. Dado que el oro no genera rendimientos, una suba de tasas reduce su atractivo relativo y afecta negativamente su demanda.
Así, en palabras de Leo Anzalone, director de CEPEC, “la caída del oro y la plata responde a un cambio en cómo el mercado está leyendo el contexto global“. Indicó que el conflicto en Medio Oriente empujó inicialmente a los metales como refugio, pero ahora pesa más otro canal: mayor presión inflacionaria a nivel global, tasas altas por más tiempo y un dólar más firme.
“En ese escenario, el costo de oportunidad de estar en metales sube y aparecen tomas de ganancias después de un rally muy fuerte, sobre todo en la plata que es más volátil”, advirtió.
Impacto en Argentina de la caída del oro
Para Argentina, una caída abrupta en el precio de los metales tiene implicancias principalmente a través del canal comercial y la oferta de dólares, además del impacto en las reservas del Banco Central.
“El oro es una de las principales exportaciones del país: en 2025, con una suba superior al 60% en su precio, las exportaciones aumentaron en casi u$s 1000 millones. En enero, además, registraron un crecimiento interanual del 72%”, apuntó Kisza.
En tanto, el peso de la plata es mucho menos relevante en la canasta exportadora, pero para nada despreciable: el aumento de su precio el año pasado aportó más de u$s 200 millones adicionales en exportaciones.
Otro frente en el que pega a la Argentina es en las reservas internacionales de BCRA. “Parte de los activos del regulador monetario está valuada a precio de mercado y una baja impacta directamente en las reservas brutas, no así en las netas, hoy, ubicadas en terreno negativo, alrededor de u$s -1600 millones”, señaló el economista Federico Glustein.
“La baja del precio repercute en las reservas del BCRA, que incluyen 1,93 millones de onzas de oro”, detalló Ortiz Villafañe.
Sin embargo, Kisza explicó que el impacto es exclusivamente contable: la caída del precio reduce las reservas brutas por efecto de valuación y eso puede generar algo de ruido hacia afuera, pero no afecta la liquidez del BCRA.
“Asimismo, no altera el cumplimiento de metas con el FMI, dado que el organismo excluye estos efectos de valuación en las métricas de cumplimiento”, dijo.
Anzalone coincidió en que "el impacto sobre las reservas es directo por el lado de valuación". Detalló que una parte del stock del BCRA está en oro, y cuando baja su precio internacional, las reservas medidas en dólares caen, aun sin que haya ventas.
“De hecho, parte de la baja reciente se explica por este efecto. No es un problema de flujo ni de intervención, sino contable, pero igual incide en la foto de reservas y en cómo las mira el mercado” explicó.
No obstante, Anzalone aclaró que, “de todos modos, no cambia el eje de fondo: la dinámica sigue dependiendo mucho más de la capacidad de acumular dólares vía superávit comercial o compras en el mercado”.
En tanto, Glustein planteó que “el impacto sobre otras variables macro podría estar en una aceleración por vulnerabilidad externa y una mayor demanda de liquidez global, presionando el tipo de cambio hacia arriba localmente, pero eso si se sostiene en un tiempo considerable esta baja”.
Advirtió que el verdadero riesgo es sistémico, dado que, si la baja de metales confirma un contexto de energía cara, dólar fuerte y tasas altas, “para Argentina eso implica menos margen de maniobra, más presión cambiaria potencial y una desinflación más frágil”.
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