Banco Provincia

Cuattromo: "Detrás del éxito de un emprendimiento también hay políticas públicas que le dan soporte"

El presidente del Banco Provincia postula que las herramientas puestas a disposición del desarrollo productivo deben gozar de mayor reconocimiento. Además, apunta al gobierno anterior por los créditos UVA, se refiere los contrapuntos con la UIA, y da su mirada sobre los casos Vicentin y Molino Cañuelas.

El Banco de la Provincia de Buenos Aires comienza su bicentenario. El 6 de septiembre de 2022, la entidad más antigua de la Argentina y Latinoamérica celebrará 200 años de una historia. En parte se evoca en los pasillos de su Casa Central, ubicada en el microcentro porteño, con retratos de algunos de los más de 90 presidentes que ha tenido la entidad desde su fundación, en 1822. 

En esas paredes todavía no está la de Juan Cuattromo, su actual titular, que recibe a El Cronista para una entrevista en la que se referirá al rol que a su entender y al del gobierno de la provincia debe asumir la entidad. Hablará también de las medidas adoptadas para paliar los efectos de la pandemia, y a la situación económica y financiera que atraviesan tanto el país como la institución que encabeza hace 20 meses.

-Comienza el año del bicentenario del Banco Provincia, ¿en qué situación lo celebra?

-Lo encaramos con el mismo horizonte estratégico que teníamos cuando asumimos. Queremos emparentar al banco con lo que entendemos que son sus mejores tradiciones históricas, que es ser un banco vinculado y comprometido con el crecimiento de la producción en la provincia de Buenos Aires, de acompañamiento a las pymes y al desarrollo de todas las actividades y sectores.

-¿Qué balance hace de sus casi dos años al frente de la entidad?

-Sabíamos que el banco atravesaba una situación complicada, que todavía arrastraba y arrastra las consecuencias de la salida de la crisis de 2001. Había un problema estructural, que tenía que ver con déficit de liquidez, de cuentas de capital, problemas en la generación de resultados y en la administración y gestión del Banco. Teníamos un desafío que era encarar todos esos problemas estructurales y empezar a transitar un camino hacia un banco que funcione como uno de los motores del desarrollo productivo de la provincia y de poner al banco en una agenda de inclusión financiera. Y vino la pandemia. Igualmente hubo avances importantes. Hoy el banco opera con niveles de liquidez que exceden al promedio del sistema financiero, tiene una solvencia patrimonial muy grande, inédita en los últimos 20 años. Y a la par, hemos crecido en el market share del crédito productivo, pasando de niveles de 7% en diciembre de 2019 a 9% ahora.

-Menciona el incremento en los créditos a las Pymes, ¿preocupa en algún punto una mayor incobrabilidad?

-Desde la administración de riesgo, por lo general las pymes cumplen un buen principio en el sentido que uno diversifica mucho. Impulsamos la línea de reactivación pyme, que en este año y medio de pandemia asistió a casi 12.500 pymes con $ 160.000 millones en créditos en las diferentes líneas. Esa diversificación implica que hay muchos sectores, de una provincia que es muy heterogénea, y eso permite mayor absorción frente a una problemática puntual. En ese sentido, para el banco son mucho más desafiantes los grandes clientes. De hecho, los principales deudores y morosos del banco hoy son Vicentín y Molino Cañuelas.

"En este tiempo donde aparecen narrativas que hacen tanto énfasis en el mérito individual como único valor a la hora de explicar el éxito de un emprendimiento, también hay una densidad de políticas públicas que le dan soporte al desarrollo de esa actividad".

-¿Qué posición adoptó el banco en el caso de Molino Cañuelas?

-Fue una situación que heredamos. Como siempre, los bancos públicos vamos a tener una aproximación de intentar generar reestructuraciones para intentar garantizar la viabilidad de las empresas y los puestos de trabajo. Nuestra restricción es ser responsable con la administración del patrimonio público, que en definitiva es el patrimonio del banco. En este caso no se llegó a buen puerto porque las ofertas que traía la empresa no eran satisfactorias.

-Hay un segmento muy relegado hoy, casi inaccesible, que son los créditos hipotecarios. ¿Hay algún proyecto para solucionar esta problemática?

-Hay una problemática estructural que viene desde hace años, con una divergencia entre el precio de las viviendas y el poder adquisitivo. Hoy el principal desafío es que la solución que trajo la administración anterior generó muchísimos más problemas. Los bancos privados no tuvieron una estrategia tan agresiva como se llevó adelante desde los bancos públicos. Y el Banco Central en lugar de actuar como un regulador, previendo los riesgos y poniendo límites a lo que podían ofrecer los bancos, actuó como un promotor.

-¿Cuál es la magnitud de deudores y cómo se resuelve?

-Nosotros, lo que tenemos que hacer, generar las soluciones para ir dándoles solución al universo de deudores UVA. El directorio del Banco lo que decidió fue que cuando las cuotas superan el 35% del ingreso familiar para vivienda única, el banco bonifica esa parte de la cuota. La diferencia la absorbe el balance del banco, a través de un subsidio. No es que se genera un nuevo crédito ni se prorroga ni se genera otra deuda: lo absorbe el banco. El Banco Provincia tiene 16.423 préstamos hipotecarios UVA vigentes y la mora de la línea es de 2%. Hasta el momento hay 140 trámites ingresados y se otorgaron 82 bonificaciones.

-¿Cómo se reactiva el mercado de créditos hipotecarios?

-El desafío de construir un mercado de créditos hipotecarios requiere que la economía vaya transitando un período de normalización. Va a llevar un tiempo. Lo que hacía el sistema UVA era trasladarle todo el riesgo inflación al tomador del crédito. Pero hay algunos proyectos en el Congreso. El Gobierno Nacional creó la fórmula hogar que tiene otra composición entre el índice de actualización salarial y algún tope en función de cómo evolucione la inflación. Había también un proyecto de ley que tenía un mecanismo de seguro para situaciones de alta inflación, que estaba trabajando el Ministerio de Economía. Pero va a ser un proceso que necesariamente tiene que ser gradual, para evitar caer en situaciones problemáticas como las que se generaron con el Gobierno anterior. Siempre estamos buscando soluciones que acompañen las necesidades del pueblo bonaerense. Pero tienen que ser soluciones estructurales. Es como dice siempre Axel, la solución tiene que ser de fondo, no se puede poner un parche.

-¿En qué situación se encuentran las líneas de inversión productiva?

-Están vigentes y hemos desarrollado herramientas que las complementen. Creamos un programa que se llama Provincia en Marcha, con mucho énfasis en los parques industriales porque creemos que ahí hay un eje clave de competitividad para la producción industrial de la provincia. Eso hace que las pymes que utilizan la línea de inversión productiva y se radican en parques industriales tienen un subsidio que va entre 8 y 10 puntos, con tasas que van entre 20% y 22%.

-¿Y respecto de los créditos no subsidiados?

-La pandemia tuvo efectos muy desigualadores, no solo en términos de distribución del ingreso entre individuos sino también entre sectores y actividad. Para los sectores que ya recuperaron a niveles de 2019, allí hay empresas que muestran una situación de solidez que les permite tomar financiamiento en condiciones que no necesariamente tengan que tener un subsidio.

-A pesar de ello, han surgido contrapuntos con los dirigentes de la UIA.

-En este tiempo donde aparecen narrativas que hacen tanto énfasis en el mérito individual como único valor a la hora de explicar el éxito de un emprendimiento, también hay una densidad de políticas públicas que le dan soporte al desarrollo de esa actividad. Que el Banco Provincia sea una entidad comprometida con la producción parte esencialmente de una definición política de su gobernador, que nos hace ser un eje central de la administración de la provincia y no un apéndice volcado a actividades meramente financieras. Entendemos que a través de la producción se genera el desarrollo productivo, tecnológico, y se genera el empleo de calidad que generan los bonaerenses. Entonces lo que uno espera es que se ponga en valor que las políticas que toma el sector público son en acompañamiento de la producción, porque queremos que la industria de la provincia crezca. No puede ser tratado igual que un gobierno cuyo planteo es "yo te abro la economía y los sectores que sobreviven, sobreviven y no hay herramientas de apoyo". Lo que planteamos es que se reconozca que el desafío del desarrollo es compartido.

"Hay empresas que muestran una situación de solidez que les permite tomar financiamiento en condiciones que no necesariamente tengan que tener un subsidio".

-Hay quienes argumentan que cuando un emprendimiento triunfa, no lo hace por este acompañamiento sino a pesar de las distorsiones de la economía.

-El país tiene una serie de desafíos y problemas estructurales que son de larga data. Claramente el éxito del proyecto depende críticamente del esfuerzo que haga ese emprendedor, de su capacidad, su creatividad e innovación. Pero también hay un banco público que está poniendo sus herramientas para acompañar ese desarrollo. El éxito es claramente el resultado de una agenda compartida. Por ejemplo, con cuenta DNI estamos llevando soluciones y acompañamiento a un montón de comercios de cercanía de la provincia. Comerciantes de barrio que no tenían cómo competir con el descuento de una cadena, ahora pueden hacerlo y venden más. Yo no me voy a atribuir el mérito del negocio que funcionó bien, pero es un mérito compartido porque el comerciante tomó la herramienta, la utilizó, la puso en valor y vendió más. Bienvenido sea, pero fue una construcción colectiva.

Definiciones económicas

-¿Con qué escenario económico trabajan desde el Provincia?

-Creo que toda proyección es un escenario. Lo que nosotros vemos en ese escenario es que la economía va a seguir recuperándose. Lo que sí me parece clave en cualquier construcción de escenario, que muchas veces en la Argentina se omite, es el contexto internacional. La economía mundial todavía sigue procesando no solo la pandemia, sino la salida de la crisis de 2008.

-¿La Argentina debe cambiar la manera en la que financia el déficit? Hoy lo hace 60% con emisión y 40% a través de licitaciones del Tesoro.

-El ministro (de Economía, Martín) Guzmán ha llevado adelante una tarea, muchas veces en coordinación con el BCRA, de empezar a crear y darle profundidad al mercado de pesos en la Argentina, que es la mejor manera de administrar el déficit. Es una agenda sana, que hay que ir construyendo en un mercado que es chico, pero es una agenda que no se puede precipitar porque también lleva a errores y muchas veces en el país estamos buscando la solución inmediata.

-¿Puede hacerse con estos niveles de inflación?

-Sin dudas que la inflación es altísima, pero la naturaleza de la inflación en Argentina tiene más que ver, este año, con lo que fue la perturbación del contexto internacional y el corrimiento de los precios internacionales sobre una economía que ya viene siendo inercialmente inflacionaria. Si la inflación puede tener causantes no monetarios, las soluciones monetarias generan más problemas porque no atacan o no entienden la causa de fondo. Uno de grandes desafíos que tiene la Argentina por delante es encarar un proceso de articulación de políticas antiinflacionarias. Pero este proceso no van a poder bajar la inflación de manera abrupta.

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