Brecha y cepo, dos limitaciones al aumento de valor de las acciones

Las compañías del Merval perdieron 50 puntos más que sus pares cotizantes en el Bovespa. Un estudio privado relaciona este dato con las restricciones cambiarias vigentes, que pueden condicionar la reactivación

En el último año y medio las empresas que cotizan en la Bolsa porteña perdieron 65% de su valor. Este dato, podría revelar cómo se dará la dinámica de recuperación económica post pandemia.

Según un informe de IERAL, más allá de los desafíos que representó la pandemia de COVID a la economía local, la explicación de ese recorrido puede encontrarse en medidas "distorsivas" llevadas adelante por el Gobierno, como el cepo cambiario.

Precisamente, la brecha entre los distintos tipos de cambio presiona a la baja las valorizaciones de las compañías al medirse por el tipo de cambio del contado con liquidación (CCL). Mientras desde julio de 2019, la Bolsa de San Pablo perdió 15% de su valor bursátil; la plaza porteña lo hizo por 50 puntos más.

El estudio del IERAL indica que el dato puede servir para anticipar cómo se moverán las inversiones en un contexto de recuperación económica post pandemia marcado por restricciones cambiarias e inflación.

"Algunas de las distorsiones propias de los 'cepos', como es el caso de la brecha cambiaria, o de tasas de interés por debajo de la inflación, también pueden ser aprovechadas en forma temporal por segmentos de la actividad privada, para aumentar ventas o mejorar el cuadro financiero. Sin embargo, esos 'efectos colaterales' distan de constituir un modelo de crecimiento, ni alcanzan para disparar el volumen de inversiones que se requiere", afirmaron los economistas de IERAL.

"Los datos más recientes de nivel de actividad muestran un marcado rebote, con algunos sectores que ya alcanzan o superan las cotas pre-COVID. Lo que se discute es cuán generalizada, intensa y sostenida puede llegar a ser esta recuperación", agregaron.

Para el IERAL, "el 'remedio' del cepo prolonga la 'enfermedad' del estancamiento con inflación. Uno de los principales mecanismos por lo que esto ocurre es que, al establecerse controles de precios al tipo de cambio y a las tarifas se está apagando un GPS valiosísimo para la economía: el sistema de precios, cuando fluctúa por acción de la oferta y la demanda, es el indicador por excelencia para detectar abundancia o escasez de bienes y servicios, el que induce a redireccionar consumos, fomenta inversiones y dispara correcciones de política económica para facilitar esas adecuaciones", explicaron.

La mirada de IERAL va más allá de las restricciones de la gestión Alberto Fernández: el 60% de los últimos diez años el país ha funcionado bajo las reglas de algún cepo cambiario. Sin embargo, las restricciones actuales lucen más "inestables".

"Ahora, la distorsión de precios relativos puede ser más profunda y corrosiva que en su versión original. No tiene igual efecto congelar tarifas cuando la inflación es del 20 al 25 % anual que cuando ese ritmo es el doble. Asimismo, la posibilidad de establecer anclas firmes para la 'nominalidad' de la economía es mucho más limitada hoy que en 2012, considerando el monto de los pasivos remunerados del BCRA en relación a las reservas y teniendo en cuenta el ritmo de la emisión monetaria en relación al PBI en ambos períodos", remarcaron.

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