

La renta fija local viene en baja y este martes amplió la caída. Así, la deuda local cotiza en su menor nivel desde marzo de este año. Esto arrastra al alza a las tasas de los bonos soberanos argentinos y empujó al riesgo país a su mayor valor desde mayo. Existen factores domésticos y externos que están complicando la tendencia de la deuda argentina.
Cae la deuda
Los bonos soberanos argentinos operan mayormente en terreno negativo en la rueda de este martes, con una mayor presión vendedora concentrada en los títulos de mayor duration.
La deuda bajo ley local opera con caídas que se ubican entre 0,26% y 0,54%, mientras que los bonos más largos acumulan retrocesos de hasta 3,1% en el último mes.
Entre los títulos ley argentina, el AL29 cae 0,26% y el AL30 pierde 0,28%, mientras que el AL35 retrocede 0,47%.
En el tramo largo, el AE38 baja 0,49%, el AL41 cede 0,53% y el AL46 pierde 0,54%.
La misma dinámica se observa en los bonos bajo ley extranjera, aunque con un comportamiento algo más heterogéneo.
El GD29 retrocede 0,26%, mientras que el GD30 muestra una leve mejora de 0,04%. En tanto, el GD35 cae 0,11% y el bono con vencimiento en 2038 pierde 0,33%.

La actual caída hace que el riesgo país vuelve a superar los 540 puntos y muestra una tendencia ascendente, alcanzando a los 543 actualmente.
El indicador había alcanzado niveles cercanos a 400 puntos durante el tercer trimestre, pero posteriormente inició un proceso de recuperación que lo llevó nuevamente por encima de los 500 puntos.
La evolución de los últimos seis meses muestra un cambio en la tendencia.
Tras tocar un mínimo en la zona de 400-410 puntos entre junio y julio, el índice comenzó a repuntar y alcanzó niveles próximos a 530 puntos en agosto.
Luego atravesó una etapa de estabilización alrededor de 490-510 puntos, pero en las últimas jornadas retomó el ascenso hasta los 543 puntos actuales.
El movimiento implica un incremento de aproximadamente 130-140 puntos básicos desde los mínimos de mitad de año, lo que refleja un mayor spread exigido por el mercado a la deuda soberana argentina.

En el último mes, los bonos largos bajo ley local acumulan bajas de entre 2,2% y 3,1%, mientras que los Globales 2035 y 2038 retroceden 1,2% y 1,8%, respectivamente.
En paralelo, las tasas internas de retorno (TIR) permanecen elevadas.
En la curva ley local parten de 8,19% para el AL29 y llegan a 10,40% en el AL35, mientras que bajo ley extranjera se ubican entre 10,52% para el GD29 y 11,83% para el bono 2038.
Con la caída actual, los bonos argentinos operan en su nivel más bajo desde marzo y acumulan caídas que rozan el 10%.
La curva de bonos soberanos argentinos muestra un deterioro creciente a medida que se extiende el plazo de vencimiento.
Los títulos se encuentran actualmente entre 2,2% y 9,8% por debajo de sus máximos alcanzados durante el período analizado, con las mayores correcciones concentradas en el tramo medio y largo de la curva.
El GD29 es el bono que presenta el menor retroceso, con una caída de 2,23% desde su máximo, mientras que el GD30 se ubica 3,01% por debajo de su pico.
A partir del tramo medio, el ajuste se profundiza. El GD35 acumula una baja de 9,25% respecto de su máximo, mientras que el GD38 se encuentra 8,25% por debajo de su nivel máximo.
En los vencimientos más largos, la corrección es todavía mayor. El GD41 registra un retroceso de 9,49%, mientras que el GD46 es el título más alejado de su máximo, con una caída de 9,85%.

El deterioro de los bonos soberanos argentinos viene explicado por los factores globales que están haciendo que todo el universo de renta fija internacional opere bajo presión y a la baja, lo cual implica un desplazamiento al alza en los rendimientos de todos los instrumentos de deuda.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU se dispararon a medida que la Fed elevó la tasa de interés en 25 puntos básicos la semana pasada, junto con dudas sobre la sostenibilidad fiscal de EEUU que hace que la deuda sea mas riesgosa y por lo tanto, que los inversores le exijan mas tasa a su deuda.
Desde Research Mariva agregaron que los bonos soberanos se han deteriorado en línea general con la debilidad observada en la deuda de los mercados emergentes, en un contexto de fuerte aumento de las tasas de interés a nivel mundial.
“El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5%, alcanzando su nivel más alto desde 2023 y ejerciendo presión sobre los activos de renta fija de los mercados emergentes. Ante este escenario, los bonos soberanos registraron caídas, situándose los títulos del tramo largo de la curva con rendimientos cercanos al 10%”, comentaron desde Research Mariva.
Desde Cohen coinciden en que la dinámica externa sigue complicando a los activos financieros locales.
“El frente externo marcó el tono de la semana. La Fed subió la tasa y los rendimientos largos de EE. UU. siguieron en máximos, un marco que castigó a la deuda hard dollar, llevó al riesgo país al nivel más alto en un mes y arrastró al Merval, que borró la ganancia que traía en septiembre”, dijeron desde Cohen.
Por su parte, los analistas de Balanz indicaron que la curva soberana continuó mostrando signos de debilidad, incluso peor que sus comparables.
“La deuda soberana en dólares anotó un nuevo mes a la baja, en un contexto de bastante volatilidad de tasas a nivel internacional. La renta fija internacional estuvo muy afectada en el último mes, especialmente en los países desarrollados y en el tramo largo de la curva (de 10 a 30 años). Este contexto no resultó positivo para los bonos argentinos pese a que la deuda soberana emergente de alto rendimiento no fue la más afectada en ese lapso”, explicaron desde Balanz.

Panorama electoral
Además del factor externo, el mercado viene incorporando riesgos locales, fundamentalmente relacionados con la dinámica electoral.
El mercado ve mayor incertidumbre a mediano plazo debido a las dudas que surgen sobre la continuidad en la actuales políticas, y haciendo que la deuda opere actualmente con mayores tasas de interés en dólares.
Desde Research Mariva también señalan que el mercado comienza a incorporar riesgos electorales en la curva
“Seguimos monitoreando la tasa implícita forward entre el bono AO27 (con vencimiento en octubre de 2027) y el AO28 (con vencimiento en octubre de 2028) como indicador de la prima de riesgo político asociada al período posterior a 2027. Dicha tasa aumentó considerablemente durante agosto, pasando de cerca del 12% al 15%, pero desde entonces se ha estabilizado en esos niveles”, advirtieron.
Por su parte, desde Max Capital también agregaron que las tasas forward brindan cierta información sobre los riesgos electorales, al saltar al 16% en 2028.
“Ese salto muestra que el riesgo electoral está jugando un papel en la presión reciente. Esos forwards están contaminados por los Bonar28, que cotizan particularmente baratos, pero incluso teniendo esto en cuenta, muestran que las probabilidades implícitas de default aumentan en 2028, justo después de las elecciones. Este movimiento se explica principalmente de una expectativa genuina de riesgo crediticio, impulsada por las encuestas recientes, pero, como suele ocurrir, es difícil separar ambos factores,” indicaron.

El diferencial de los bonos no es solo entre 2027 y 2028, sino entre títulos de mayor plazo.
La diferencia de rendimiento entre el AO27 y el AL30 se amplió nuevamente en las últimas semanas y se ubica en torno a los 300 puntos básicos, de acuerdo con datos de Bloomberg y Max Capital Research.
El movimiento refleja que los inversores demandan un rendimiento significativamente mayor para posicionarse en bonos de mayor duración.
Mientras el AO27 rinde actualmente entre 7% y 8%, el AL30 se mueve entre 10% y 11%, lo que implica una prima cercana a tres puntos porcentuales.
La brecha mostró una fuerte ampliación durante abril, cuando se acercó a 400 puntos básicos y posteriormente se comprimió hasta situarse entre 100 y 150 puntos. Sin embargo, desde mediados de año se ha vuelto a ensanchar y actualmente se encuentra cerca de los máximos registrados en los últimos meses.
La señal es que el mercado continúa incorporando un mayor costo por asumir riesgo a plazos más largos, en un contexto en el que la incertidumbre sobre el escenario posterior a 2027 sigue teniendo un peso relevante en la curva soberana.

Ana Albin, analista de renta fija del IEB, coincide en remarcar la diferencia de tasas entre los bonos de 2027 y 2028, la cual escaló al 16% desde el 12% previo.
“Este forward captura la compensación adicional que exige el mercado por extender exposición crediticia más allá de 2028 es decir, más allá del mandato actual. No es una discusión de solvencia; es decir, no es un nivel que refleje dudas sobre el repago más allá de 2028, sino más bien de continuidad del esquema económico actual”, dijo Albin.
Para las próximas semanas y meses, Albin advierte que “al acercarnos más al período electoral, la curva debería seguir mostrando ese empinamiento, y las tasas forward pueden agudizar su volatilidad dependiendo del nivel de incertidumbre y el abanico de outcomes posibles”.

Oportunidades en bonos en dólares
Dada la actual baja, la deuda soberana argentina mantiene rendimientos de dos dígitos en buena parte de la curva.
Los bonos bajo ley local ofrecen una TIR de entre 8,2% para el AL29 y alrededor de 10,4% para los títulos de mayor plazo.
En tanto, los Globales bajo ley extranjera presentan rendimientos aún más elevados, desde 10,5% en el GD29 hasta 11,8% en el GD38.
La diferencia entre ambas curvas se vuelve especialmente significativa en los vencimientos medios y largos, donde la deuda bajo legislación extranjera exige un rendimiento superior.
El GD35, por ejemplo, se ubica en torno al 11,4% en el panel analizado, mientras que el GD38 alcanza casi 11,8%. Estos niveles reflejan el elevado spread que todavía exige el mercado para mantener exposición a la deuda soberana argentina.

Dado el nivel de tasas, Alejandro Fagan, estratega en Balanz, ve actualmente valor en Bonares.
“Creemos que el spread es alto comparado con los niveles que consideramos razonables y ofrece oportunidades para apostar a su compresión, principalmente en los AL29, AL30 y AE38”, detalló.
Como dato interesante, el riesgo país parece relativamente bajo en términos históricos, pero el spread entre legislación argentina y extranjera todavía refleja una percepción de riesgo político significativamente mayor.
Es decir, se evidencia una divergencia muy marcada entre el riesgo país y el diferencial de precio entre los bonos bajo ley argentina y los emitidos bajo legislación extranjera.
Mientras el riesgo país se ubica actualmente en torno de 515 puntos básicos, el spread de precios entre el GD30 y el AL30 se encuentra cerca de 4,3%, mostrando una importante disociación entre ambas variables.
Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía., remarcó que el spread de legislación está en niveles que no parecen consistentes con un riesgo país en la zona de 500 puntos básicos
“La ampliación reciente está principalmente explicada por la mayor incertidumbre electoral”, dijo Ortiz Villafañe.
Finalmente, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, reconoce que el mercado incorpora en los precios la incertidumbre política y que dicha dinámica podría mantenerse hacia adelante.
“Los Bonares contra Globales de flujo equivalente siguen teniendo atractivo a los spreads actuales, aunque debe decirse que, si el mercado comienza a ir incorporando en precios la incertidumbre electoral, los spreads podrían mantenerse”, advirtió.
Por lo tanto, en materia de inversiones, Franco ve valor en bonos más largos para los más agresivos y en Bonares más cortos para los conservadores.
“Para perfiles agresivos de mediano plazo sostenemos a GD35 y GD41 como los vehículos de convexidad ante una eventual compresión hacia comparables. La familia de Bonares cortos (AO27, AO28 y AO29) sigue siendo nuestra elección para quienes prioricen flujos, destacando además el valor relativo que persiste en la tasa forward del AO28”, sostuvo Franco.















