Después de varios años de virtual desaparición, el crédito volvió a ocupar un lugar en la economía argentina, pero con un registro desparejo según los segmentos involucrados. Así, mientras los préstamos hipotecarios UVA reaparecieron como una herramienta para financiar la compra de viviendas, los préstamos personales continúan ofreciendo tasas considerablemente más elevadas que implican otras decisiones antes de suscribirlos.
La diferencia suele atribuirse a una decisión de los bancos o a la política monetaria, pero detrás existen razones bastante más profundas. Los dos productos se llaman “crédito”, aunque financian riesgos completamente distintos.
Y esa diferencia explica buena parte del comportamiento que muestran hoy ambos segmentos. Así, dos préstamos representan dos negocios completamente distintos.
Un crédito hipotecario UVA y un préstamo personal tienen poco en común más allá de que ambos implican un desembolso de dinero.
El primero financia un activo de largo plazo que queda hipotecado como garantía.
El segundo suele destinarse a consumo, gastos extraordinarios o necesidades de liquidez y, en la mayoría de los casos, no cuenta con una garantía específica que reduzca el riesgo para el banco.
Un hipotecario puede otorgarse a veinte o treinta años porque existe un inmueble que respalda la operación y porque la actualización por UVA mantiene el valor real del capital prestado.
En un préstamo personal, en cambio, el banco depende principalmente de la capacidad de pago futura del cliente.
Si esa capacidad se deteriora, recuperar el dinero resulta mucho más complejo. La tasa muestra la diferencia.
Por qué la percepción de riesgo explica la diferencia de tasas entre los créditos UVA y los préstamos personales
Un informe reciente de Suramericana Visión señala que las tasas activas para empresas descendieron durante agosto hasta ubicarse cerca del 26% nominal anual, mientras que los préstamos personales permanecieron alrededor del 65%.
La consultora también destaca que la tasa de los préstamos personales equivale actualmente a 3,2 veces la de un plazo fijo, cuando hace un año esa relación era de aproximadamente 1,6 veces.
En otras palabras, el crédito para consumo continúa siendo significativamente más caro que otras formas de financiamiento.
El informe encuentra además otra diferencia importante. Mientras algunas líneas de crédito comenzaron a abaratarse, los préstamos personales todavía reflejan un mayor nivel de riesgo asociado con la mora de los hogares.
| Segmento | Tasa nominal anual aproximada |
|---|---|
| Préstamos a empresas | 26% |
| Préstamos personales | 65% |
Por qué los hipotecarios pudieron despegar
Los créditos UVA reúnen varias condiciones que hoy resultan atractivas para el sistema financiero. La primera es la garantía hipotecaria.
La segunda, no menos importante, es el capital se actualiza por inflación mediante la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), reduciendo el riesgo que históricamente implicaba prestar dinero durante veinte o treinta años en una economía con alta inflación.
Eso permitió reconstruir una herramienta que prácticamente había desaparecido del mercado.
También existe un incentivo del lado de la demanda. Después de varios años sin financiamiento, muchas familias que disponen de ingresos formales volvieron a encontrar una alternativa para acceder a una vivienda sin necesidad de reunir previamente el valor total de compra.
El crédito, entonces, dejó de financiar únicamente una operación inmobiliaria. Volvió a conectar ahorro, bancos y mercado de viviendas.
El préstamo personal sigue siendo un crédito de emergencia
La realidad del crédito de consumo es diferente ya que al no existir una garantía específica, el banco necesita cubrir un riesgo considerablemente mayor.
Suramericana Visión observa que la mora de los hogares permanece en niveles altos, una situación que dificulta una reducción más rápida de las tasas para préstamos personales.
En ese contexto, muchas entidades financieras continúan utilizando estos productos principalmente para financiar gastos de corto plazo, consumos extraordinarios o necesidades de liquidez, más que proyectos de largo plazo.
La consecuencia es una brecha cada vez más visible entre ambos segmentos.
| Crédito UVA | Préstamo personal |
|---|---|
| Garantía hipotecaria | Generalmente sin garantía específica |
| Plazos de hasta 20-30 años | Plazos cortos |
| Financia compra de vivienda | Financia consumo o liquidez |
| Capital ajustado por UVA | Tasa fija o variable tradicional |
| Menor riesgo para el banco | Mayor riesgo de mora |
Qué tendría que pasar para que bajen los préstamos personales
Para que el financiamiento al consumo también gane dinamismo será necesario que converjan varios factores. Por un lado, una reducción sostenida del riesgo de mora.
Por otro, mayor estabilidad macroeconómica y menores costos de fondeo para las entidades financieras. También influirá la evolución de los ingresos reales.
Mientras los bancos perciban una mejora consistente en la capacidad de pago de los hogares, tendrán más margen para ofrecer tasas menores y ampliar el universo de personas que pueden acceder al crédito.

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