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El mercado de capitales argentino atraviesa un proceso de expansión sin precedentes. Impulsado por la digitalización de las inversiones, la mayor oferta de instrumentos financieros y el crecimiento de los brokers y billeteras de inversión, el país alcanzó un hito: uno de cada dos argentinos económicamente activos ya tiene una cuenta para invertir.

Así surge de un informe elaborado por BYMA con motivo de su noveno aniversario. Al 31 de mayo de 2026, 12,3 millones de personas tenían una cuenta comitente abierta en Caja de Valores, una cifra equivalente al 55% de la población económicamente activa y a casi el 30% de la población total del país.

En términos de cuentas, el sistema alcanzó 24,6 millones, con un crecimiento interanual del 35%.

La expansión se aceleró especialmente en los últimos años. Desde 2018 se incorporaron más de 24 millones de cuentas comitentes. El mayor salto se registró en 2024, con más de 7 millones de nuevas cuentas, mientras que en 2025 se sumaron otras 6,7 millones. Solo entre enero y mayo de este año se agregaron más de 3 millones adicionales.

Más cuentas y mayor actividad

El crecimiento ya no se refleja únicamente en la cantidad de personas que abren una cuenta para invertir. También aumentó la actividad dentro del mercado.

Al cierre de mayo, el promedio mensual de cuentas operativas alcanzó 1.087.847, lo que implica que una de cada 21 personas de la población económicamente activa realizó operaciones todos los meses.

La operatoria diaria también marcó nuevos máximos. El promedio superó las 836.000 transacciones por rueda, un incremento del 2.989% respecto de 2018, cuando se registraban apenas 28.445 operaciones diarias.

Durante 2026 incluso se alcanzó un récord histórico de 1.628.916 operaciones en una sola jornada, casi el doble del promedio actual y más de 57 veces el nivel observado ocho años atrás.

El crecimiento también quedó reflejado en el volumen de órdenes enviadas al mercado. El promedio diario pasó de 7,6 millones en 2024 a 11,8 millones en 2025 y ya supera los 17,5 millones en lo que va de 2026. Solo en mayo, las órdenes crecieron 94,2% respecto del mismo mes del año anterior.

Récord de volumen negociado

La mayor participación de inversores vino acompañada por un fuerte incremento del dinero que mueve diariamente el mercado.

El volumen promedio diario negociado (ADTV) alcanzó los u$s MEP 12.261 millones, lo que representa un crecimiento del 1.866% frente a los niveles registrados en 2018.

La renta fija continúa siendo el principal motor de la actividad. El volumen diario promedio de ese segmento pasó de u$s MEP 530,7 millones a u$s MEP 7.079 millones, un aumento del 1.234%.

En renta variable también hubo una fuerte expansión. El ADTV pasó de u$s MEP 30,9 millones en 2017 a u$s MEP 219,3 millones en 2026, equivalente a un crecimiento del 611%.

Un mercado cada vez más federal

El informe también muestra un cambio en el perfil geográfico de los inversores.

Al cierre de mayo, el 47% de las cuentas correspondía al interior del país, frente al 41% registrado en 2023. El crecimiento fue impulsado principalmente por Córdoba, Santa Fe y Mendoza, mientras que el resto del interior ya representa el 25,5% de la base total de inversores.

Entre las jurisdicciones con mayor penetración del mercado sobre la población económicamente activa lideran la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Tierra del Fuego, Santa Fe y Catamarca.

Crece la participación femenina

Otro de los cambios estructurales que refleja el informe es la mayor incorporación de mujeres al mercado de capitales.

Actualmente representan el 40% de la base total de inversores, mientras que casi una de cada dos nuevas cuentas corresponde a mujeres.

La participación femenina en las aperturas viene creciendo año tras año: pasó del 37,6% en 2023 al 39,3% en 2024 y alcanzó el 43,6% durante 2025.

El crecimiento también se observa del lado de las empresas que buscan fondos a través del mercado.

Entre enero y junio de 2026, las Obligaciones Negociables (ON) concentraron cerca del 46% del financiamiento obtenido en el mercado de capitales, consolidándose como el principal instrumento para acceder a recursos de mediano y largo plazo.

Los Pagarés representaron el 24% del financiamiento, mientras que los Cheques de Pago Diferido explicaron otro 21%. En conjunto, ambos instrumentos destinados al capital de trabajo concentraron cerca del 45% del financiamiento canalizado a través del mercado.